En el municipio de Luruaco y su corregimiento Palmar de Candelaria, la Semana Santa no solo se vive desde la fe, sino también desde la tradición, la gastronomía y el encuentro comunitario. Este año, dos festivales prometen atraer a propios y visitantes el Festival del Dulce y el nuevo Festival del Tamarindo.
El primero, con 14 años de trayectoria, se ha consolidado como un espacio de conservación cultural en el departamento del Atlántico. Según explicó la matrona María Eugenia Angulo Salas, junto a Marilyn Morales Roa a EL HERALDO, este evento nació como una respuesta a la pérdida de las tradiciones culinarias en la región.
“Nos dimos cuenta que en Luruaco se estaba perdiendo esa práctica de hacer y compartir dulces, especialmente en Semana Santa. La gente estaba optando por comprar productos industriales, y eso nos motivó a rescatar lo nuestro”, señalaron.
Lo que comenzó con cinco matronas hoy reúne a más de 30 mujeres portadoras de saberes ancestrales, quienes elaboran dulces tradicionales a base de frutas, tubérculos y recetas heredadas. Además, el festival ha logrado impactar positivamente la economía local, convirtiéndose en sustento para muchas familias.

Este año, el Festival del Dulce se llevará a cabo el 28 y 29 de marzo, aunque su esencia se extiende durante toda la Semana Santa, con ventas en la plaza principal y otros puntos estratégicos del municipio. Se espera la visita de entre 2.000 y 3.000 personas.
“Es un festival meramente cultural, donde no circula el alcohol. Aquí lo importante son nuestras raíces, nuestras expresiones artísticas y la unión familiar que se da alrededor de la cocina tradicional”, destacaron las organizadoras.
La programación incluye muestras gastronómicas, presentaciones musicales autóctonas, danzas, cantos tradicionales y espacios para el talento infantil, además de exhibiciones artesanales que reflejan la identidad del territorio.

Tamarindo para todos
Como complemento a esta tradición, en el corregimiento de Palmar de Candelaria se realizará por primera vez el Festival del Tamarindo, los días 4 y 5 de abril, coincidiendo con el cierre de la Semana Santa.
Jessy Solano Peña, director de la Institución Educativa Palmar de Candelaria, explicó que esta iniciativa surge desde el ámbito educativo como una forma de aprovechar el potencial de esta fruta, abundante en la zona.
“El tamarindo está en el patio de todas las casas. Antes solo se consumía o se desperdiciaba, pero ahora lo estamos viendo como una oportunidad para generar conocimiento, emprendimiento y desarrollo”, afirmó.
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El festival será el resultado de un trabajo académico liderado por estudiantes y docentes, quienes han desarrollado una amplia gama de productos derivados del tamarindo: desde alimentos como pudines, jaleas, bolas y vino, hasta cosméticos, tintes naturales y hasta alimento para animales elaborado con sus residuos.

“El aporte de los estudiantes es total. Ellos son quienes ejecutan las ideas, crean las fórmulas y llevan con orgullo este proyecto que busca posicionar a su corregimiento”, explicó el docente de Ciencias Naturales, Eduardo Navarro.
Aunque el evento se realiza con recursos limitados, contará con una programación que incluye muestras gastronómicas, actividades deportivas como torneos de fútbol entre corregimientos, presentaciones culturales infantiles y espacios abiertos para artistas invitados.

Ambos festivales no solo celebran la riqueza culinaria del Atlántico, sino que también fortalecen el tejido social, promueven el turismo y rescatan prácticas ancestrales que siguen vivas en las comunidades.
La invitación está abierta para que visitantes de todo el país descubran en Luruaco y Palmar de Candelaria una Semana Santa distinta: llena de sabores, saberes y tradición.





















