Cuando el coronavirus nos hizo encerrar a la fuerza en nuestras casas, las calles eran solitarias y el silencio reinaba, muchos rogaban la aparición de un remedio que frenara el virus y ahora que ya está la vacuna otro tanto dice que no se la aplica, que no confía en su efectividad y que por el contrario podría generar efectos adversos.
Este dilema, que ronda en todo el país, es notorio en Sucre y en especial en la ciudad de Sincelejo donde desde el miércoles se empezaron a aplicar las primeras 696 dosis al personal de la salud que está en la primera línea de combate del letal virus.
'Yo no me pongo esa vacuna porque a mí eso (coronavirus) no me da. Eso le da a los que comen pan y yo me alimento es con yuca, ñame y ajonjolí, no con pan', dice Miguel Isidro Toscano Bertel, un hombre de 70 años que se gana la vida vendiendo alimentos en una carretilla por las calles de Sincelejo.
Indica que desde que se conoció de la pandemia él ha estado expuesto a todo y a todos y gracias a Dios y a su alimentación está bien de salud, 'yo voy al mercado en la madrugada a comprar, me sereno, me asoleo, me rodeo con gente que viene de otra parte, camino las calles vendiéndole a gente de todas partes, a los que tienen y no tienen tapabocas y aquí estoy bien de salud y trabajando', anota el vendedor que no se quita el tapaboca, pero solo se lava las manos cuando termina de trabajar, es decir, al mediodía. Su jornada se inicia a las 3:00 de la madrugada cuando sale del barrio La Pollita, en la zona norte de Sincelejo.
El no rotundo de este carretillero contrasta con el anhelado llamado para irse a vacunar que espera Estella Sierra, de 85 años, y a quien encontramos en un recorrido por el barrio Puerto Escondido, en Sincelejo, cuando iba hacia el Centro a comprar unas medicinas en una droguería. Había salido, y dice que lo hace con mucha frecuencia, del barrio Santa María, donde reside.
La señora Estella dice que sí se vacuna contra el coronavirus 'porque quiero evitar el contagio, aunque yo me he cuidado como debe hacerse y aunque tengo que salir a la calle nunca me ha dado nada gracias a Dios porque Dios me protege'.
Esta mujer adulta que hace parte de la población que primeramente debe recibir el biológico celebra que hubiesen escogido a Sincelejo para aplicar las primeras vacunas 'aunque Claudia López (alcaldesa de Bogotá) ha echado chispas y está que se revienta de la ira y está bueno que esté así para que no sea envidiosa', recalca Estella Sierra para quien la pandemia por la covid-19 'es un castigo a la humanidad porque está pervertida, el hombre está descarriado de los caminos de Dios', puntualiza y continúa su camino.
Otra que espera el llamado de la EPS para vacunarse es Carmen Paternina Chamorro quien se muestra muy feliz por la aparición de la vacuna contra la covid-19. 'Yo estoy esperando que me llamen a mí porque ya a mi mamá la llamaron, ella tiene 92 años. Nos vamos a vacunar para evitar el contagio que ataca en cualquier momento', dice la ciudadana que invita a todos a vacunarse para que la pandemia se acabe.
Al igual que ella otro que espera el llamado para vacunarse es Sigilfredo Enrique Paternina Hernández, de 73 años y quien asegura que con aplicarse el biológico se va a sentir protegido 'por eso yo estoy esperando que me llamen para ir enseguida a vacunarme'.
El médico José Miguel Pérez también se muestra optimista con el biológico e invita a todos a aplicárselo para salir adelante en esta batalla contra el coronavirus.
Otro que está dispuesto a ponerle el brazo a la vacuna es Daniel Hernández Menco, de 72 años y quien por su oficio de celador debe estar en las calles.
'Cuando a mí me toque el turno de aplicármela yo me la pongo porque eso nos da más seguridad. Yo no sé mucho de la vacuna, hay gente que dice que es mala y otros dicen que es buena, pero lo cierto es que yo si me la voy a poner', anota
Por su parte a Cruz Elena Blanco, de 34 años y nativa de San Onofre, la invade la indecisión de si se vacuna o no. Advierte que 'me da miedo la vacuna, pero también le tengo miedo al coronavirus'.
En medio de este dilema salta la invitación de las autoridades y del personal de la salud que ya se ha vacunado para que los demás lo hagan, pues de momento ninguno de los vacunados en este departamento ha presentado complicaciones.
El gobernador Héctor Espinosa Oliver ratificó que 'se tienen las capacidades hospitalarias, la logística, el personal de vacunación suficiente, la red de frío, la mística, la convicción y, además de eso, la moral por los cielos, porque, a pesar de la crisis, a pesar del rezago, ustedes (Gobierno nacional) han confiado en nosotros'.
A su turno el alcalde de Sincelejo, Andrés Gómez Martínez, dijo que la capital sucreña fue escogida como piloto nacional de vacunación contra la covid-19 por el trabajo articulado entre todas las autoridades de salud locales, departamentales, regionales y nacionales, así como por los buenos resultados en el control de la pandemia.
Hasta el sábado 20 de febrero, Sucre confirmaba con 38 casos nuevos de contagio 20.271 de los cuales 19.068 se han recuperado, 757 han fallecido y 192 permanecían hospitalizados.


