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Atraco mortal: lo que hace que un ladrón se convierta en asesino

Expertos analizan los factores por los cuales los hurtos a mano armada terminan en homicidios.

Daniel David Viloria Velásquez y José Francisco Ramírez Villadiego quizá nunca se conocieron y no vivían cerca, pero sus vidas terminaron de la misma manera: a manos de delincuentes que por robarles un celular o cualquier otra pertenencia, terminaron matándolos.

El primero murió el pasado siete de noviembre en el barrio Soledad 2000, mientras que la vida del segundo se esfumó diez días antes, en La Alianza, ambos, en el municipio de Soledad. Sus cuerpos quedaron inertes luego de ser impactados por proyectiles.

Estos asesinatos hicieron que los dos nombres se convirtieran en cifras, dos más en la larga lista de homicidios ocurridos este año en el área metropolitana de Barranquilla. Según las estadísticas de la Policía, en total son 21 casos de atracos que han terminado en crímenes.

De atracos a crímenes

Los datos son claros, pero ¿qué factores influyen en que una persona que va a cometer un atraco termine asesinando a su víctima? Juan Isaac Llanos es un psiquiatra forense, exdirector de Medicina Legal y conocedor, de cerca, de la actividad criminal. En diálogo con EL HERALDO afirmó que la mayoría de estos atracadores que se convierten en asesinos, cuando son capturados por las autoridades, en los exámenes posteriores dan positivo para sustancias alucinógenas.

“Con estos estupefacientes no tienen la misma lucidez. Ellos sienten que de alguna manera les da una fuerza para robar; sin embargo, como la lucidez no es la misma, en cualquier descuido, en cualquier momento ante la ansiedad, ante las condiciones psicológicas afectadas por el consumo de la droga, inevitablemente la persona comete un homicidio”, dijo Llanos.

El experto también señaló que los factores socioeconómicos de una persona que va a realizar un atraco influyen en el desenlace fatal. “Sabemos que estamos en un país donde 29 millones de habitantes son pobres y de ahí 9 o 10 viven totalmente sin alimentos para el día, obviamente que eso no lo justifica, pero es lo que vemos. Como el tipo no se va a morir de hambre, sale drogado a buscar, a robar, para poder comer él y su familia”, añadió el especialista.

De igual forma, Llanos agregó que la parte psicológica de los atracadores también es un punto clave para que estos realicen su cometido. “Algunos tienen conflictos internos, tienen una personalidad psicopática o personalidad antisocial, que es la persona que actúa con la maldad, que no siente culpa por los actos que hace, desafortunadamente, propio de una persona con este tipo de trastorno”, concluyó.

En el ojo de las autoridades

El comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, general Ricardo Augusto Alarcón Campos, coincidió con el psiquiatra forense y dijo que las actitudes de estos individuos tienen relación con el aspecto social y problemas de drogadicción, ya que son los principales detonantes para que los atracos terminen en homicidios.

“Usualmente los ladrones provienen de hogares disfuncionales en zonas donde no tienen mayores posibilidades. La gran mayoría son personas que están con problemas de drogadicción y que de alguna parte tienen que sacar sustento para la compra de la droga”, dijo el general.

Además, el oficial también recalcó que los ladrones, en su mayoría, empiezan su vida delictiva, paradójicamente, bajo el techo de su propio hogar.

“Ellos comienzan hurtándoles a sus familias elementos que sacan de la casa; entonces, hay que valorar todo eso. También de dónde proviene, debido a que estas personas van dispuestas, no en la mayoría de ocasiones, pero sí van dispuestas a lo que resulte. Si tienen que dispararle a quien van a atracar, lo hacen sin problema; si tienen que enfrentarse a la Policía, lo hacen sin problema. Entonces pienso que hay que analizar el hogar de donde provienen, el círculo social en el que se mueven y que muy seguramente es gente que proviene de problemas de drogadicción”, señaló Alarcón.

¿Cómo reaccionar?

Las autoridades aconsejan que en el caso de ser víctima de atraco, lo mejor es no resistirse. No hacer movimientos bruscos y evitar hacer algo que aumente el grado de exaltación o nerviosismo del delincuente.

“Lo aconsejable es no reaccionar frente a estas personas, uno no sabe las intenciones que vienen de ellas y hasta qué punto van a llegar, lo segundo es que pueden estar bajo efectos de droga y lo tercero es que una vez que se presente el caso, lo importante es que acudan a las autoridades para que hagan las respectivas denuncias que nos van a permitir hacer la generación de puntos calientes, la generación de horas, días y afectación y eso nos permite hacer un rediseño del servicio de Policía”, expresó el general.

El oficial señaló que también es importante no intentar tomar justicia por mano propia, pues el tratar de capturar a un delincuente sin el entrenamiento o las herramientas necesarias, la situación podría terminar en una tragedia tras la reacción de este para no dejarse atrapar.

Según la Policía, antes de actuar frente a un robo, la comunidad debe mantener una actitud preventiva, que consiste en el autocuidado. Por ejemplo, evitar cargar altas sumas de dinero, no frecuentar lugares solitarios u oscuros y llamar al número único de emergencias 123 tan pronto perciba alguna actitud sospechosa o hecho delictivo.

La judicialización

Este medio consultó el Código de Procedimiento Penal Colombiano en el que se especifican los delitos y las sanciones a las que puede ser sometida una persona que incurra en uno de ellos. En cuanto al hurto, la norma específica en el Artículo 240 que la persona que “se apodere de una cosa mueble ajena, con el propósito de obtener provecho para sí o para otro” podría ser imputada de este delito e “incurrirá en prisión de 32 a 108 meses”.

También, el Código define el hurto calificado el cual se da cuando se hace con violencia, cuando la víctima es puesta en estado de indefensión, cuando hay invasión de un lugar privado, cuando se utilicen herramientas para, por ejemplo, abrir puertas o ventanas. Igualmente que existen por lo menos 15 situaciones de agravación.

En cuanto al homicidio, el Artículo 103 dice que quien cometiere homicidio podría ir a prisión en un periodo de 208 a 450 meses. Esto teniendo en cuenta las diferentes situaciones de agravación.

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