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Y en el plebiscito ganó el No. Las reglas estaban claras, el Sí debía superar un umbral de aprobación de 4.5 millones de votos y ganar por mayoría simple para que el Acuerdo Final de Paz pactado entre el Gobierno y las Farc en La Habana fuera refrendado.

Lo primero pasó, lo segundo no. Un margen de 0.43% (56.240 votos) de diferencia inclinó la balanza a favor del No, que obtuvo 6.431.191 votos, el 50,21% de la votación total. El Sí por su parte se hizo con 6.374.951 votos, lo que equivale al 49,8% de los sufragios.

Polarización, esa fue la fotografía que quedó después de unas elecciones atípicas en las que un invitado atípico, el Huracán Matthew, también se hizo presente para jugar un rol importante.

De acuerdo con la Misión de Observación Electoral (MOE), un 12% del censo electoral, aproximadamente 4 millones de potenciales votantes, se vieron afectados por el factor climático, que terminó impactando 735 (7%) de los puestos de votación a nivel nacional, la mayoría en la región Caribe.

Como Matthew, la abtensión también tuvo un rol, ya que alcanzó el 62,5%, superando el 52.03% que se registró en la segunda vuelta presidencial y el arrojado por las elecciones regionales del año pasado que estuvo en el margen de 40%.

La lluvia fue la constante en la costa, uno de los fortines políticos del presidente Juan Manuel Santos, hasta el punto de que los gobernadores de la región llegaron a solicitar al presidente y al Consejo Nacional Electoral que se extendiera por dos horas la jornada electoral para que los ciudadanos que habían sido afectados por el coletazo de Matthew pudieran ejercer su derecho al voto.

La petición fue negada porque era una imposibilidad legal y las votaciones finalizaron a las 4 p.m como previsto. Sin embargo, el Caribe respondió y en sus siete departamentos el Sí se impuso.

La lluvia, no obstante, mermó considerablemente la capacidad electoral de la región que terminó aportándole 1.147.255 votos al Sí, poco más de la mitad de lo que sus parlamentarios habían proyectado.

El centro del país fue otra historia, en departamentos como Antioquia, Cundinamarca –con execepción de Bogotá-, Meta y Caquetá, entre otros, dijeron mayoritariamente que No a los acuerdos de paz.

La jornada electoral, a pesar de las lluvias, transcurrió en calma. Estas elecciones, como destacó el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, y el registrador nacional, Juan Carlos Galindo, terminaron siendo las más pacíficas en la historia reciente de Colombia. La tregua con las Farc y el cese al fuego decretado por el ELN para los comicios del domingo incidió positivamente en el desarrollo de las votaciones.

Solamente en el Guaviare se presentó un reporte de alteración al orden público, atribuido a la disidencia del Frente 1 de las Farc, quienes no se acogieron al acuerdo de paz.

En la contienda política de los que impulsaban el No y el Sí el gran ganador fue el Centro Democrático, partido del expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez, quien se enfrentó a la llamada Unidad por la Paz, coalición de partidos integrada por liberales, conservadores, verdes, polistas, La U, Cambio Radical, Opción Ciudadana y el Mira. Un aviso de lo que podrían ser las elecciones presidenciales de 2018.

Las cuentas del Gobierno, a pesar de tener a la mayoría de partidos a su favor, no dieron y en departamentos como Risaralda, de donde es oriundo el expresidente César Gaviria, jefe de la campaña pro Sí del Gobierno, ganó la opción contraria.

Lo mismo ocurrió en Norte de Santander, departamento del ministro Cristo, o en Santander, que llegó a ser gobernado por el copresidente liberal Horacio Serpa.

¿Qué pasará ahora? Esa pregunta que quedó en el aire después de conocidos los últimos boletines de la Registraduría Nacional, quien e tiempo récord tuvo listos los resultados del plebiscito, fue respondida en parte por las primeras palabras del presidente Santos cuando se tuvo el parte definitivo.

'Conservo intactas mis facultades para mantener el orden público y buscar y negociar la paz (…) no me rendiré, seguiré buscando la paz hasta el último minuto de mi mandato', afirmó el presidente dejando la puerta abierta a continuar un proceso que antes del plebiscito había dicho que era imposible de renegociar.

Santos apeló a la polarización para sostener su decisión: 'Yo los convoqué para que decidieran si respaldaban o no el acuerdo para la terminación del conflicto con las Farc y la mayoría, así sea por un estrechísimo margen ha dicho que No. Soy el primero en reconocer este resultado. La otra mitad del país ha dicho que Sí. Como jefe de Estado soy el garante de la estabilidad de la Nación y esta decisión no debe afectar dicha estabilidad que voy a garantizar'.

De esta manera Santos dio la orden a las Fuerzas Militares de mantener el cese al fuego bilateral y definitivo, a los jefes negociadores Humberto De La Calle y Sergio Jaramillo que viajaran hoy a La Habana a reunirse con la delegación de las Farc y convocó a todos las fuerzas políticas, 'en particular a las que se manifestaron hoy (ayer) por el no', para escucharlas, abrir espacios de diálogo y 'determinar el camino a seguir'.

Con su declaración, el presidente tendió un puente con su principal opositor, el expresidente Álvaro Uribe Vélez y su partido Centro Democrático, quienes impulsaron el No como una opción que planteaba la necesidad de 'corregir' o 'renegociar' lo pactado en La Habana.

Cómo será esa renegociación o cuáles serán los pasos a seguir, todavía son respuestas inciertas, ya que en lo práctico, las 297 páginas del Acuerdo Final de Paz quedaron sin piso jurídico, al igual que el Acto Legislativo para la Paz, reforma constitucional que fue pensada como mecanismo para implementar el acuerdo.

No obstante, la voluntad de las partes para buscar la paz persiste, ya que al mensaje de Santos le siguió uno similar por parte de las Farc.

En un comunicado firmado por Rodrigo Londoño Echeverri, ‘Timochenko’, comandante en jefe de la guerrilla, las Farc aseguraron que 'mantienen su voluntad de paz y reiteran su disposición de usar solamente la palabra como arma de construcción hacia el futuro'.

Y agregaron: 'Al pueblo colombiano que sueña con la paz, que cuente con nosotros. La Paz triunfará'.

Timochenko además demandó una participación de las Farc en el 'diálogo político anunciado por Santos'.

A las 9 de la noche en punto, Uribe hizo su esperada declaración. Además de celebrar la victoria del no, que 'abre el camino para corregir', afirmó que su partido está dispuesto a participar en un 'gran pacto nacional' para que en nombre de la paz 'no se creen riesgos a los valores que la hacen posible'.

Al igual que Santos, destacó el anhelo de paz que tienen los partidarios del Sí y los del No, por lo que dijo espera poder avanzar en un diálogo con el Gobierno en el que puedan ser escuchados pero también escuchar.

El mensaje conciliador del expresidente, también fue extendido a las Farc, a las que les pidió que cesaran sus actividades delictivas de narcotráfico y extorsión, permitieran el disfrute de la tranquilidad de los ciudadanos, y recibieran una 'protección' adecuada y con garantías.

Este llamado a la construcción de consensos, al diálogo político y un gran pacto nacional, es la esperanza de paz que emana de unas elecciones en las la democracia dio su veredicto y se impuso el No.

Santos, el llamado a liderar este gran acuerdo nacional, enfrenta esta tarea con su imagen debilitada y su capital político comprometido. Ayer Colombia aplazó el ponerle punto final a un conflicto de 52 años de duración, una meta que tanto los partidarios del No, como los del Sí, llaman a no claudicar.