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José ‘Ringuito’ Amaya celebra uno de los goles que marcó con Junior junto al delantero Martín Arzuaga y el volante Léiner Rolong.
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“Todos los futbolistas de Colombia me tienen como el más miedoso en los aviones”: José Amaya

El barranquillero, campeón con Junior en 2004 y 2011, reconoció su temor cada vez que se subía a una aeronave. Sufrió con el accidente de los integrantes del equipo Chapecoense. Ahora está dedicado a su familia y ayuda a su esposa en una pastelería que tiene al norte de la ciudad.

En la cancha siempre fue un valiente, pero esa valentía se transformaba en cobardía cada vez que se subía a un avión. José ‘Ringuito’ Amaya puso a sufrir a más de un  compañero cada vez que le tocaba volar. El ex volante del Junior, campeón con los tiburones en 2004 y 2011, reconoce que se asustaba cada vez que le tocaba jugar de visitante, y no era precisamente porque solo supiera jugar de local, sino que las piernas le temblaban cuando sabía que debía subirse a un avión.

Amaya, ya retirado del fútbol profesional, está dedicado a su familia y aprovechando el tiempo con sus dos hijos. Cambió los guayos por el delantal para acompañar a su esposa, Liliana Cáceres, en una pastelería que tiene al norte de la ciudad. El ‘Ringuito’ sufrió, como muchos en el mundo, por el accidente aéreo del Chapecoense brasileño y le da gracias a Dios porque, a pesar de vivir momentos traumáticos dentro de un avión, siempre salió con vida.

Amaya, previo a un viaje con Junior, junto a Peluffo.
P.

¿Qué hay de la vida de José ‘El Ringuito’ Amaya?

R.

Estoy aprovechando a mi familia y a mis hijos. La carrera de nosotros es bastante difícil y no pude brindarles un tiempo largo a ellos. Ahora aprovecho al máximo esa bendición. También estoy de empresario con mi esposa. Tenemos una pastelería  desde hace más de dos años en un buen sitio en Barranquilla, se llama Kiss Lips. Queremos extender la marca, ese es el objetivo.

P.

¿Es rendidor en la pastelería así como lo era en la cancha?

R.

(Risas). La rendidora es mi esposa. Yo le ayudo más que todo en la parte financiera. Ahí vamos poco a poco aprendiendo del tema.

P.

¿Pero ya se le mide a hacer pasteles?

R.

Jajajajaja. Ahí vamos, aprendiendo poco a poco. Todavía me faltan unos cuantos añitos más para poder aprender. Lo del fútbol fue algo innato, lo de la pastelería me toma tiempo para agarrarle la caída (risas).

P.

¿Los momentos que no olvida del fútbol?

R.

Los títulos que pude obtener. Uno de niño siempre soñaba con ser campeón en grandes equipos y eso lo pude conseguir. Gané grandes amigos y eso me llega mucho a la memoria.

P.

¿Cuál fue el título que más festejó?

R.

Todos los festejé. Cada momento lo celebré y lo recuerdo siempre. Cada título para mí fue importante. El primero con Junior fue algo inmenso, porque fue el primero como profesional. Los que gané con Nacional, con el Barcelona de Ecuador, todos los llevo en mi mente.

José Amaya besa el título de la Copa Mustang II 2004, el cual consiguió Junior en Medellín ante Atlético Nacional.
P.

¿Cuál es el partido que más recuerda con Junior?

R.

Recuerdo mucho Nacional vs. Junior en Medellín, en 2004, donde ganamos el título en penales, eso lo tengo grabado. También recuerdo el Junior vs. Millonarios cuando ganamos 3-0 y pasamos a la final, que fue en mi segunda etapa en 2011.

P.

De los goles que marcó, ¿con cuál se queda?

R.

Yo no era de muchos goles, yo me la tenía que ingeniar para marcar. Siempre era un rebote que me quedaba o que me fuera al ataque, cuando era irresponsable, porque los técnicos siempre me querían dejar como equilibrio, entonces se desesperaban cuando me iba al ataque. Recuerdo uno que le hice a Millonarios en Copa Sudamericana.

P.

¿La anécdota que más recuerda estando en Junior?

R.

Una vez íbamos a jugar a Pasto. Fue un viaje bastante difícil por todo lo que se vivió en ese momento. Recuerdo que todos los compañeros se paraban de las sillas porque el tren de aterrizaje del avión lo bajaban y lo subían. Hubo un descontrol por parte de los pilotos, porque no sabíamos qué hacían. Ese día cuando íbamos a aterrizar el avión vuelve y sube. No pudimos aterrizar y después de que todo se normalizó llegamos a Cali. Luego el piloto nos dijo que si hubiésemos aterrizado en Pasto el avión se hubiese partido porque estaba en contra de la brisa. Todos nos abrazamos porque  estuvimos cerca de un accidente, pero gracias a Dios no pasó.

P.

Particularmente, ¿usted qué hizo en ese momento?

R.

Mi reacción fue apoyarme del compañero que estaba delante de mí, lo abrazaba, bajaba la cabeza orándole a Dios. A los compañeros no les gustaba ponerse al lado mío porque yo sufría mucho en los aviones.

P.

¿Es cierto que usted es bastante miedoso para subirse a los aviones?

R.

Jajajajaja. Sí. Yo siempre le decía a mi familia que tenía doble estrés cuando jugaba al fútbol. El estrés del viaje y el otro era el del partido. Cada partido para mí era una final y los viajes eran otra final que tenía en el avión, entonces los compañeros míos se reían, y todavía se burlan. Siempre me asusté.

José ‘Ringo’ Amaya en su negocio de pastelería. Giovanny Escudero
P.

¿A que le temía?

R.

Yo siempre le pedía mucho a Dios para que el avión no se moviera, porque apenas lo hacía era el susto y el miedo. Entre más viajaba, más susto me daba. Todos los jugadores de Colombia me tienen como el miedoso de los aviones.

P.

¿Cómo le fue perdiendo el temor?

R.

No era fácil. Mucha gente critica sin saber. El futbolista como tal se arriesga mucho. Hay muchos inconvenientes en los aviones. De madrugada viajando en aviones pequeños, porque son vuelos chárter, y uno tiene que meterse a esos aviones pequeños y uno maneja mucho estrés. Uno termina acostumbrándose, pero cuando salía pensaba en mi familia y en mis hijos. Más que todo me aferraba a Dios.

P.

¿Cuál fue el compañero que más sufrió con usted en los aviones?

R.

Jajajaja. Muchos. En Junior, Hayder Palacios sufría bastante; Arzuaga y el ‘Fantasma’ Ballesteros también. Yo los cogía y los abrazaba, gritaba, y todos se ponían nerviosos. Por eso no se querían poner al lado mío, porque el miedo aumentaba más cuando estaba yo por ahí cerca, porque yo empezaba a gritar.

P.

¿Se traumatizó mucho con el accidente aéreo del Chapecoense?

R.

Fue un dolor muy grande. Cuando mi papá me dijo a las 5:30 de la madrugada, enseguida me tocó enormemente, porque yo viví todos esos momentos, y cuando empiezo a ver los videos de los jugadores entrando al avión, enseguida se vino a la mente esa imagen mía cuando yo estaba en los equipos y entrabamos a los aviones. Uno en esas aeronaves se arriesgaba mucho.

P.

¿En que otro vuelo sufrió?

R.

El último fue en 2012 con Barcelona de Ecuador, en la Copa Sudamericana. Jugábamos en Brasil contra Gremio. Salimos de Porto Alegre y cuando ya teníamos dos horas de vuelo el clima comenzó a cambiar. Yo nunca había visto un cielo tan negro y el momento fue bastante difícil, porque se estremeció el avión una hora. El avión se puede estremecer por segundos cuando hay turbulencias, pero aquella vez fue una hora, pero estremeciéndose fuerte. Yo grité y todos los pasajeros. Me acuerdo que el argentino Matías Oyola, que estaba a mi lado, que era relajado en los aviones, ese día lo vi gritando, entonces dije, la cosa está difícil. Fue un momento bastante dramático.

P.

¿Quedó contento con todo lo que hizo en el fútbol?

R.

Sí, pero quería seguir jugando. La cosas no se dieron porque no hubo el equipo que me conviniera en la parte económica, entonces decidí no seguir. Creía que tenía mucho fútbol para dar. Lo otro es que siempre soñé jugando una ‘Champions’, jugar en Europa, estuve cerquita. Incluso en Colombia se comentó que yo iba al fútbol francés, pero lastimosamente no se concretó. Me dolió no llegar al fútbol europeo.

P.

¿Es cierto que cuando usted salió campeón con Junior en 2004 y luego lo venden a Nacional queda resentido con Junior por la forma en la que se fue?

R.

Sí, resentido entre comillas, porque uno no puede tener esos resentimientos porque eso a Dios no le agrada, pero sí me dolió porque yo nací con Junior, era mi primer título y quería jugar mi primera Copa Libertadores. No sabía nada y yo llego a entrenar y el gerente deportivo de la época me dice: ‘Ringo, hay una propuesta, ya me llamó el presidente de Nacional y quiere que tú vayas allá, que te necesitan ya’. Yo le dije que quería jugar Copa Libertadores, pero llegó el ‘Zurdo’ López, me tocó la espalda y me dijo: ‘mijo, es una buena opción, un buen equipo, lo mejor es que te vayas’. Cuando veo que el técnico dice que me vaya, ahí vi que no tenía más opción y decidí partir. Después todo eso terminó favoreciéndome, porque me consolidé en Nacional.

P.

¿A partir de ahí su relación con el ‘Zurdo’ cambió?

R.

Sí, pero el ‘Zurdo’ es de esas personas que hoy es una cosa y mañana es otra. Es su forma de pensar y es respetable.

P.

Cuando regresó a Junior, ¿vivió el mismo sentimiento del debut?

R.

Claro, y me pasa lo mismo, pero con el ‘Cheché’ Hernández. Soy campeón, fui un jugador que siempre dio lo mejor de mí y me pasa lo mismo, me voy del Junior siendo campeón y llegué al Barcelona de Ecuador, donde también fui campeón. La misma situación que me pasó con el ‘Zurdo’ me pasó con el ‘Cheché’. Me di cuenta que estos dos técnicos querían meter un jugador de ellos en la posición mía. No sé qué tenía el ‘Zurdo’ contra mí, pero creo que me hizo un bien mandándome para Atlético Nacional.

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