Las estafas digitales continúan en aumento y representan una de las principales preocupaciones para millones de personas que desean cuidar lo que es suyo.
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El desarrollo tecnológico no solo ha traído beneficios, sino que también ha sido aprovechado por delincuentes para perfeccionar sus métodos y engañar con mayor facilidad.
Una de las claves de este fenómeno es que los responsables suelen actuar sin ser identificados. Gracias a esto, logran moverse entre distintos países, expandiendo sus operaciones sin dejar rastros claros y dificultando su captura.
El phishing se ha perfeccionado para hacer estafas
Entre los métodos más utilizados se encuentra el phishing, una técnica basada en hacerse pasar por entidades confiables como bancos, empresas o plataformas digitales.
A través de correos electrónicos falsos, los atacantes envían enlaces que llevan a páginas diseñadas para parecer oficiales, donde las víctimas terminan entregando datos personales o financieros.
De acuerdo con IBM, este tipo de engaño suele incluir mensajes que aparentan provenir de alguien cercano o de confianza, con solicitudes como abrir archivos, realizar pagos o ingresar a enlaces.
El smishing crece como modalidad de estafa
Otra modalidad en crecimiento es el smishing, que emplea mensajes de texto para captar la atención de las víctimas y obtener información sensible.
Recientemente, el portal BleepingComputer reseñó que los estafadores están enviando mensajes que aparentan ser notificaciones oficiales por supuestas infracciones viales.
Estos SMS incluyen códigos QR que llevan a sitios fraudulentos, donde se solicita un pago mientras la víctima cree estar resolviendo una multa, en realidad está entregando información personal y bancaria.
Po ahora los expertos detectaron este fraude en lugares como Nueva York, California y Texas. Pero no descartan que se expanda mundialmente.
Y es que para aumentar la credibilidad, los delincuentes utilizan imágenes similares a documentos judiciales y sistemas CAPTCHA que les ayudan a evitar ser bloqueados.
Al ingresar al enlace, la persona es dirigida a un formulario falso donde se le pide información como nombre, dirección y datos de tarjeta de crédito.
Estos datos pueden ser utilizados posteriormente para realizar fraudes, lanzar nuevos ataques o cometer robo de identidad.
Por eso, las autoridades recuerdan que ninguna entidad oficial solicita pagos o información confidencial mediante mensajes de texto. Es mejor que se acerca a la entidad y lo haga personal.


