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En los primeros días del mes de enero, el país experimentó niveles de precipitación superiores a los promedios históricos registrados para la época, teniendo mayor incidencia sobre la región Caribe, Andina y Orinoquía. Este comportamiento fue identificado por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) como un episodio puntual dentro de la variabilidad climática propia del inicio del año.

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Sin embargo, en las próximas, de acuerdo con el pronóstico del Ideam, se una disminución paulatina de las lluvias, permitiendo a su vez que los niveles de precipitación se acerquen a los promedios climatológicos normales de enero, como antesala a la temporada de sequía.

Según el reporte del Ideam, el incremento que hubo en las lluvias estuvo asociado principalmente al ingreso de humedad desde la Amazonía, en particular desde la zona de confluencia del Atlántico Sur.

A este factor se suma la interacción de la Baja de Panamá con la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT), una franja de nubosidad cercana al ecuador donde se unen vientos de ambos hemisferios propociando lluvias cuando se intensifica, registrándose en la primera semana de enero.

Por su parte, la menor intensidad de los vientos alisios durante la primera quincena del mes favoreció la acumulación de humedad en la atmósfera, permitiendo así el aumento de las precipitaciones en distintas regiones del territorio nacional.

¿Fenómeno de La Niña?

El Ideam fue enfático al indicar que aunque actualmente no se ha configurado el fenómeno de La Niña, aunque se han podido identificar condiciones similares que pudieron influir de manera leve en el incremento de las precipitaciones registradas a inicios del año.

En ese contexto, el paso de la Onda Madden-Julian en su fase convectiva contribuyó a reforzar los episodios de lluvia registrados en distintas regiones, especialmente durante la primera semana de enero.

Comportamiento regional

A pesar de que en el panorama a nivel nacional se registraron acumulaciones de lluvia por encima de lo esperado, el comportamiento climático en varios departamentos del Caribe fue distinto al mantenerse las precipitaciones dentro de los rangos normales de la época.

“En La Guajira estamos registrando lluvias muy cercanas a los promedios climatológicos normales. Enero es tradicionalmente un mes seco y las precipitaciones que se han presentado se concentran principalmente en zonas de alta montaña y en el sur del departamento”, sostuvo Lady Rodríguez, meteoróloga Corporación Autónoma Regional de La Guajira (Corpoguajira).

Según la experta, las precipitaciones registradas en el departamento peninsular, así como sectores de los departamentos de Magdalena, Cesar, Córdoba y Sucre, han estado asociadas principalmente al descenso de frentes fríos provenientes del hemisferio norte, generando así lluvias ocasionales y de corta duración, sin carácter persistente.

“Las lluvias han estado dentro de los promedios climáticos normales. No hay lluvias atípicas ni algo diferente. Es normal que a lo largo del mes se den algunos días un poco más húmedos y lluviosos y que lo que predomine son las condiciones secas”, destacó Rodríguez.

A su vez, reiteró que las lluvias han logrado un impacto positivo sobre el territorio, contribuyendo a la humedad de los suelos, la mitigación de las altas temperaturas registradas a comienzos de 2026, además de la reducción temporal de riesgo de incendios en la cobertura vegetal, siendo estas principales amenazas ambientales durante la temporada seca.

Por su parte, la entidad ambiental no ha registrado alertas significativas por crecientes súbitas o desbordamientos en el departamento peninsular.

Sin embargo, pronosticó cielos despejados, altas temperaturas y elevados niveles de radiación solar, condiciones que podrían incrementar nuevamente el riesgo de incendios forestales, especialmente en zonas rurales.