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En la antesala de un concierto que promete ser histórico, la barranquillera Shakira pone en palabras una etapa de su vida marcada por la ruptura, la reinvención y, sobre todo, la resistencia. Lo hizo a través de un artículo íntimo publicado en el diario O Globo, donde deja ver la mujer que hay detrás del espectáculo que reunirá a dos millones de personas el próximo 2 de mayo en Playa de Copacabana.

La cantante parte de la pregunta: “¿por qué yo? ¿Por qué Copacabana? ¿Por qué ahora?”.

“Necesité volver a un día en que todo lo que había construido se derrumbó. No fue un proceso largo, no hubo señales graduales. Fue una única mañana en la que desperté siendo una mujer diferente, con una vida diferente. Al día siguiente, tuve que levantarme igual, preparar el desayuno, llevar a los niños a la escuela, atender el teléfono, mantener la carrera. La vida no da descanso a las mujeres cuando de repente se ven solas, con todo sobre los hombros”.

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Tras lo sucedido con su ruptura, vio renacer a una Shakira que hoy es su fiel reflejo. “Tuve que reinventarme completamente. Como madre, proveedora, artista, mujer. De ese aprendizaje nació esta gira Las mujeres ya no lloran. No es un grito de venganza ni una declaración de victimización. Es exactamente lo opuesto: la serena constatación de que llorar ya no basta, hay hijos que sostener, cuentas que pagar, vidas que reconstruir. Y que es posible hacer todo eso con dignidad”.

En medio de su gira, comprendió que su historia no era única, sino compartida por muchas otras mujeres. “Durante la gira mundial, comencé a ver mi propio rostro reflejado en muchos otros. Mujeres que me esperaban después de los shows para contarme, con los ojos brillando, sus historias. Estábamos solas, pero no derrotadas”.

A partir de ahí, describe el cambio que han vivido las mujeres en la región, dejando atrás estereotipos del pasado. “Porque las mujeres latinas cambiaron. Durante décadas, fueron retratadas como devotas del hogar, silenciosas, sumisas. Esa imagen está superada. La mujer latina de hoy decidió seguir adelante. Sostiene el hogar, toma decisiones, lidera proyectos y cría a sus hijos sola si es necesario”.

Más allá de los roles, resalta la esencia emocional y práctica de esa transformación. “Por encima de todo, mantiene el corazón en su lugar, ese que valora los afectos y los valores transmitidos a los hijos, que transforma la vida en danza, incluso en los días difíciles. Hace lo que hay que hacer. En este momento de la historia, eso no es un detalle. Es una forma de no perderse”.

Al llegar a Brasil, se encuentra con una realidad que refuerza su visión. “Entonces llegué a Brasil. Descubrí que en este país más de 40 millones de hogares están comandados por mujeres que sostienen a sus familias con todas sus fuerzas. Estas mujeres contribuyen mucho a la economía del país, sin pedir permiso ni buscar protagonismo”.

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Desde ahí nace el propósito de su presentación en Playa de Copacabana, pensada como un homenaje. “Espero que este show pueda ser, aunque sea por una noche, el espejo en el que estas mujeres se reconozcan, porque son ellas quienes cargan hoy, en sus cuerpos y en su vida cotidiana, el ADN más puro de la mujer latina contemporánea”.

Y así. Está a punto de gestar otro show histórico para nunca olvidar. “Porque, si el planeta Tierra tuviera un altar capaz de hablar por sí mismo, ese altar sería Copacabana. En un mundo confundido por la manipulación algorítmica, Río ofrece a la humanidad ese altar para que podamos volver a ver con claridad. Nos encontramos donde la marea humana se funde con la marea del mar. Y, si nos atrevemos a cantar juntos el 2 de mayo, tal vez esa noche el planeta entero nos escuche y recuerde lo que estábamos a punto de olvidar”.