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Así se manejaban las cosas antes...

Ya, más que un lugar común, es un fastidioso “ritornello” salir a estas y otras alturas que las cosas de antes eran mejores o se hacían mejores. Pero como no queda otra salida y reduciéndose a la cuestión deportiva que es lo que concierne en nuestra relación periodística con este diario, digamos que en un deporte como el boxeo las cosas se manejaban infinitamente mejores que hoy. La gente que manejaba este deporte en los años 10, 20, y 30 y un poco mas adelante tenían gran capacidad y preveían el futuro de las mismas, y entonces sabían cubrirse contra los manipuleos propios de lo que llamaban “el negocio”.

Dejando de andar por las ramas, cuando un boxeador estaba en la mira de cualquier promotor de prestigio y con agallas para disputar un título mundial (uno, no varios del mismo corte, como ahora) se tomaban medidas protectores, no se dejaban al vaivén del viento, como acabamos de ver con el destino inmediato del filipino Pacquiao. Pero como hay que citar ejemplos concretos, cuando el grandioso promotor corrigió su postura inicial, que era considerar que Luis Angel Firpo no calzaba los puntos para enfrentar a Jack Dempsey. Pero cuando aceptó que el argentino tenía cierta madera y quiso hablar con él, Firpo andaba de gira por el oeste de EE.UU., haciendo exhibiciones, que a veces son un peligro, porque se cae una promesa o ya un ídolo que cae en esa trampa. Las exhibiciones son en EE.UU. “a palo limpio” y si pueden noquear al exhibidor, “ahí te van dolencias”, Casimira”.

Que hizo Ted Rickart? Mandó a dos de sus más capacitados hombres para proteger a Firpo, ya que el autor de la gira no quiso cancelarla por ninguna plata del mundo. No le iba a pasar a un personaje con el cual iba a montar una gran pelea como le pasó a Bob Arum 80 o 90 años después con su pupilo Pacquiao, que acaba de perder sin paliativo de ninguna clase.

Otro ejemplo mas, menos antiguo: Cuando: cuando preparaba la revancha entre Max Schmeling y Joe Louis, 2 años después, tenía que poner a pelear al alemán para que no luciera tan “oxidado”, mientras Louis combatía periódicamente. Qué hizo entonces? Lo enfrentó con una anchova que Schmeling noqueó fácil, pero no uno que pudiera atravesarse y tumbar el pedestal que con tanto trabajo se había montado. Lo ven? Así se manejaba ante los hechos no como ahora, cuando vemos un Pacquiao listo y acabado por estúpido manejo de sus intereses.

Como se sabe, Bob Arum llegó a ofrecer 50 millones de dólares a Mayweather y a Pacquiao por el combate que se dañó por la estupidez del primero, quien se creyó Comisión de Boxeo y empezó a poner condiciones que no son de su incumbencia. 50 millones que no los ha ganado nadie en la historia del boxeo. A Arum le puede quedar el consuelo de montar el combate Márquez Mayweather, con Pacquiao fuera de licitación. Pero seguro que no les ofrecerá 50 millones a cada uno. Ni 40, ni tampoco 30, pero ofrecerá algo atractivo.

Ahí tienen nuestros lectores “la historia de una soberana estupidez”, cometida por los cerebros que manejan el boxeo de altura de la actualidad.

Por Chelo De Castro C.

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