Red PaPaz y varias organizaciones de la sociedad civil y la academia libres de conflicto de interés destacan el proyecto de Resolución emitido por el Ministerio de Salud el cual establece un nuevo lineamiento con relación al etiquetado frontal de advertencia que deben llevar los productos ultraprocesados.
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De acuerdo con el mandato, estos productos deberán incorporar un nuevo sello rectangular que integra un triángulo de advertencia con la leyenda ADVERTENCIA ULTRA PROCESADO; por otra parte, los empaques pequeños deberán incorporar microsellos con valores numéricos de acuerdo con la cantidad de sellos de advertencia que tengan; y por último, incluye un sello positivo para identificar alimentos saludables (sin procesar y mínimamente procesados), entre otras medidas.
Según el texto expedido, el nuevo sello de ultraprocesado, sólo aplicará a productos que contengan al menos un ingrediente ultraprocesado y/o un aditivo cosmético, dejando por fuera productos que solamente contienen aditivos como conservantes y antioxidantes, que sirven para alargar su vida útil. Esto permitirá diferenciar “procesamiento necesario” (conservantes para conservación) de un “procesamiento cosmético” (realizado para hacer los productos súper apetecibles).
La recomendación de este sello de ULTRA PROCESADO responde a la gran cantidad de evidencia científica disponible sobre los efectos nocivos de la comida chatarra, particularmente la reciente serie de publicaciones de The Lancet (2025), así mismo, a las recomendaciones de la OPS y la OMS sobre los riesgos que representan para la salud los ultraprocesados y a la necesidad de evidenciarlo en el etiquetado. México, Chile y Colombia, han sido países pioneros en medidas que promueven el Derecho a la Salud y a la Alimentación Adecuada, al ser un referente en Latinoamérica para el mundo.

Por su parte, los microsellos buscan evitar prácticas que viene implementando la industria, por ejemplo, al reducir los tamaños de las etiquetas y poner un código QR a su página web, lo que impide el acceso fácil a la información.
Contrario a lo que dicen los contradictores de la medida, estudios realizados para Colombia han demostrado que el etiquetado octagonal frontal de advertencia es el que mejor funciona para el país y lo entienden los colombianos; durante 2022 y 2024 no se evidenciaron cambios estadísticamente significativos en empleo, ingresos o informalidad en el corto plazo. Adicionalmente, datos de la Encuesta de Calidad de Vida del DANE entre 2022 y 2024, evidenciaron una disminución en el consumo de alimentos de paquete (4,3 puntos porcentuales) y de bebidas azucaradas (2,6 puntos porcentuales) en el país. Lo que demuestra que vamos por buen camino.
Para Carolina Piñeros Ospina, directora ejecutiva de Red PaPaz, este avance sitúa a Colombia en la vanguardia de la salud pública global. El etiquetado frontal es uno de los cuatro pilares fundamentales recomendados por la OMS para frenar la obesidad —junto con la regulación de entornos escolares, las restricciones a la publicidad y los impuestos a bebidas y comestibles ultraprocesados. Estas medidas no son aisladas; son herramientas esenciales para que las familias colombianas recuperen su autonomía alimentaria y tomen decisiones de compra con información clara, visible y veraz.
Para Mylena Gualdron, coordinadora de nutrición e investigación en FIAN Colombia, se han identificado ultraprocesados que se han quitando los sellos de advertencia usando una amplia variedad de aditivos, muchos con efectos igualmente nocivos en salud que mantienen la base del problema: el consumo incontrolable de ultraprocesados que sin duda es un factor clave en los graves problemas de exceso de peso y enfermedades asociadas en el país".
Para Gustavo Cediel, Integrante del Grupo de Investigación Saberes Alimentarios de la UDEA, los productos comestibles y bebibles ultraprocesados están relacionados con las enfermedades más frecuentes y con una muerte prematura. La ciudadanía tiene el derecho a estar informada y reconocerlos rápidamente. ¡Para esto es el etiquetado de advertencia!
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En este contexto, hacemos un llamado respetuoso, pero firme al Ministerio de Salud y Protección Social para que avance con decisión en la expedición definitiva de esta Resolución y mantenga intactos los plazos de implementación previstos para agosto de 2027.
Postergar o debilitar esta medida significaría ceder frente a intereses que históricamente han retrasado acciones clave de salud pública, en detrimento del bienestar de la población, especialmente de niñas, niños y adolescentes. Colombia ha demostrado liderazgo regional en la adopción de políticas basadas en evidencia; sostener este rumbo implica garantizar que las disposiciones aquí planteadas se materialicen de manera oportuna, efectiva y sin dilaciones. La salud pública no puede esperar.




















