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Jhonny Olivares

¿Los mataron en la misma zona enmontada donde los hallaron o fue en otro sitio y después los abandonaron allí? La Policía Metropolitana de Barranquilla se inclina por la primera teoría frente a la aparición de los cadáveres de cuatro jóvenes en la calle 37 con carrera 7C, en la entrada al barrio Manuela Beltrán de Soledad.

Los cuerpos, que estaban boca abajo, tenían ataduras en los pies y habían sido amarrados unos a otros por los brazos, fueron hallados por la comunidad del sector al mediodía de ayer. Todos tenían heridas de bala en la cabeza.

Algunas versiones de vecinos coinciden en que se escucharon algunos disparos, sin embargo, esto no ha sido confirmado por las autoridades.

Fotos archivo EL HERALDO

Las víctimas fueron identificadas como Juan Francisco Espinosa Castro, conocido como Robertico, 19 años, quien presentaba dos impactos de arma de fuego; Roberto Julio Sánchez Conde, alias Marquito, 26 años, cuyo cadáver presentaba tres tiros; Jonathan José Martínez Barrios, 20 años y tres impactos; y Luis Felipe Aro Toloza, alias El Bola, 20 años, con tres balazos.

Sobre Sánchez Conde se conoció que tenía antecedentes por los delitos de porte ilegal de armas; tráfico, fabricación y porte de estupefacientes y lesiones personales.

El drama familiar. Al llegar al sitio de los hechos, María Luisa Tolosa estalló en llanto cuando vio a su hijo Luis Felipe. Enseguida se acercó Miryanis Jaraba, la madre del bebé de 45 días de Juan Francisco. La viuda lloraba desconsolada mientras su mamá la abrazaba con fuerza para sostenerla en los momentos que perdía la fuerza y el aliento. Uno a uno, los familiares de las víctimas acudió a verificar sus identidades; todos parecían buscar explicaciones en los rostros conocidos.

Recompensa. El comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, general Óscar Pérez Cárdenas, ofreció una recompensa de 20 millones de pesos a quien entregue información que conlleve a establecer la autoría de la masacre. Se estima que los muchachos fueron citados para ser asesinados, supuestamente por una venganza entre microtraficantes y consumidores de estupefacientes.

Entre las hipótesis policiales está que los victimarios harían parte de una organización delincuencial vinculada con el narcotráfico, y la otra, que la masacre tuvo relación con las actividades de los jóvenes pues, al parecer, dos ellos eran atracadores.

Por Redacción Judicial