Desesperadas por regresar a sus casas después de mes y medio de haber abandonado Santa Lucía por las inundaciones que ocasionó la ruptura del Canal del Dique, entre ese Municipio y Calamar (Bolívar), unas 300 familias retornaron a sus viviendas sin importarles el estado en que quedaron.
Las aguas que llenaron las residencias hasta los tejados y permanecieron en éstas entre 30 y 40 días dejaron bien marcadas sus huellas: grietas en las paredes, pisos levantados, pinturas corroídas y en pocos casos arrasaron con casi toda la estructura.
Posiblemente el más sorprendido de todos los santalucenses que han regresado al pueblo es Juan Manuel Brochero, quien volvió el pasado 13 de enero a su casa, en el barrio Plaza de Bolívar, y encontró su alberca diez metros más lejos de donde fue construida en el patio, pero estaba intacta.
'No podía creer cuando vi que el agua la había desprendido de su base y la rodó casi hasta el final del patio. La encontré llena de agua y sin un solo hueco', cuenta el anciano de 88 años, delante de una docena de curiosos que fueron a ver 'la alberca flotante', como su dueño la bautizó.
Además de esa sorpresa, el agua también dejó una que otra grieta en las paredes de los cuartos y arrancó por completo la pintura, 'pero no fue nada grave. Lo importante es que ya estoy en mi casa con mis dos hijos y mis tres nietos', dice sonriente.
Comenzó el diagnóstico. Preocupada por el retorno de los damnificados a sus viviendas, la Armada Nacional, con el apoyo de un equipo de arquitectos reservistas, realizó el sábado una brigada en Santa Lucía para hacer un diagnóstico de las casas y entregarles 700 kits de aseo y mercados.
Alfredo Álvarez, profesional oficial de la Reserva y presidente de la Sociedad Colombiana de Arquitectos Regional Atlántico, le indicó a EL HERALDO que en el recorrido que hizo, junto a varios colegas, detectó que 'la mayoría de casas que ya se secaron solo presenta grietas, que no fueron causadas por las inundaciones sino por el proceso de asentamiento de las construcciones. No representan peligro'.
En cuanto a las edificaciones institucionales, como la Alcaldía, la Casa de Cultura, el Centro de Salud y el colegio, el equipo de arquitectos consideró que se encuentra en buen estado. Solo se deterioraron los pisos y la pintura.
Por lo que sí se mostró preocupado es por las cerca de mil viviendas que permanecen sumergidas bajo las aguas en la parte baja del Municipio. 'Estas casas pueden tener muchas complicaciones a futuro. Lo que más sufre en este tipo de construcciones, que no cumplen con el Código Sismorresistente, es la parte de la cimentación. Eso es lo que hay que entrar a ver porque es el soporte de toda la casa'.
Explicó que actualmente están haciendo un diagnóstico previo para comenzar a hacer las obras que necesita el pueblo. Y anunció que la próxima semana la Gobernación del Atlántico realizará un censo total.
'La encontré destruida, pero casa es casa'
Mientras muchos santalucenses solo tuvieron que desinfectar sus casas y resanar paredes para poder retornar, la familia Jiménez Aparicio se vio obligada a reconstruir prácticamente todo su rancho, levantado con boñiga, en la carrera 13 No. 9-24, del Barrio Abajo.
Liliana Aparicio, madre de cuatro hijos de 2, 9, 11 y 12 años, cuenta que dos meses después de que las aguas que inundaron el pueblo la obligaron a abandonar su humilde vivienda, encontró las paredes internas desmoronadas, medio techo en el suelo y la fachada amenazaba con caerse.
'Fue muy triste ver nuestro rancho así, pero casa es casa. Lo importante es que ahora estoy con toda mi familia junta, porque nos habíamos dividido para buscar refugio hasta que pasara la inundación', dice el ama de casa mientras carga a uno de sus niños.
Su marido, Luis Jiménez, fue el encargado de reconstruir parcialmente la residencia. Con $60 mil que consiguió el alfarero con mucho sacrificio alcanzó a arreglar el techo de zinc y levantó las paredes externas con palos de coco.
Pero todavía falta mucho que hacer para que su casa quede como antes. El baño está destruido y como se cayeron las paredes internas, provisionalmente las reemplazaron con bolsas plásticas.
'Estamos empezando de cero, pero con la ayuda de Dios y del Estado saldremos adelante', expresa Luis. VOG
Por Víctor Ovalle Gil


