A Julio César Sanjuán Osorio, lo conocen en el barrio Rebolo y en sus alrededores como ‘Pasito’ porque cuando apenas era un niño, su papa le acostumbraba a cantar el estribillo de aquella vieja canción que reza, con un pasito tuntún. Lo que resulta paradójico es que Julio desde hace 11 años perdió sus piernas, y de tuntunes y de pasitos ya nada de nada, como él mismo lo apunta.
Detrás de ‘Pasito’ se esconde otra historia más de violencia e inseguridad: en el año 2000 fue asaltado por ladrones en su propio negocio de confecciones y esa bala que partió su estomagó, su diafragma y afectó de manera radical su columna vertebral y su médula espinal, lo condenó para el resto de sus días a vivir sin sus extremidades inferiores, ya que dentro de todas las complicaciones que le trajo esa desgracia, tuvieron que amputarle las piernas y su vida dio un vuelco total.
Además de haberle robado su libertad de movimiento, también le robaron para siempre su tuntún.
Sin embargo, Julio César es un discapacitado aguerrido que se gana la vida como motaxista, por lo que todos los días sale de su casa a las 6 de la mañana a bordo de su AKT 125 en busca de clientes a los que les cobra por carrera mínima 1000 pesos y máxima 4000, con lo que logra a duras penas apaciguar algunas deudas y conseguir el sustento para sus tres hijos.
Su vieja AKT modelo 2007 es una especie de extraña tolda de retazos de diferentes repuestos a los que él tiene que agradecerle la buena fe de sus paisanos y a un primo suyo que le regaló el viejo perol con el que rueda por las calles rebuscándose la vida.
‘Pasito’ es un hombre querido por su comunidad ya que su historia de superación y de lucha feroz contra las adversidades genera entre la gente admiración y simpatía.
‘Pasito’ trabaja de lunes a lunes, de 6 de la mañana a 7 de la noche, exceptuando los domingos que solo lo hace medio día. Dice que cuando la clientela escasea, se lleva para su casa 20 mil pesos y si todo anda sobre ruedas 30 mil.
Pero, cómo hace para desplazarse si no tiene piernas, es la pregunta oblidada. Pues bien, el diseño y el funcionamiento de su moto fue ideado por él. La vieja palanca de hierro que le facilita maniobrar los cambios, la carpa, y todo el engranaje que le permite a una persona con su condición especial poder ejercer este duro oficio.
“Hasta ahora no he recibido ayuda del gobierno, eso de reparación de víctimas menos, porque se me ha hecho imposible terminar de hacer los papeles”, relata.
Su situación se complicó hace más de 4 días, ya que a su único medio de subsistencia, se le quebró el eje de arrastre y los rines de las llantas traseras ya no funcionan.
‘Pasito’ no tiene ahorros, no tiene ninguna protección social y si no rueda con su perol sencillamente no come.
A su moto le hacen falta muchas adecuaciones. Por ejemplo, “la moto no tiene amortiguación y eso incomoda a los clientes y me termina de fregar la columna y los riñones. Yo quisiera tener la moto con todo, al pelo, pero la situación no me lo permite”, aseguró.
Julio alcanzó a estudiar su bachillerato, es tornero y ebanista y cuenta que pudo cursar tres semestres de derecho, sin embargo, rodar por las calles de Rebolo y el Centro de la ciudad lo hacen sentirse feliz y realizado.
A pesar de su discapacidad, se siente un hombre afortunado que no abandona las ganas de vivir y los sueños por cumplir, “a mí me gusta lo que hago, amo lo que hago, sueño con arreglar bien la moto o conseguir un motocarro para poder sostener a los míos. Le pido a aquellas personas de buen corazón que tengan un taller o trabajen con hierro que me colaboren para poder arreglar la moto”, aseguró, sin abandonar esa postura digna que le ha canjeado admiración y cariño entre las personas que lo conocen.
Julio recorre solo las calles, se sube y se baja solo de su perol, incluso si se vara en la vía, él mismo funge de mecánico. Esta es la vida que le ha tocado en suerte. Todos los días despierta pensando en las mejoras que tiene que hacerle a su perol, en las cuentas por pagar, en los 160 mil del arriendo, en los servicios, la comida y a pesar de ello se proclama un hombre feliz, propositivo y honrado.
Cuando lo ven pasar por el mercado como un ‘Centella tropical’ con la luna sobre su espalda, genera asombro y admiración entre los transeúntes.
Para Nilo Rodríguez, un vecino y conocido, él es una especie de súper héroe, “una persona en el estado en que está y todas sus dificultades, luchando para salir adelante como él lo hace, eso es de súper héroe”, afirmó.
Con la moto varada y maniatado, Juli, acude a las personas de buen corazón, a las fundaciones, al Distrito, al Estado y a todo aquel que pueda y le quiera colaborar a cumplir su máximo sueño de poner al día su moto o adquirir ese motocarro que tanto lo desvela y así poder seguir trabajando, tal como siempre soñó y continuar siendo una persona productiva y trabajadora , a la que ni la discapacidad, ni la pobreza han podido amilanar.
Interesados pueden comunicarse al 3017189581 o al 370 5658.
Por Carlos Polo





















