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Luis Rodríguez

Mirándolos de lejos parecen hormigas y es que son miles los presentes a esta celebración de la vida que se da lugar en las playas de Puerto Colombia y Pradomar todos los fines de semana.

Es la clase laboriosa provenientes de los barrios populares de Barranquilla, en su mayoría, la que asiste a esta gran fiesta en donde no faltan el licor, la comida y la buena música.

Bailan, se besan en público, juegan al fútbol, construyen castillos de arena y por supuestos se zambullen en la aguas del Mar Caribe. En un domingo de playa las penas y las preocupaciones se dejan en casa, aquí todo es diversión en su más pura expresión.

Ante este panorama festivo, el salvavidas, Andrés Butrón, está atento a que los bañistas no caigan rendidos a lo que el llama 'los encantos del mar' y que un día en familia no termine en una tragedia.

Son las 12 del medio día en el sector del malecón en Puerto Colombia y el joven rescatista cuenta que hace pocos minutos a una pareja en pleno frenesí pasional, típico de los novios de playa, la corriente se los llevó cerca a los espolones por lo que tuvieron que ser rescatados.

El cuerpo de salvavidas de Puerto Colombia está integrado por 45 personas. Los cuales además de cuidar las playas de su municipio tienen a cargo las de Pradomar y Salgar.

Desde hace un mes, dos lanchas se encargan de patrullar las aguas, desde el muelle hasta Salgar, y están atentos ante cualquier emergencia que se presente en alta mar. Además hay tres motos, una de ellas con un paramédico del cuerpo de bomberos, encargadas de vigilar los dos kilómetros de balneario y supervisar al cuerpo de salvavidas.

Nilson Pérez, suena su silbato advirtiéndole a un grupo de muchachos que entre risas y retos se adentran en el mar.

'Hay que estar recordándole a las personas que sean prudentes, pero a veces le salen a uno con groserías'.

Pérez cuenta que su rescate más recordada fue a una joven de unos 17 años en el reconocido restaurante Alcatraz en Salgar. A la adolescente y a su grupo de amigos le había llamado la atención dos veces, por la fuerte corriente que había ese día en el mar.

Confiado de que habían acatado su recomendación, Nilson se fue almorzar cuando escuchó que lo llamaban para que socorriera a la joven quien se ahogaba cerca de los espolones.

'La niña la saqué casi muerta, cuando iba en el taxi, por un momento pensé que se me iba a ir, gracias a Dios la revivieron en el puesto de salud', recuerda Pérez.

'He perdido la cuenta de cuántas veces he rescatado a alguien', manifiesta Jairo Santiago quien lleva 17 años de su vida, de los 44 que tiene, salvando vidas.

Santiago además es pescador, como los son el 50% de los salvavidas, por eso el mar lo tiene insertado en su ADN.

Entre los rescatistas hay una camada de jóvenes que se rebuscan la vida los fines de semana en el oficio de vigilar las playas.

Como es el caso de Stewin Parejo, quien a sus 20 años ha evitado que más de uno termine ahogado. Él además es un maestro en el arte del capoeira.

'No hay satisfacción más grande que socorrer a una persona que esté en problemas, aunque muchas veces ni lo agradezcan', dice Parejo.

Situación de los salvavidas. A pesar de que el cuerpo de salvavidas está mejor organizado que en la anterior administración de Puerto Colombia, como coinciden muchos bañistas, son todavía muchas las falencias que presentan.

Además de no recibir ningún tipo de prestación social, mucho de ellos no están capacitados en la atención de los primeros auxilios o no saben cómo es el procedimiento en lo referente a un rescate acuático.

Sin embargo, el Cuerpo de Bomberos de Puerto dice que en los próximos meses al equipo se le impartirá un taller en donde adquieran ese conocimiento.

Por Samuel A. Losada Iriarte samuel.losada@elheraldo.co