Compartir:

Durante años, las recomendaciones para mantenerse saludable se han centrado en actividades como correr, hacer ejercicio cardiovascular o entrenar fuerza en el gimnasio. Sin embargo, la ciencia ha comenzado a mostrar que no todos los deportes ofrecen los mismos beneficios cuando se trata de vivir más años.

En ese escenario, el tenis se ha consolidado como una de las disciplinas con mejores resultados en términos de longevidad. Más allá del esfuerzo físico, los investigadores destacan una combinación de factores que incluyen la interacción social, la estimulación mental y un modelo de ejercicio especialmente favorable para el organismo.

Un estudio de la Universidad de Copenhague, publicado en la revista científica Mayo Clinic Proceedings, encontró que la práctica regular de deportes de raqueta puede aumentar la esperanza de vida hasta en 9,7 años.

La diferencia es notable frente a otras actividades populares. Según la investigación, el gimnasio aporta en promedio 1,5 años adicionales de vida, mientras que correr suma alrededor de 3,2 años. Deportes colectivos como el fútbol alcanzan los 4,7 años y el bádminton, también perteneciente a la familia de los deportes de raqueta, llega a los 6,2 años.

Los resultados han sido respaldados por otras investigaciones realizadas en Estados Unidos y Reino Unido, que también han asociado las actividades de raqueta con una reducción significativa del riesgo de mortalidad.

Aunque parte de esta ventaja podría estar relacionada con factores socioeconómicos, los expertos coinciden en que el tenis reúne características difíciles de encontrar en otras disciplinas. Su práctica suele estar asociada a personas con mayor acceso a medicina preventiva, alimentación de calidad, tiempo libre y espacios de socialización, elementos que también influyen en la salud a largo plazo.

La interacción social del tenis ayuda a vivir más años

Uno de los factores que más llama la atención de los investigadores es el componente social del tenis. A diferencia de actividades individuales como correr o entrenar en máquinas, este deporte obliga a interactuar con otras personas de manera constante.

Para el profesor Arturo Fernández-Cruz, catedrático e investigador clínico, la conexión social que se genera durante la práctica deportiva es tan importante como el propio ejercicio.

“Practicar cualquier actividad física permite aumentar la duración de la vida saludable. Luego, aquellos deportes que se realizan en equipo son los más aventajados. La explicación depende de varios factores, entre ellos la conexión social mientras se practica”, señala el experto.

La medicina ha identificado el aislamiento social como uno de los factores asociados a un mayor riesgo de mortalidad prematura. En ese contexto, deportes como el tenis o el pádel ofrecen una ventaja adicional porque requieren la presencia permanente de otros jugadores, favoreciendo la integración social y la construcción de vínculos.

Fernández-Cruz explica que la longevidad también está estrechamente relacionada con las condiciones sociales de cada persona: “La integración en la sociedad y el estado socioeconómico son determinantes. Además, no solo los individuos de menos recursos económicos y sociales viven menos, sino también quienes son discriminados social o políticamente por su entorno, lo que explica una esperanza de vida más corta. En cualquier caso, el secreto de envejecer es con quién lo compartes”, asegura.

Cómo el tenis fortalece el cerebro y mejora la salud cardiovascular

Los beneficios del tenis no terminan en la interacción social. La exigencia mental que demanda cada punto también parece desempeñar un papel clave en sus efectos sobre la salud.

Mientras actividades como correr o pedalear implican movimientos repetitivos y continuos, el tenis obliga a tomar decisiones en cuestión de segundos. El jugador debe anticipar la trayectoria de la pelota, coordinar movimientos, reaccionar rápidamente y ajustar su estrategia según las acciones del rival.

“El tenis tiene una demanda cognitiva alta. Exige anticipar, reaccionar rápido, coordinar vista-mano y tomar decisiones constantes. Eso estimula el cerebro y el sistema nervioso”, explica Fernández-Cruz.

Esta combinación de retos favorece la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse y crear nuevas conexiones neuronales a lo largo de la vida.

A nivel físico, el tenis también ofrece ventajas particulares. El juego alterna periodos cortos de alta intensidad con pausas breves de recuperación, una dinámica que se asemeja al funcionamiento natural del cuerpo humano.

“Jugar al tenis requiere esfuerzos explosivos que luego recuperas. De esta forma mejora la capacidad cardiometabólica aeróbica y anaeróbica, lo que resulta muy efectivo para entrenar nuestro cuerpo. Pero, sobre todo, engancha más por ser un juego de competición. Y eso es, en realidad, lo que más alarga la vida”, añade el especialista.

Los investigadores relacionan esta alternancia entre esfuerzo y recuperación con procesos de reparación celular que ayudan al organismo a adaptarse mejor al estrés físico. Además, el deporte favorece habilidades psicológicas como la paciencia, la tolerancia a la frustración y la capacidad de gestionar los errores, aspectos que también influyen en el bienestar general.

Según los expertos, modalidades similares como el pádel o el squash podrían ofrecer beneficios comparables debido a que comparten esta misma estructura de juego basada en intervalos de intensidad.

La clave para una vida más larga sigue siendo la constancia

Pese a los resultados favorables para los deportes de raqueta, los especialistas advierten que no existe una disciplina única capaz de garantizar una vida más larga.

La verdadera diferencia la marca la constancia. Mantener una actividad física durante años resulta mucho más importante que elegir un deporte específico y abandonarlo al poco tiempo.

“El mejor deporte para vivir más es el que puedes disfrutar y mantener durante años. Si para alguien eso es nadar, pedalear o jugar al golf, también obtendrá una ventaja real”, afirma Fernández-Cruz.

Por ello, los expertos recomiendan buscar actividades que combinen movimiento, estimulación mental, relaciones sociales y disfrute personal, ya que estos factores favorecen una mayor adherencia a largo plazo.

A esto se suman dos hábitos fundamentales para un envejecimiento saludable: realizar chequeos médicos periódicos y mantener vínculos afectivos sólidos con familiares y amigos. Según los especialistas, ambos factores pueden ser tan importantes para la longevidad como el propio ejercicio físico.