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Una escena digna del Macondo de Gabriel García Márquez ocurrió la tarde del domingo en el Municipio de Soledad. La esquina de la calle 20 con carrera 18, donde queda la Notaría Primera de esa población, se revolucionó cuando vieron a cuatro mujeres rezando el Rosario y prendiendo velitas de incienso y mirra. Como en Cien años de Soledad, todos creyeron que se trataba de brujería.

El rumor sobre el supuesto rito de santería corrió rápidamente por el municipio. Taxistas, mototaxistas, ciclistas, vecinos y residentes de barrios aledaños, llegaron al lugar para verificar aquello que estuvo a punto de ocasionar un problema de orden público.

'Brujas... ¡salgan, salgan!', gritaban unos cinco hombres, los primeros en llegar a las instalaciones de la Notaría, mientras golpeaban los vidrios transparentes que dejaban ver a una mujer rezando, el humo que salía de las velas y a dos más con escobas en sus manos.

Lo que vino después fueron insultos de unos, gritos de otros y la burla de quienes no daban crédito a lo que se estaba tejiendo entre el tumulto de personas que se aglomeró desde las 5 de la tarde en la mencionada dirección.

'Empezaron a decir que estaban sacrificando tres gallinas, que una de las brujas era cubana, que otra era de Venezuela y que habían salido volando por el tercer piso para no ser capturadas', contó un vecino.

Fueron cuatro horas de tensión las que vivieron la esposa y la suegra del notario Primero, Juan Altamar Santodomingo, quienes acompañadas de dos empleadas de servicios generales estaban aseando las instalaciones donde funciona la entidad.

Altamar Santodomingo relató que el hecho, de manera absurda, generó tal alboroto entre la comunidad que fue necesaria la intervención de la Policía para dispersar la multitud y proteger a sus familiares.

'Generalmente cuando no hay nadie se hace un aseo general y ayer (domingo) en la tarde estaba mi esposa con dos empleadas de mantenimiento. Cuando terminaron de hacer la limpieza, mi señora, que es católica, encendió incienso y mirra, y le prendió las velitas a los ángeles San Rafael, San Gabriel y San Miguel porque estamos en época de Cuaresma', explicó el notario.

El revuelo, según Altamar, comenzó porque a través de los vidrios vieron las velas encendidas y la humareda del incienso. 'Armaron un zaperoco y convocaron a varias personas. Mi esposa me llamó preocupada porque querían romper los vidrios para ver qué pasaba y nos tocó pedir el apoyo de la Policía', dijo Altamar.

Tras el llamado de auxilio llegó la unidad del cuadrante, pero al ver la situación llamó a una patrulla, que fue la encargada de sacar a las mujeres por el garaje.

Finalmente, las familiares del notario llegaron a su vivienda en Barranquilla tras las cuatro horas de tensión por un hecho que, según afirman, hasta ayer creían que solo hacía parte del imaginario de Macondo.