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Marcelo dice que su adiós al fútbol fue fácil. Cumplió sus sueños en el Real Madrid y en la selección de Brasil. Ahora usa su experiencia para educar y formar a jóvenes futbolistas a través de su holding, Group Doze. “Trabajo más que antes, la cosa va muy bien”, asegura el exlateral madridista a EFE.

Marcelo destaca que no se trata de devolver, porque nadie le ha “regalado nada”, sino de dar a los chicos lo que él no ha tenido cuando era pequeño. Apoyo deportivo y personal, clases de fútbol y un escaparate para crecer. Group Doze también ofrece servicios de representación a los jugadores. Entre sus inscritos están Enzo Alves Vieira, hijo de Marcelo, y José Antonio Reyes, hijo del exjugador de Utrera.

Además de sus inversiones personales, el exlateral brasileño, de 37 años, trabaja de la mano con el Real Madrid y la multinacional líder en cuidado de salud Abbott en unos proyectos para educar sobre nutrición. Marcelo, al igual que Roberto Carlos, sigue representando al club blanco por el mundo en sus iniciativas benéficas.

Sus 25 títulos conquistados en el Real Madrid, entre ellos cinco Ligas de Campeones, en sus 546 partidos jugados de blanco, además de una trayectoria legendaria de 20 años en la élite del fútbol también con Brasil, hicieron que colgar las botas fuera más fácil.

“Para mí fue fácil: yo empecé a jugar con 16, lo dejé con 36, son 20 años jugando y lo hice muy bien. He dejado donde tenía que dejar, para mí fue muy fácil”, afirmó Marcelo en una entrevista con EFE.

Pese a colgar las botas, el fútbol sigue estando muy presente en la vida de Marcelo. A partir de su hijo, que se sale en la cantera del Real Madrid. Y con un trabajo de captación y desarrollo de talento.

“Tengo muchas cosas, estoy haciendo muchas cosas, sobre todo con el tema de Group Doze. Es un tema que tengo justamente para ayudar a los jóvenes, a los niños, tenerlos cerca y que ellos sean futbolistas, pero intentando ayudar con mis experiencias”, afirmó.

“Es lo mismo que hago con Abbott y el Madrid: encontramos a los jóvenes para explicar, para ayudar, para enseñarles el camino para que puedan cumplir sus sueños”, prosiguió.

Eso sí, el trabajo de empresario no sabe de pausas.

“No tengo mucho tiempo libre, la verdad es que estoy muy contento ahora mismo, trabajo más que antes; antes tenía mi rutina, entrenaba dos horas, dos horas y media, y luego jugaba. Ahora la cosa va muy bien”, dijo.

Entró en el Real Madrid como un niño, en aquel mercado de invierno de 2007 que le llevó a Valdebebas junto a Gonzalo Higuaín y Fernando Gago, y salió en 2022 como una leyenda.

Aguantó la exigencia del Real Madrid y el peso del legado de Roberto Carlos. Antes de asentarse en el lateral izquierdo llegó a jugar de volante. El camino hacia el éxito tiene curvas. Por eso no le gusta la palabra devolver. Prefiere “ayudar”.

“No es devolver, porque nadie me ha regalado nada, pero como me siento un afortunado y he tenido mucha suerte de ser futbolista y de jugar en el mejor club del mundo, en la mejor selección del mundo, con mucha gente que me ha querido, no es cuestión de devolver, sino de dar lo que yo no he tenido cuando era pequeño. Ahora me siento en derecho de poder ayudar, no de devolver”, subrayó Marcelo.