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Bajo las luces del estadio Palogrande de Manizales, el duelo entre Once Caldas y Junior escondía una historia familiar: los Barrios frente a frente. Michael terminó celebrando el 2-1 y el gol que inclinó la balanza, pero el resultado fue apenas una arista de un cruce cargado de afecto, memoria y orgullo compartido.

“Darle gracias a Dios por tener esta linda oportunidad de compartir campo con mi hermano. Hoy nos tocó de rivales. Lindo partido, lindo encuentro. Lo más importante es que nos volvemos a ver después de tanto tiempo. Felicitarlo a él —a Cristian, su hermano— por el torneo que está haciendo, que ha tenido un buen comienzo, y espero que siga así. Y agradecerle por la felicitación que me da (por el gol). Gracias a Dios conseguimos nosotros la victoria y marqué un bonito gol. Hay que seguir para adelante”, expresó Michael Barrios, extremo del Once Caldas, todavía con la emoción del festejo a flor de piel.

Del otro lado, Cristian Barrios, extremo del Junior, asumió la derrota con franqueza. “Siempre será un sueño para nosotros enfrentarnos. Ya cumplimos el sueño de jugar juntos, que fue en el América, y ahora nos tocó así, en bando contrarios. Felicitarlo a él por la victoria y por ese golazo que se marcó”, afirmó.

El tanto de Michael no fue casualidad. Cristian lo había advertido puertas adentro. “Yo les dije a los muchachos que no lo descuidáramos —a su hermano— un solo momento, porque él sabe aprovechar esos momentos, y más en estos partidos contra Junior”. Y aun así, el menor descuido bastó para que el mayor hiciera lo que mejor sabe hacer: aparecer en el instante justo.

“Fue un partido complicado, sabemos lo que es Junior y los jugadores que tiene. Lo importante es que pudimos aguantar y llevarnos los tres puntos. Decirle a él (a su hermano Cristian) que siga disfrutando de este lindo sueño, que no es solo de él, es de toda la familia. Los triunfos de él en Junior son míos también”, respondió Michael.

No hubo apuestas ni promesas cruzadas antes del encuentro. “No, nunca apostamos. Siempre jugamos al que gané, al que haga bien las cosas, y hoy las hizo él. Felicitarlo por ese golazo que les dio el triunfo a ellos. Esperamos vernos más adelante, ojalá dios quiera que en una final”, contó Cristian, con el deseo de que la historia tenga un nuevo capítulo, quizá aún más trascendente.

El contacto entre ambos es permanente, más allá de las concentraciones y los calendarios apretados. “Todos los días hablamos. Antes el partido nos vimos. Siempre nos deseamos lo mejor. Hoy me tocó a mí ganar y meter gol, pero lo más importante es que Dios nos protegió de cualquier lesión. Ambos tenemos que seguir adelante, porque sabemos que al torneo le falta mucho”, reveló el extremo del Once Caldas.

“Nos vemos pocos, solo en las vacaciones, pero bueno, esta es la vida que escogimos, y nada, para eso estamos ahí, para apoyarnos mutuamente día a día”, agregó el pequeño jugador del Junior.

El reconocimiento es mutuo y constante. “Sí, claro, está jugando muy bien y lo felicito por eso. Él también me lo dice, me felicita después de cada partido cuando hago las cosas bien, y cuando tengo que mejorar, también me lo dice”, agregó el jugador de Junior. Del otro lado, el elogio no tardó en llegar: “Felicitarlo a él por el torneo que está haciendo, que ha tenido un buen comienzo, y espero que siga así”.

La memoria los devuelve a los días en que compartir camiseta era la regla y no la excepción. “De pequeños cuando nos juntábamos éramos un peligro. Y creo que en América también se vio, lo disfrutamos mucho, hicimos desastre (risas), como se dice. Lo más importante es la alegría que nos caracteriza, algo que debemos mantener a pesar de las malas situaciones que tengamos. Lo más importante es que nos mantengamos juntos y nos apóyenos el uno al otro”, evocó Michael.

Esta vez, el festejo quedó en manos del Once Caldas y el abrazo final tuvo gusto a reencuentro. Los Barrios dan de qué hablar en el fútbol colombiano.