Nunca ha sido una práctica sostenible. El consumo de animales silvestres habría nacido en el campo y de la necesidad de no consumir carnes rojas en Cuaresma y Semana Santa. Esta tradición religiosa, sumada a la supervivencia, los llevó a cazar iguanas, hicoteas y tortugas.
Le puede interesar: Planes para todos durante la Semana Mayor en Barranquilla
Se volvió costumbre y herencia. Sin embargo, a pesar de tal arraigo familiar, es una práctica atroz que en estos primeros meses del año se acentúa en el departamento del Atlántico y en el resto de la costa Caribe colombiana.
A las iguanas las rajan, les sacan sus huevos y dañan su sistema reproductivo. Como resultado, muchas quedan estériles o mueren en ese proceso rudimentario de extracción.
“Esto afecta tanto la vida de la hembra preñada como, incluso, a los machos, porque hay gente que no sabe reconocer un macho de una hembra sino cuando está en el suelo, después de que lo bajaron a piedra de un árbol”, explicó el biólogo Yeiner Molina.
Según Andrea Padilla, senadora defensora de la causa animalista, se trata de animales sintientes que sufren de múltiples formas cuando son “arrancados” de sus hábitats.
Detalló que, para la obtención de huevos, las iguanas son abiertas estando conscientes y luego nuevamente cosidas. Estos procedimientos se realizan sin anestesia, lo que les causa la muerte por infecciones luego de “inimaginables agonías”.
“Separarlo de sus congéneres, obligarlo a desplazamientos tortuosos y, finalmente, si sobrevive, someterlo a una vida miserable en cautiverio. Y es igualmente grave y cruel matarlos para consumirlos”, explicó la congresista.
Lo cierto es que actualmente hay una presión sobre estas poblaciones silvestres debido a la sobreexplotación. En el caso de la iguana, esta especie se distribuye en toda la región de Centroamérica y Sudamérica, en especial, el Caribe colombiano.
Esta especie cumple un rol ecológico fundamental en los ecosistemas de nuestro país, en particular en el bosque seco tropical, donde contribuye a la dispersión de semillas y la regeneración natural del bosque. Por ende, su disminución compromete la resiliencia de estos espacios y acelera los procesos de pérdida de biodiversidad.
Baja población
De acuerdo con Joe García, biólogo de la Corporación Autónoma del Atlántico (CRA), las comunidades suelen ver los huevos de estos reptiles como afrodisíacos e imaginan que son abundantes; pero no hay nada más alejado de la realidad. Por ende, el experto hace un llamado a no convencerse de esta falsa creencia, ya que las poblaciones han disminuido notablemente debido al consumo masivo, especialmente cuando se realiza en su época reproductiva.
“Aunque visualmente aún se vean, sus poblaciones han disminuido considerablemente por la caza indiscriminada y el uso inadecuado que se les da, especialmente en esta época”, sentenció García.
De esta forma, hizo un llamado a contribuir en la conservación de estas especies en su hábitat natural y aseveró que no son necesarias para satisfacer la alimentación en Semana Santa, ya que existen otras fuentes de proteína animal que pueden reemplazarlas, tales como los huevos de gallinas que provienen de granjas destinadas a su producción y cumplen con las necesidades nutricionales.
“Muchas veces existe la creencia de que los huevos de iguana o de hicotea son afrodisíacos, lo cual es falso. También se piensa que tienen un mayor valor proteico que un huevo de gallina y eso no es cierto. Son ideas que se usan para justificar su consumo”, expresó el biólogo de la CRA.
Desde la autoridad ambiental se realizan operativos en puntos de entrada al departamento, así como en las plazas de mercado. Este trabajo se adelanta en conjunto con la Policía para ejercer control y vigilancia sobre la comercialización de estas especies.
García puso de presente que este año en el Atlántico han disminuido los decomisos en comparación con temporadas anteriores, lo que podría estar indicando que la gente ha ido tomando conciencia.
“Antes era usual decomisar animales vivos; ahora, en el caso de la hicotea, muchos llegan ya muertos y provienen de otros departamentos como Córdoba o Sucre, donde el consumo es incluso mayor que en esta zona”, expresó.
Capturas en la región
Ante el inicio de la temporada, las Corporaciones Autónomas Regionales y de Desarrollo Sostenible y Asocars hicieron un enérgico llamado a proteger la fauna, a no consumirla ni tenerla como mascota.
En lo corrido de 2026 se han decomisado más de 15.500 huevos de iguana y más de mil tortugas, gracias al trabajo articulado de las autoridades ambientales regionales con la Policía Nacional y la comunidad.
Además: Barranquilla comienza la Semana Santa con la fe de sus fieles en el Domingo de Ramos
En primer lugar, la Corporación Autónoma Regional del Canal del Dique (Cardique), junto con la Policía Nacional y la Infantería de Marina, ha decomisado 264 huevos de iguana.
Por su parte, la Corporación Autónoma Regional del Sur de Bolívar (CSB) ha recibido 1.600 huevos; mientras que Corpomojana ha reportado 40 huevos de iguana recibidos.
Por otro lado, la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge (CVS) ha recibido 2.417 huevos de iguana y Corpocesar, 2.678.
Finalmente, el caso más grave corresponde a Magdalena, donde Corpomag reportó 8.505 huevos decomisados, en su mayoría por la Policía en vías del departamento, puesto que estaban siendo transportados de manera ilegal.
La autoridad ambiental notificó que esta práctica ilegal también representa un riesgo para la salud humana, debido a la posible transmisión de enfermedades zoonóticas como la salmonelosis, tanto para quienes extraen y comercializan los huevos como para los consumidores.
Por otra parte, más de 1.000 tortugas han sido recibidas por las CAR en lo que va de 2026, predominando la tortuga hicotea producto de incautación. Es así como Carsucre recibió 456 hicoteas, la CVS 354, Corpomojana 85 y Copoguajira 16, la cual también recibió por entrega voluntaria 130 tortugas morrocoy.
Alerta nacional
El Ministerio de Ambiente lanzó una alerta nacional para prevenir y denunciar este tipo de tráficos ilegales. De acuerdo con los reportes consolidados junto con las autoridades ambientales regionales, entre 2023 y 2025, encontraron que el tráfico ilegal de fauna silvestre mantiene una tendencia persistente en el país.
El análisis por grupos taxonómicos mostró que los reptiles encabezan el tráfico ilegal de fauna silvestre, con más de 9.000 individuos registrados. Entre las especies más afectadas están la tortuga hicotea; el caimán de anteojos, la iguana verde y la tortuga de patas rojas.
Animales silvestres, protegidos por la ley
Según la Ley de Delitos Ambientales 2111 de 2021, el aprovechamiento ilícito de los recursos naturales renovables será sancionado con prisión entre 60 y 135 meses de cárcel.
Sumado a esto están las multas que establezcan las CAR como autoridad ambiental en sus jurisdicciones, de acuerdo con lo establecido en la Ley 1333 de 2009.


