El Heraldo
‘La Titi’, como la apodan, fue al Desafío de 2009.
Deportes

Me reconocen más por ‘El Desafío’ que por mis campeonatos en BMX: Titi Coymat

La barranquillera, que llegó a ser la tercera mejor bicicrocista del mundo, fue campeona nacional, panamericana y continental de BMX en los noventa.

Para su lamento, el BMX solo le interesaba a unos pocos cuando ella ganaba medallas y títulos nacionales e internacional.

 “La Mariana Pajón de la época”, la apodan algunos que recuerdan sus proezas en los noventa encima de una bicicleta mientras rompía la barrera del desconocimiento, el género y las reglas del BMX en Barranquilla.

Stephanie Coymat, o ‘La Titi’, como la conocen, se cansó de ganar trofeos en el bicicrós antes de formar su familia y dejar de pedalear. Sus participaciones, una vez retirada del profesionalismo, por varios reality shows en Colombia escondieron más aún su reconocimiento deportivo.

En charla con EL HERALDO, Coymat habla de su pasado, de su presente y de lo que pudo conseguir en el BMX si el deporte hubiese sido lo que es hoy.

P.

¿Qué hay de la vida de Stephanie Coymat?

R.

Mi última carrera de BMX fue el Mundial de Francia. De ahí me mudé a Estados Unidos a estudiar, me casé a los 19 años y tuve mi familia.

P.

¿A qué te dedicas ahora mismo después del profesionalismo en el deporte?

R.

Tengo una escuela en Estados Unidos de wakesurf y wakeboard. El primero es una modalidad de surf en el que vas detrás de una lancha la cual genera una ola especial. Esto bajo unos sistemas sofisticados que trae el bote. Soy instructora en esa modalidad para mi escuela en Miami. Con mi socia trabajamos juntas, una maneja y la otra enseña. Esa es mi vida ahora mismo. Tenemos muchos niños, les enseñamos el deporte y nos ha ido bien. No tengo tiempo ni de almorzar. 

P.

¿Cómo terminó su carrera en el BMX, deporte en el que consiguió títulos nacionales e internacionales?

R.

Este deporte, en su momento, no era tan conocido en Estados Unidos. Me dediqué a estudiar, tuve mis hijos y entré en el mundo de ser madre. Profesionalmente no pude seguir, pero me mantuve practicando mientras criaba a mis hijos con mi esposo. 

P.

Volviendo en el tiempo, ¿Cómo empezó esa carrera de bicicrosista?

R.

Mi papá es muy deportista. Él me inculcó el deporte desde pequeña. Mi mamá fue el motor emocional, económico y personal. Mi padre fue más físico, me trataba como si fuese un niño. Por eso jugué fútbol, montaba moto y hacía deportes extremos. 

P.

¿En qué momento aparece el BMX en su vida?

R.

En los noventa este deporte no era nada conocido. En Barranquilla había una pista por el barrio Villa Santos y vimos una pancarta que decía: ‘Campeonato Nacional de BMX’. Me inscribí con mis primos como por molestar y no había ni categoría de mujeres. Me tocó correr con hombres. Ojalá hubiese lo que hay ahora con Mariana Pajón y el resto.

P.

¿Qué recuerda del bicicross en esa época?

R.

Eso era chistoso. Yo no sé cómo logré tanto sin tener tanto. No había apoyo, peor que ahora. Esa pista de Villa Santos no estaba en buenas condiciones, no había mucha inversión. Era era una arena aguada con piedras de finca. Cuando viajaba a Medellín tenían unas pistas que parecían una autopista, ahí volaba.

P.

¿Cómo despegó su carrera en un deporte que en su momento pocos conocían?

R.

Yo competí en ese Torneo Nacional y gané contra hombres. Ahí la Federación y varias empresas me ponen el ojo. Como nadie competía, fui muy buscada y me di el lujo de elegir mis patrocinadores porque era un deporte costoso, de muchos viajes. Mi mamá no podía con toda esa carga laboral y económica.

P.

¿Es allí cuando se da cuenta que se puede encaminar al profesionalismo?

R.

Sí, fue muy rápido. Gané ese torneo en Barranquilla y me voy al mes a Medellín a competir en otro nacional. Llegué por primera vez y vencí a Carolina Elejalde, que era la reina del BMX en Medellín. Ahí todo hizo ‘boom’ y empezó mi carrera profesional. Todo en un mes. 

P.

Tremendo salto para la vida de una joven...

R.

Estaba feliz. Era la única barranquillera que competía en BMX. A mi mamá le tocó duro porque debía cuidarme, yo era una niña. Me acompañaba a las carreras, viajaba conmigo, todo. Fueron los mejores años de mi vida. Y eso que en ese momento no había redes sociales. Competir era la única manera de encontrarme con mis amigos del equipo y de las carreras.

Coymat se dedica ahora al motrocrós en Miami.
P.

¿Y cómo le fue alternando el colegio y los estudios con el profesionalismo?

R.

Fue durísimo. Mi colegio académicamente era muy exigente. Para las monjas del Marymount la academia era supremamente importante. En ese tiempo, aclaro, porque ya cambió, la parte deportiva era secundaria o peor. Yo no podía jugar fútbol, me tocaba a escondidas. Todo eso era prohibido porque según ellos no se veía bien. El colegio sí me apoyaba pero a medias, como porque les tocaba. Me tocó repetir un curso porque en el año del Campeonato Mundial en Colombia me tocaba ir a Bogotá a entrenar y falté por esos compromisos a clases.

P.

¿Era la sensación de su salón de clases? La famosa del curso...

R.

Mis amigas estaban encantadas con mi supuesta fama. Obvio yo me perdí mucho en mi adolescencia por el deporte. Los viajes de amigas, las fiestas, salidas, novios, todo eso lo dejé de lado por entrenar, madrugar y seguir mi carrera.

P.

¿Al ser un deporte poco conocido, aparecía en las noticias?

R.

Yo gané bastantes campeonatos y como las carreras eran todos los meses entonces salía bastante en el periódico y la gente decía: ‘ombe ya, otra vez ganó’. Sin embargo, no había redes, internet, nada de eso. Con eso sí hubiese sido mega famosa. En la calle me gritaban: ‘Ahí va la de la bicicleta’. 

P.

¿Llegó a considerarse famosa?

R.

Me da es tristeza de verdad. Lo más triste es que me reconocen más por salir en el reality ‘El Desafío’ que por mis títulos en el BMX (Risas). 

P.

El bicicross tuvo un impulso y un cambió de pies a cabeza...

R.

Sí, claro, mira a Mariana Pajón que ganó medallas olímpicas. Lo de ahora es otro deporte. Antes, si nos comparas, yo soy un moco al lado de Mariana (Risas).

P.

¿Stephanie Coymat era la Mariana Pajón de los noventa en Colombia?

R.

Claro, pero obviamente guardando las proporciones en un deporte que cambió para bien. A mí me dicen que yo era la Pajón de la época porque pues era la que salía en todos lados.

P.

¿Qué hubiese pasado si compitieras en esta nueva etapa del BMX?

R.

Te aseguro, al 100%, que algo ganaba. Soy muy competitiva, me considero buena y seguro que algo ganaba. Allá en los Olímpicos me aparecía (Risas).

En el 2010, la currambera participó en La Granja.
P.

Cuéntanos cómo se dio el salto a los reality shows...

R.

Estaba en Barranquilla y habían audiciones para ‘El Desafío’. Mis amigas me insistían pero yo ya tenía dos hijos y no quería dejarlos. Mi mamá y mi esposo me apoyaron y me decían que me metiera. Él me dijo que él se hacía cargo de los niños solo, que eso era un ‘momentico’. Ese empujón me ayudó, me inscribí y quedé.

P.

¿Cómo fue esa experiencia en ‘El Desafío’?

R.

Eso es durísimo, pero muy duro. De las mejores experiencias en mi vida, eso sí. Uno aprende mucho. Yo fui a competir, pero no todo el mundo pensaba así. Uno iba por fama, el otro por premios, otro por darse a conocer. Cada uno tenía un motivo totalmente distinto. Era una diversidad de pensamiento, costumbres y valores. Era un circo. Yo pensé que era pura competencia pero no. Es más convivencia que otra cosa.

P.

Algo que te gustó y algo que no te gustó de salir en un reality...

R.

Las amistades que aún tengo. Con mi grupo mantengo contacto, más con Jonathan Mulford, soy madrina de sus hijos. Eso es muy valioso. Algo que no me gustó fue la forma como te manipulan durante la convivencia. Juegan con tu mente demasiado. La gente cree que hay un guion y te dicen qué decir, pero no. Ahí no te dicen nada, pero saben qué preguntar y qué botones tocar para manipular todo.

P.

¿Te viste competir cuando se emitió el programa?

R.

Fue algo muy interesante. Mi mamá en estos días me mandó una foto repitiéndose el programa. Mis hijos lo vieron y fue algo espectacular. Uno sí sale de ahí como una celebridad pero solo dura seis meses esa fama. Luego viene otro programa, otros personajes y listo. 

P.

Fuiste campeona nacional, panamericana, continental y tercera del mundo en BMX. ¿Tus hijos son conscientes de tu impacto en el deporte?

R.

La mayor tiene 17, la segunda 13 y mi hijo menor 7. Mis hijas sí, el pequeño todavía no. A veces en Barranquilla me reconocen y ellas se asombran y me dicen que soy famosa. Pero ojo, no por el bicicross, por ‘El Desafío’.

P.

Dejaste de pedalear y a hora compites en motocross...

R.

Yo siempre hice bicicross porque mi mamá no me quiso comprar moto. Luego en Estados Unidos me di gustos comprándome una y empecé de forma folclórica. Apenas hace un año me atreví a competir y fue por mi hijo. Metí a mi hijo en motocross y ahí me acerqué a las competencias. Estando él ahí, me entusiasmé e ingresé a la categoría para mujeres mayores de 40 años y, cuando llego, hay pocas pero que fueron profesionales. 

P.

Compitió en el circuito de Florida Trail Riders y fue segunda...

R.

Competí en ocho carreras de las diez que cuentan y gané varios podios. Lastimosamente no pude completar el circuito y quedé de segunda porque no sumé en dos carreras en las que no competí. Quedé a tres puntos de la punta por esas dos a las que falté y se me escapó el primer lugar.  

P.

¿Cómo fue ese cambio de la bicicleta a la moto?

R.

Es espectacular. Me encantan los deportes de adrenalina, los extremos. Cuando empecé en motocross me recordó el BMX porque el ambiente es parecido. Es casi lo mismo solo que en uno aceleras y el otro pedaleas, es la misma sensación.

P.

¿Qué viene en su nueva carrera dentro del motocross?

R.

Gané la primera carrera y me sorprendí. En esa categoría (Plus-40) era un mano a mano entre otra competidora y yo. Ambas le sacábamos mucha diferencia al resto y se creó la rivalidad. Desde ahí ganaba yo, luego ella, y así sucesivamente. Viendo que la competencia estaba muy limitada, y sabiendo que a mí me gusta es competir, no solo ganar, subiré a una mejor categoría que es libre. Correré contra mujeres jóvenes y experimentadas. Esto lo decidí comparando los tiempos ya que mi marca sería la tercera mejor para esta nueva categoría a la que entraré. 

P.

Para finalizar: si tuvieses que elegir un deporte que practicaste, ¿Con cuál te quedas?

R.

Con las motos sin duda. Tengo como diez. Más que la bicicleta, la verdad. A mí me dicen para ir a pedalear y ya me da flojera. Ya pedaleé mucho en mi vida. Ahora soy feliz en la moto.

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