“Las élites no pueden seguir impulsando un modelo inequitativo”
El político samario está consolidando una candidatura “ciudadana” que lo lleve a la Presidencia.
Carlos Caicedo habló con EL HERALDO sobre su proceso de recolección de firmas, los retos que su campaña tiene a nivel nacional, entre ellos la financiación de la misma, la necesidad de una Constituyente y el proceso de negociación con el ELN.
¿Cómo va la recolección de firmas?
Bueno, estamos instalando equipos en cada una de las capitales de los departamentos de la Costa Caribe, pero igualmente ya hay unos equipos en algunas capitales de departamentos del interior del país. Esperamos lograr dos millones de firmas. Un millón y medio es la meta que tenemos en el Caribe, y de 500 a 700.000 firmas en el interior del país. De manera que la idea es que la Costa sea la plataforma que le de viabilidad a la candidatura ciudadana.
Usted, precisamente, es más conocido en la Región Caribe. ¿Cuáles son los retos de la campaña a nivel nacional?
Conectarnos con ciudadanos de otras regiones que están cansados de lo mismo. El problema no solamente existe en la Costa Caribe. Ocurre en la Orinoquía, en la Amazonía, en el Pacífico, en algunas zonas de la región Andina. No es solamente el conflicto armado o la corrupción lo que afecta la calidad de vida de la gente, sino además la falta de oportunidades, la falta de empleo, la falta de espacios en la educación superior para los jóvenes, la falta de buenos servicios de salud. Lo que esperamos es lograr conectar con esa inconformidad y contar nuestra experiencia exitosa en el manejo de lo público.
¿Cómo va a ser la financiación de esa campaña ciudadana?
Una vez finalice el proceso de recolección de firmas, la financiación de la campaña se realizará de la mano de pequeños y medianos empresarios y profesionales que aporten lo que puedan, sean 10, 20 o 50.000 pesos. Proponemos lo siguiente: por ejemplo, si el tope de la campaña presidencial pasada fue de 20.000 millones en la primera vuelta, entonces lo que haremos será buscar 20.000 ciudadanos que puedan aportar un millón de pesos, o 40.000 que den 500.000, u 80.000 de 250.000 pesos. Tal como hicimos en Santa Marta. Eso sí, nunca mafiosos o gente que hubiera estado relacionada con la corrupción, ni tampoco políticos. Queremos deberle el aval a los ciudadanos y no a las tradicionales élites políticas o a grupos económicos que han adelantado modelos de desarrollo inequitativos.
De llegar a la Presidencia, ¿cómo va a ser su relación con el Congreso, donde están esas élites y esos grupos de los que habla?
Nosotros hemos gobernado de una forma que la gente pensó imposible. En Santa Marta, por ejemplo, tres de los cuatro años del gobierno estuvimos un tanto separados del Concejo. El Concejo colocó personero y contralor que desarrollaron toda una estrategia para desestabilizar el gobierno, pero no cedimos ni un ápice hasta que la corporación fue entendiendo que lo que había era un nuevo modelo: no íbamos a entregar secretarías ni a negociar los proyectos a través de los contratistas que ellos pusieran para que se pudieran ejecutar. Yo creo que así se tendría que hacer con el Congreso. Ahora, lo primero que hay que hacer si llegamos a la Presidencia es convocar una Constituyente para adelantar las reformas que requiere el país, entre ellas una reforma al Congreso.
¿No es arriesgado pensar en una Constituyente dado el ambiente de polarización del país?
Es probable que esa sea una lectura. Pero yo sí creo que se deben hacer cambios de manera concertada. Cambios que deben hacerse de manera tranquila, pero finalmente cambios que le darán una nueva institucionalidad pública al país. Hay que garantizar, por ejemplo, que el sistema de salud funcione. Que el Estado tenga la potestad de prestar ese y otros servicios.
¿Los servicios públicos deben volver al Estado?
Sí. Nos parece que en algunas zonas del país los servicios tienen que ser prestados por el Estado. Este debe colocar reglas de juego rigurosas para que no pase que se le entrega la operación de los servicios a privados nacionales o internacionales y se cuela mafias de la contratación o multinacionales del saqueo.
Usted hizo parte en su momento del brazo político del Eln, ¿cómo ve la actual negociación con esa guerrilla?
Creo que es necesario que ambas partes revisen ciertos aspectos. El Gobierno debe revisar al negociador que colocó: una persona muy cualificada académica y técnicamente, pero que no tiene empatía por ese proceso. Y el Eln tiene que dar muestras de confianza a la población. Eliminar el secuestro como modo de presión.




