En un hecho que para los indígenas puede tener un trasfondo criminal, pero que para las autoridades sería un evento fortuito producto de la naturaleza, 33 bohíos y una casa ceremonial de los indígenas koguis asentados en la región de Mamarongo, Sierra Nevada de Santa Marta, quedaron reducidas a cenizas.
El hecho, sin antecedentes en la región, se registró el pasado sábado a las cuatro de la madrugada. El comandante del Batallón de alta montaña No 6, teniente coronel Ignacio Gerenas Salazar, dijo que la conflagración se presentó – según las primeras hipótesis – 'debido a las condiciones climáticas, a los fuertes vientos y el intenso verano del momento'.
El líder kogui, Atanasio Moscote Gil, aclaró que 'no fue por efecto de la naturaleza'. 'No podemos descartar que detrás de todo esto hallan manos criminales porque una cosa así nunca había sucedido', anotó.
Los militares sostienen que no fue una acción de la guerrilla porque en esa área está protegida por la tropa. Investigan igualmente un posible pleito entre los mismos aborígenes.
Mamarongo, es un asentamiento del corregimiento de Palmor, jurisdicción del municipio de Ciénaga, Magdalena.
Por Agustín Iguarán


