Las tragedias también sirven para que los artistas creen canciones en la que plasman todo su sentir y que con el pasar del tiempo terminan convertidas en clásicos.
Un ejemplo palpable de esto es el tema La cuna blanca, creado por Raphy Leavitt, director de la orquesta La Selecta, y que inmortalizó con su voz Sammy Marrero, quien ha fallecido a los 84 años este domingo.
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Esta canción terminó convertida en un himno de despedida para los salseros del mundo. En Barranquilla ha sonado en innumerables funerales y ahora es desempolvada para rendir honores a su intérprete.
Pero ¿conoce usted la historia que motivó su creación?
La cuna blanca es el resultado de un incidente trágico en las vidas de los integrantes de la orquesta La Selecta. En su presentación para un baile en Connecticut, Estados Unidos, el 28 de octubre de 1972, el vehículo de remolque recubierto de la banda tuvo un accidente, en el que perdió la vida el trompetista Luisito Maisonet e hiriendo gravemente al trombonista Richard López y al director de la orquesta Raphy Leavitt.
Leavitt sufrió varias fracturas en la cadera (cojeó desde aquel entonces), vértebras y costillas, fue llevado a cuidados intensivos. Cuando se recobraba del estado comatoso, tuvo una visión persistente de una cuna blanca vacía, de la cual podían oírse gritos infantiles.
En cierta forma asoció la visión con su trompetista, sin saber aún que había muerto en el accidente. Maisonet estaba supuestamente vestido de negro, y diciéndoles: “Raphy, de aquí te ayudaré”.
Cuando los miembros asociados de la banda decidieron contarle a Leavitt sobre la muerte del músico, Leavitt se lamentó diciéndoles que ya lo sabía. Tras siete meses de recuperación, Leavitt y su banda grabaron esta canción de tributo, escrita con estilo dramático e interpretada magistralmente por Sammy Marrero, con un tono optimista y ritmo de cha-cha-cha que hizo palpitar al público.
El sentimiento agridulce evocado por la canción ha hecho que sea una canción popular de adiós en los entierros de los salseros.
La muerte de la hija de Marrero de una bala perdida en un club de reguetón en 2005 trajo la canción de regreso, y tuvo la consecuencia dramática de hacer a Marrero cantarla en un concierto de tributo para La Selecta el día inmediatamente después de su muerte.
“EL QUE QUIERA CANTAR QUE CANTE/EL QUE QUIERA BAILAR QUE BAILE/EL QUE QUIERA LLORAR QUE LLORE/MAS EL QUE QUIERA REÍR QUE RIA EN SILENCIO”, se le escucha cantar a Marrero.
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La canción fue inmortalizada en 1973 con la profunda y serena interpretación vocal de Sammy Marrero, siendo incluida en el icónico álbum Gíbaro Soy.





















