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Flora Martínez decidió hace varios años dar un giro a su carrera, dejó de participar en proyectos de otros directores para enfocarse en un sueño que había dejado en pausa durante largo tiempo, protagonizar las películas que ella misma dirigiera.

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Después de más de 30 años de intensa trayectoria artística, debutó como directora con ‘Itzia, tango y cacao’, filme que también protagonizó y que fue bien recibido por la crítica. La historia sigue a una mujer sorda que asegura haber empezado a escuchar una música particular proveniente siempre de un mismo punto cardinal. Para probar que no ha perdido la razón, emprende un viaje para descubrir el origen de ese sonido.

Asimismos, ahora Martínez vuelve a asumir el doble rol de actriz y directora con ‘Basta Mamá’, una comedia que llegó a los cines del país el este jueves 12 de febrero.

La película adapta la obra de teatro ‘Mi Madre, Mi Novia y Yo’ y cuenta con las actuaciones de Rafael Zea (Fernando) y Marcela Benjumea (Victoria, madre), además de ser distribuida por Cineplex.

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La trama sigue a Fernando, un hombre de 40 años que aún vive con su madre, Victoria, una mujer sobreprotectora y tradicional. En la celebración de su cumpleaños, invita a su novia Leticia, una mujer moderna y liberal, y a su jefa. Al llegar a la casa, suplica a su madre que no revele que aún vive con ella. Victoria acepta mantener el secreto, pero durante la cena descubre que ella también ha sido engañada. La relación entre suegra y novia se vuelve un choque de personalidades, y Fernando debe decidir entre seguir bajo la protección de su madre o arriesgarse a perder al gran amor de su vida.

Flora habla sobre su nueva película

-¿Cómo fue la experiencia en su segunda película como directora?

La primera experiencia como directora fue brutal. Eso no te lo enseñan en ninguna escuela de cine, es algo que hay que vivirlo en carne propia. Yo pensaba mucho en Simón Bolívar, cuando salía hacía la guerra, porque es una cosa brutal, porque es como querer controlar el clima, ser la cabeza de un equipo de 60 personas, querer contar una historia en medio de tantas dificultades que solamente las aprendes ahí, en vivo y en directo, solucionando dificultades en caliente, pendiente de que no se pierda la historia y el momento para que los actores tengan su intimidad.

-¿Muy diferente la experiencia entre las dos películas?

Por suerte con la primera película ya tenía el personaje muy hecho, con dos años de preparación, entonces entraba y salía muy fácil, pero la dirección tuve todos los accidentes del mundo, y hoy en día doy gracias porque fueron los que me permitieron en esta segunda película tener muchas cosas más claras.

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-¿Complicado dirigir y actuar a la vez?

Debería ser más complicado. Tiene sus dificultades. Yo realmente había dejado de actuar porque sentía que las historias que se estaban contando no eran las que quería contar, entonces me separé de algo que amo que es el cine, porque lo amo con mis entrañas, pero me di cuenta que podía contarlas a mí manera, porque muchas veces tú cuentas una misma historia, y será muy diferente a como yo la cuento.

Muchas veces estuve con directores que contaban las historias de una manera que sentía que no era la mejor, pero yo siempre me dejaba la piel con los personajes, entonces, fue mi esposo, tener su respaldo, quien escribe los guiones, quien conoce la historia, quien está sosteniendo y viendo todo, un apoyo que cuando yo tengo que ausentarme para estar detrás de cámara, es mi apoyo fundamental.

-Géneros distintos en esta exploración de dirigir en cine…

Trabajar en la comedia le tenía mucho respeto. No soy partidaria de la comedia como es la obra de teatro en la que se basa la historia de la película. A mí me gusta más la comedia más inglesa, la comedia de situación, donde la situación es tan real y tan incómoda que uno se empieza a reír de la incomodidad de lo que sucede, y siento que esa es la comedia que nos permite realmente no tapar lo que somos y hacerle una fiesta a nuestros propios defectos, realmente vernos, y en ese vernos, decimos, “Uy, esto no está tan bueno”, pero uno igual se ríe. Es como desnormalizar eso que hemos normalizado.

Esta es una comedia que parte de una comedia muy delgada, pero sus personajes son tan reales y tan entrañables, como esta madre que es una manipuladora de retóxica, pero tú la amas porque es la madre y le perdonas todo porque ya está su vida por sus hijos. Y entra esta otra madre, que es la madre moderna que trabaja, y el choque de estas dos fuerzas es algo muy actual. Junto a ellas, está este pobre hombre que termina en pleno fuego cruzado, lo cual es muy cómico, pero no hay que hacerlo más cómico de lo que ya es.

-¿Cómo fue explorar el género de la salsa choque?

Yo soy fan absoluta de la salsa que me parece un ritmo bestial. Mi esposo me lo dijo hace mucho tiempo, “Lo más interesante para un artista es conocer sus limitaciones y sus fortalezas”. Entonces, yo creo como decía Chavela muy sabiamente cuando escuchaba a otros cantantes: “Yo no canto así, yo canto esto así, a mi manera”.

-Al principio decía que no había vuelto a actuar porque no encontraba un personaje que sintiera. ¿Lo ha encontrado?

He vuelto. Tras mi primera película estuve en una serie maravillosa que pronto se estrenará. Volví a hacer las paces con la actuación.