A Natalia Reyes le gustaría hacer, por momentos, un cine de comedias románticas, un poco más ligero y no estar en todo momento con cintas e historias que demuestren lo complejo que somos como sociedad no porque no le guste hacerlas, sino porque considera que seguimos dándoles vueltas a los mismos asuntos.
“La verdad es que a veces quisiera hacer un cine como más ligero, pero termino siempre involucrada, creo que no casualmente, en proyectos con temáticas poderosas, relevantes, que tocan fibras, que a veces pueden ser fácilmente politizadas sin que realmente sea la intención, siendo que todo acto es político”, reflexiona la actriz desde Cartagena.
Precisamente, en su conversación con EL HERALDO desde la Heroica, horas previas a recibir el Premio Salvo Basile a la Trayectoria Internacional en los Premios India Catalina en medio del FICCI, la artista añade que “historias como Aun es de noche en Caracas, como Noviembre, o muchas otras, hablan de una realidad en el mundo, haya pasado hace cuarenta años, como el caso del Palacio de Justicia, o haya pasado en el 2017, como en el caso de la película de Caracas. Lamentablemente, ambos casos son una realidad que hoy, en el 2026, está latente en el mundo”.

Y eso, según la bogotana de 39 años, se puede ver en situaciones como “la represión por parte del gobierno, los gobiernos cada vez más autoritarios, más extremos, una sociedad absolutamente polarizada, dividida en guerra interna. Entonces, siento que son películas y que son historias que me apasionan tanto, y me dedico mucho a hacerlas posibles, porque siento que son relevantes en el mundo de hoy”.
Orgullosa del premio
Entre tanto, mientras su vida cinematográfica se debate entre este tipo de historias, la actriz reconoce con orgullo el reconocimiento y explica que este tipo de premios ayudan a que otras personas puedan ver un camino por el cual transitar.
“Creo que las personas nos podamos ver reflejadas en otras que tienen algún tipo de reconocimiento, ayuda siempre a inspirarnos y a ver el camino como a ver por dónde puede ser, a ver posibilidades. Creo que eso es maravilloso. Pero, la verdad, siento que, paradójicamente, siento que las cifras a las mujeres no suelen acompañarnos muy positivamente en muchos aspectos, paradójicamente, en Colombia las grandes figuras internacionales sí han sido muy femeninas”.

Inmediatamente vienen a su mente nombres como las barranquilleras Shakira o Sofía Vergara, y la paisa Karol G. “Me podría extender, pero creo que si algo hemos tenido en Colombia ha sido mujeres verracas, trabajadoras, disciplinadas, apasionadas, que nos han mostrado que esos límites que parecen tan imposibles sí se pueden atravesar”.
Por otro lado, Natalia Reyes será la primera persona en recibir este premio bajo su nuevo nombre que se hizo para rendir tributo al fallecido cineasta italiano Salvo Basile y su impronta en el audiovisual de la ciudad y del país.
“Hacerle un homenaje a Salvo, a su vida, a su pasión por el cine, por esta ciudad. Me parecía muy importante, muy bonito. A este festival al que él le dio tanto me parece maravilloso, pero además a la figura que representa a Salvo, que al final era un italiano, alguien no nacido, que se enamoró de Cartagena, que lo adoptó y que se quedó a trabajar por esta ciudad”.
Así pues considera que el remoquete de la trayectoria internacional tiene “una doble cara, y es decir que, por supuesto, desde Colombia podemos exportar y mostrar al mundo cosas maravillosas a nivel artístico y en otros aspectos, pero que también hay muchas personas de afuera que nos pasa, que llegamos a esta ciudad y que nos sentimos como en casa y que decidimos como parte de nuestra vida también trabajar por ella”.
Las historias que siguen
Finalmente, Natalia Reyes está próxima a estrenar producciones como En el valle de las sombras o Palacio, pero reconoce que aún en su cabeza tiene muchas historias por contar.

“Rodrigo Sorogoyen (cineasta español) decía algo en su conversatorio como que todas las ideas nos siguen acompañando y nos siguen haciendo ruido en la cabeza hasta que las contemos y eso me pasa, como que me obsesiono con ciertas historias o con ciertas problemáticas por esa conciencia, de alguna manera, social, que me cuesta no hacer cosas al respecto”.
Es por ello que quiere trabajar proyectos sobre el cuerpo y el movimiento y Cartagena, ciudad que la ha acogido en los últimos 10 años, y surgen nombres como el Colegio del Cuerpo.
“La historia del Colegio del Cuerpo y de Álvaro Restrepo en esta ciudad es algo que me tiene ahí como obsesionada, pero en algún momento le podré dar forma”.




















