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Más de 80 funcionarios del Centro Zonal Suroccidente del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) Regional Atlántico iniciaron un cese indefinido de actividades ante lo que califican como “condiciones laborales críticas” que ponen en riesgo su salud, su seguridad y la atención digna de niños, niñas y adolescentes. El plantón se desarrolla en la sede ubicada en la carrera 38B con calle 66, sector del Club de Leones, y podría extenderse a toda la regional si no hay una solución concreta.

Según los trabajadores y el sindicato Sintrafamiliar Atlántico, desde 2022 se viene solicitando la reubicación del centro zonal, debido a que la infraestructura fue diseñada para máximo 50 personas, pero actualmente alberga alrededor de 80 funcionarios, lo que ha generado hacinamiento y dificultades graves para la atención de casos sensibles.

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“Este centro cubre el área metropolitana y el suroccidente de Barranquilla, prácticamente media ciudad. Los programas han crecido, pero el espacio no”, explicó Alejandro Camargo, presidente de Sintrafamiliar Atlántico.

JHONY OLIVARESAlejandro Camargo, presidente de Sintrafamiliar Atlántico.

Uno de los puntos más críticos es la presencia constante de roedores dentro de las instalaciones. “Las ratas están saltando a los escritorios, a las personas. Incluso hay gusanos porque se mueren en los techos. Una compañera defensora está en riesgo de perder un ojo por una infección asociada a esta situación”, afirmó Camargo.

Agregó que no existe un control efectivo de plagas, lo que representa un riesgo biológico tanto para los trabajadores como para los usuarios del servicio. Asimismo, las condiciones locativas también afectan la confidencialidad y dignidad en la atención, especialmente en casos de violencia sexual.

“Se atienden niños en situaciones extremadamente delicadas mientras hay tres o cuatro personas alrededor, por falta de espacio. Eso es completamente antijurídico”, señalaron los funcionarios.

A esto se suman fallas eléctricas, un transformador insuficiente para la carga actual, aires acondicionados que no funcionan y una única puerta que sirve tanto de ingreso como de salida de emergencia.

La defensora de familia Mónica Beatriz confirmó que el problema no es nuevo y que las promesas de traslado no se han cumplido.

“Desde el año 2022 estamos esperando la reubicación del centro zonal. La infraestructura no es adecuada, hay hacinamiento, roedores, problemas eléctricos y personas con condiciones de salud que se están viendo afectadas. Hoy las condiciones no son dignas para trabajar ni para atender a los niños, que son nuestra razón de ser”, afirmó.

JHONY OLIVARESLa defensora de familia Mónica Beatriz

El cese de actividades inició formalmente desde el pasado martes y es indefinido. De acuerdo con los funcionarios, solo se están atendiendo casos urgentes, como situaciones de violencia sexual o niños hospitalizados, mientras que el resto de servicios permanece suspendido.

“La solución está en manos de la directora regional y de la dirección nacional. Después de más de tres años de promesas, llegamos a un límite”, concluyó la defensora de familia.

Los trabajadores reiteraron que no levantarán el plantón hasta recibir una respuesta concreta y una solución real, que garantice condiciones laborales seguras y una atención digna para la niñez y las familias del Atlántico.

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