En medio de una fuerte tensión por cuenta de la subida de las tasas de interés, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, llegó sobre las 9 de la mañana de este jueves 30 de abril a la reunión de la junta directiva del Banco de la República luego de que no asistiera a la última sesión cuando el emisor colombiano decidió aumentar en 100 puntos básicos su tasa de interés, dejándola en 11,25 %.
Como se sabe, desde ese momento el ministro de Hacienda ha mantenido una fuerte postura de rechazo absoluto en la mayoría de los miembros de la junta directiva quienes han venido aumentando la tasa debido al incremento de la inflación.
En medio de este panorama, tanto el jefe de la cartera de Hacienda como el Banco de la República han lanzado duros cuestionamientos. Por un lado, Ávila aseguró que las decisiones del Emisor “tienen implicaciones políticas en la actual coyuntura electoral” y sostuvo que “no son ajenas a este momento político y a este momento electoral”.
Mientras tanto, el gerente del Banco de la República,Leonardo Villar, insistió en su momento que las acusaciones del Gobierno nacional son “infundadas” y realiza “ataques injustificados” contra miembros de la junta directiva del Banrepública.
Entre esos ires y venires, el presidente Petro transformó la polémica en una advertencia directa: si las tasas vuelven a subir, el salario mínimo también lo hará.
Sin embargo, la ley contempla que el presidente no tiene la facultad de actuar de manera unilateral en esta materia. Según la sentencia C-815 de 1999 de la Corte Constitucional, el Gobierno posee una “facultad subsidiaria” para fijar el salario. Esto implica que cualquier ajuste debe transitar obligatoriamente por una mesa de negociación en la Comisión Permanente, integrada por el Estado, los empleadores y los trabajadores.





















