Un canto ancestral Desde el principio, la música fue su llamado, una fuerza ineludible que la atraía hacia las raíces profundas de la afrocolombianidad. Pero este llamado venía acompañado de una incertidumbre: ¿puede una mujer, cuya piel no refleja las tonalidades esperadas, ser portavoz de una tradición tan arraigada en la experiencia afro? 'Cuando yo empecé a cantar todo se sentía extraño, porque sentía que era muy blanca para cantar música de regiones afrocolombianas, sentía que por primera vez no pertenecía a un lugar, pero yo siempre he sido defensora de todo lo que tiene que ver con la diáspora africana y la afrocolombianidad, pues me identifico como una mujer afrocolombiana, aunque tengo una tez clara'. Tocadas desde el alma Su tambor no busca imponerse, sino más bien acompañar, dialogar y fusionarse con las sonoridades que el río ofrece. Cada golpe en el cuero tensado profesaba el amor que le tiene a su oficio. 'Lo único que pienso es acompañar los sonidos que este me brinda. Yo siendo músico veo el río como un conjunto de sonidos interpretados por la naturaleza, el canto de las aves que habitan en sus aguas, el sonido de la corriente'. 'Al momento de tocar mi tambor libero todo lo que me pasa en el día, cada momento de estrés, cada incomodidad es liberada. Es el momento donde yo deshago todo lo que me pasa. Y al mismo tiempo libero muchas cosas. Es hermoso hacer parte de esto', dijo Camilo Niño. Bailando y conectando Un río de manifestaciones