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Es por eso que los ciberdelincuentes han perfeccionado nuevas estrategias para engañar a los usuarios mediante aplicaciones falsas que aparentan ser herramientas legítimas.

Según expertos en ciberseguridad de la compañía ESET, estas aplicaciones fraudulentas suelen imitar plataformas conocidas para generar confianza y conseguir que las personas las descarguen sin sospechar del riesgo.

Es por eso que los ciberdelincuentes han perfeccionado nuevas estrategias para engañar a los usuarios mediante aplicaciones falsas que aparentan ser herramientas legítimas.

Los delincuentes digitales diseñan aplicaciones con nombres, logotipos y apariencias similares a las de marcas reconocidas. Una vez instaladas, pueden solicitar permisos excesivos, recopilar información privada o incluso introducir malware en el dispositivo.

El objetivo principal suele ser acceder a datos personales, credenciales bancarias, correos electrónicos o información almacenada en el celular.

Estas son las señales para detectar que una aplicación es fraudulenta

Revise las reseñas y comentarios: las opiniones de otros usuarios pueden revelar problemas de funcionamiento, comportamientos sospechosos o posibles estafas.

Observe el diseño de la aplicación: errores gráficos, imágenes de baja calidad o interfaces poco profesionales pueden ser señales de alerta.

Verifique si la aplicación realmente existe: si tiene dudas, consulte el sitio web oficial de la empresa o servicio que supuestamente representa la aplicación.

Analice la descripción: los errores ortográficos, traducciones deficientes o textos poco claros suelen ser frecuentes en aplicaciones fraudulentas.

Investigue quién desarrolló la aplicación: antes de instalarla, verifique el nombre de la empresa desarrolladora y confirme que se trate de una organización legítima.

Revise los permisos solicitados: si una aplicación solicita acceso a funciones que no necesita para operar, como contactos, cámara o ubicación sin una razón clara, conviene desconfiar.