Los días pasan y la familia Valdeblanquez Rojas aún busca respuestas sobre lo sucedido con Laura Marcela, una joven de 25 años cuyo cuerpo fue encontrado sin vida en la trocha ‘Barrial’, cercana a la granja Villa Anita, en la vía que conecta a Baranoa con el corregimiento de Caracolí, Malambo. Este trágico hallazgo ocurrió el 19 de enero, y en el informe de las autoridades Kevin Sandoval, esposo de la víctima, relató que el día anterior una amiga los había invitado a pasar el día en una finca.
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Sin embargo, cerca de la 1:15 de la madrugada de ese domingo, mientras estaban en el sitio de recreo, presuntamente, fueron amordazados y llevados a la trocha donde Laura Marcela fue asesinada con varios disparos en la espalda. Los residentes del sector, al escuchar las detonaciones, alertaron a las autoridades, que encontraron a la joven sin vida en medio de la maleza.
Horas después, el hijo de Laura Marcela, un niño de cinco años, fue encontrado vagando descalzo por las calles del barrio Torcoroma en Baranoa. Al principio el caso no avanzaba, pero nuevos detalles revelados por la familia dieron un giro a la investigación, sugiriendo que podría tratarse de un feminicidio.
La versión de la pareja
EL HERALDO se trasladó hasta Galapa, municipio en el que residía la joven Laura Marcela junto con otros miembros de su familia, y ahí estaba Jorge Isaacs Valdeblanquez Bello, de 46 años de edad, padre de la víctima.
Este reveló que estaba laborando en España y apenas se enteró de la repentina muerte de su hija programó un vuelo para Colombia.
Valdeblanquez Bello había decidido irse a territorio ibérico a buscar nuevos horizontes junto con la propia Laura Marcela. Eso pasó en abril del año anterior, pero, después de algunos meses, ella decidió regresarse a Colombia junto con su pequeño. El hombre confesó que tras esa decisión, cuestionada en repetidas ocasiones, terminó aceptándose debido al anuncio de un pronto regreso. El padre reconoció que permanentemente hablaba o se escribía con su hija a través de redes sociales.
“Yo me enteré primero que mi familia, en ese momento estaba en España, eran como las 6:00 de la mañana, porque yo veo la noticia en las redes y observo el nombre de mi hija resaltado y yo dije me la mataron. ¿Por qué mi hija va a aparecer en una noticia y el nombre completito?, ni leí la noticia, solo empecé a gritar que me la mataron”, recordó el padre.
Al conocer de la desafortunada noticia, Jorge Isaacs Valdeblanquez marcó rápidamente por teléfono a su hijo preguntándole dónde se encontraba Laura Marcela.
“Después de eso yo llamo a mi hijo y le digo, ¿dónde está Laura? Él me dice que ella se había ido a un paseo, y ahí es cuando solo le digo que averiguara, que me la habían matado, más nada”, afirmó.
Andrés Guillermo Valdeblanquez Rojas, de 26 años de edad, hermano mayor de la fallecida, narró cómo fueron esos momentos angustiantes de la búsqueda de información de su hermana hasta que ubicó en Baranoa a su cuñado, Kevin Alexander Sandoval. Lo encontró en la mañana del domingo en un centro asistencial de Baranoa después de que la Policía hallara el cuerpo de la joven en la trocha. Este dijo que había “sufrido un ataque” en el que la hoy occisa pereció y en el que también fue testigo el pequeño hijo de la joven, de tan solo 5 años.
“A él lo trasladaron a una clínica en Baranoa, yo llego hasta su habitación y le pregunto: ¿Qué pasó?... Él me responde: Nos agarraron, nos estaban extorsionando, nos estaban pidiendo 10 millones de pesos y yo los pagué. ¿Cómo? No sé, pero fueron las palabras que me dijo. Ahí mismo yo le respondí: marica mataron a Laura Marcela. Él se pone a llorar y me dice: Yo lo sé y eso es lo que más me duele, que no voy a poder estar con ella, y se desmayó…”.
Andrés también preguntó por su sobrino, pero Kevin, su padrastro, no supo qué responder.
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Andrés Guillermo manifestó además que en ese momento de tensión en la clínica de Baranoa notó algo en la ropa de Sandoval. Esta tenía sangre y también manchas de barro.
“Tenía los zapatos llenos de sangre, la ropa arrastrada con barro, una mancha de sangre por la pierna y también tenía sangre por el cuello, eso fue cuando lo revisé”.

El hijo de Laura
Para los Valdeblanquez, una de las cosas más extrañas fue la aparición del hijo de Laura Marcela, de tan solo cinco años de edad, quien deambulaba solo, descalzo y abrazando una toalla por las calles del barrio Torcoroma de Baranoa, en horas de la madrugada del mismo domingo.
“No entendemos cómo el bebé llegó hasta una casa descalzo y con una toalla. El muchacho que vivía ahí tenía la luz de la terraza encendida y alcanzó a ver un bultico, es ahí cuando dicen que el niño sale corriendo porque lo asustan unos perros y toca la puerta gritando ‘Ábreme, ábreme, ábreme’”, expresó Jorge Valdeblanquez, basado en los comentarios de las personas que auxiliaron a su nieto.
El menor fue trasladado por el vecino de Torcoroma hasta el hospital municipal de Baranoa y, horas después, su tío Andrés Guillermo llegó al centro médico. Es ahí cuando dos oficiales de la Policía de Infancia y Adolescencia le entregan el niño, y observan que el bebé tenía puestos unos zapatos que la abuela le había regalado en Navidad, cuando inicialmente este había sido encontrado descalzo.
“Yo le pregunté a las personas del CTI cuando hicieron el levantamiento del cadáver de mi hija que si habían encontrado pertenencias de ella y del niño, porque se había llevado un bolso con ropa de ella y de él, pero me dijeron que no había nada. Es ahí cuando yo le digo por qué a mi hijo le entregaron al bebé con los zapaticos de él si había llegado descalzo, en ese momento el agente guardó silencio y dijo ‘raro eso’”, expresó Valdeblanquez.
Lo que se presume es que, tras perpetrar el asesinato en contra de la joven, el bebé había sido transportado por un desconocido desde un punto X hasta las cercanías del barrio Torcoroma.
Ya que el padre de Laura Marcela, quien se trasladó hasta la escena del crimen, afirmó que la distancia desde la finca hasta donde había sido hallado el menor era de al menos 2 kilómetros, recorrido que el niño nunca habría realizado, principalmente por lo oscuro del entorno y la peligrosa carretera que debía cruzar.
En medio de la entrevista a la familia, el hermano de Laura Marcela recibió una llamada a su teléfono, era la trabajadora social que estuvo a cargo de su sobrino, quien reveló por medio de información recolectada de las enfermeras que, en el momento que Kevin Alexander Sandoval había llegado al centro médico, tenía en las manos los zapatos del menor para luego colocárselos.
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Cabe reseñar que el abuelo del menor de cinco años informó que el niño tiene una condición de autismo y al preguntarle por lo ocurrido durante aquella madrugada refiriéndose con palabras como ‘Mamá’ y ‘Sangre’, este solo respondió varias veces: “No, no, no, no”.
Versión de forenses
El padre narró que al entablar una conversación con la médica forense que trabajó el cuerpo de su hija, esta le reveló que no tenía signos de violencia ni de tortura, indicando que el caso no se trataba de un homicidio, sino de un posible feminicidio.
“Ella estaba revisando el cuerpo de mi hija y me dice, ‘no, esta niña estaba limpiecita, a esa niña no la arrastraron, no la mataron a un lado, no la tiraron a otro, la niña no tiene signos de amordazamiento, ni golpes, antes de morir ella estaba con gente que conocía, esto no es un homicidio, esto es un feminicidio’, me dijo la médica forense”, afirmó.
Valdeblanquez incluso reafirmó su posición señalando lo que le había comentado uno de los agentes del CTI.
“Como me dijo el del CTI, cuando quieren matar a alguien no dejan testigos, hasta el niño me dicen que lo habrían asesinado, cosa que afortunadamente no hicieron”, agregó.

El negocio del dinero
El padre afirmó que su hija junto con Sandoval tenían un negocio de préstamo de dinero conocido como ‘Gota gota’, luego de que la mujer emprendiera un viaje a España con su progenitor y su bebé con el objetivo de generar un capital extra, para luego ponerlo a trabajar en Colombia.
“Ellos tenían una cuenta de cobro, el ‘Gota gota’, prácticamente la plata era de mi hija, un capital de aproximadamente 500 euros, que sacó cuando estuvo conmigo en España, eso fue el 17 de abril, luego se devolvió cinco meses después, en agosto, cuando el muchacho le dijo que se devolviera”, afirmó.
Aunque para la familia, el regreso de Laura Marcela a Colombia por el simple pedido de su esposo no fue una idea que los terminó alegrando, ya que nunca habían aceptado aquella relación.
“La mamá le dijo que había cometido una locura, lo mejor era que se quedara trabajando en España y luego se lo trajera a él, porque acá hay mucha violencia y no hay muchas oportunidades laborales como en Europa. Ella sabía que no estábamos de acuerdo con esa relación pero mi hija estaba ciega, incluso, en su funeral su expareja se acercó a su ataúd y le dijo que ese hombre no le convenía”, señaló el padre.
¿Dónde está Kevin Sandoval?
Desde el momento en que la mujer fue hallada sin vida, la madre de la joven afirmó que la familia de Sandoval nunca dio muestras de preocupación, en cambio, actuaban de forma extraña y ni siquiera preguntaban cómo estaba la familia con el pasar de los días tras el difícil momento.
“Ellos ni se preocuparon de como estábamos, después de que enterramos a mi hija, el papá y su hermana se acercaron hasta dónde nosotros y nos dijeron ‘Vinimos para darles la cara’, esa respuesta para mí fue muy extraña, si tú das la cara es porque algo pasó, y la forma en que nos respondió no nos generó confianza”, afirmó la madre.
La familia denunció que desde el momento en que las autoridades hablaron con Kevin Alexander Sandoval, el hombre fue tratado siempre como una víctima y nunca como un posible sospechoso.
“Las personas que estaban ahí nos dicen que los agentes escucharon su versión de los hechos y luego lo dejaron irse, desde ese momento no sabemos dónde está y la Policía no nos ha querido decir”, expresó Jorge Valdeblanquez.
Sin embargo, esta casa editorial conoció por medio de una fuente que Sandoval, después de haber sido interrogado por los oficiales, acudió a un centro clínico y se marchó, hasta el día de hoy el hombre se encuentra desaparecido.
Incluso, en el momento en que entrevistamos a los padres de la joven, la madre de Kevin Alexander había llegado al domicilio de una de las tías, quien vive al frente de ellos y, al preguntarle por el paradero de su hijo, esta simplemente se limitó a guardar silencio.
Los Valdeblanquez solo piden una cosa a las autoridades, y es que; “lleguen hasta el fondo de todo, que se esclarezcan los hechos para que así podamos descansar y que pague el que deba de pagar”.





















