Compartir:

Un nuevo episodio de controversia electoral se desató tras un evento liderado por el candidato presidencial Santiago Botero, quien entregó $25 millones en efectivo durante el lanzamiento de su sede de campaña en Bogotá.

El dinero fue distribuido entre asistentes en cinco premios de $5 millones, en una actividad que, según se conoció, fue convocada a través de WhatsApp y mediante volanteo.

La situación generó cuestionamientos inmediatos, especialmente por posibles implicaciones legales relacionadas con delitos electorales como la presunta corrupción al sufragante.

Consultado sobre el tema en medios radiales, Botero defendió su actuación y rechazó que se trate de compra de votos.

“Yo a nadie le pido que vote por mí cuando le ayudo”, afirmó, al marcar distancia entre su iniciativa y prácticas ilegales.

Frente a los volantes que acompañaban la convocatoria, en los que se hacía referencia al incentivo económico junto con la invitación al evento, el candidato insistió en que no hubo una solicitud explícita de respaldo electoral.

El origen de los recursos también fue tema de debate. Botero sostuvo que se trata de dinero propio, obtenido de manera legal, y defendió su derecho a disponer de él. “Es mi plata y hago lo que quiera con ella”, afirmó, al tiempo que reiteró que no existe ninguna irregularidad en el uso de esos fondos.

Mientras tanto, el caso empieza a generar reacciones en distintos sectores, en un contexto electoral donde la financiación de campañas y las prácticas proselitistas están bajo especial escrutinio.