El presidente Gustavo Petro volvió este martes a irse lanza en ristre contra la junta directiva del Banco de la República, a la que acusó de responder a intereses financieros y de adoptar decisiones que, según él, terminan afectando a la economía nacional.
A través de su cuenta de X, el mandatario afirmó que la mayoría de los miembros del emisor estaría enfocada en “aumentar las ganancias de los dueños de la deuda pública”, a quienes identificó como los mismos banqueros, trasladando —según su visión— esos beneficios al presupuesto nacional a costa de los ciudadanos.
Petro calificó esta postura como “una posición política de oposición” y cuestionó los fundamentos técnicos detrás de la política monetaria restrictiva. En particular, sostuvo que la inflación en Colombia no obedece principalmente a la cantidad de dinero circulante, sino al comportamiento de los precios de los alimentos.
Bajo ese argumento, el jefe de Estado rechazó la subida de tasas de interés como herramienta para controlar la inflación. Según explicó, este tipo de medidas tiene efectos contraproducentes: fortalece el peso colombiano, afecta la competitividad de los exportadores y eleva los costos financieros.
El presidente también advirtió que el encarecimiento del crédito incrementa el costo de la deuda pública y privada, lo que —en su criterio— podría generar presiones fiscales adicionales e incluso derivar en un escenario de “colapso fiscal”.
Decisión del banco
El Banco de la República de Colombia aprobó este martes una subida de cien puntos básicos en la tasa de interés, que fue fijada en el 11,25 % ante las presiones inflacionarias, en una tensa reunión de la cual se retiró el ministro de Hacienda, Germán Ávila, por no estar de acuerdo con esa propuesta.
“La Junta Directiva del Banco de la República decidió por mayoría incrementar en 100 puntos básicos la tasa de interés de política monetaria a 11,25 %”, decisión que tuvo el apoyo de cuatro de sus miembros, mientras que dos votaron por una reducción de 50 puntos y uno por mantenerla inalterada, señala el comunicado leído por el gerente general de la entidad, Leonardo Villar.
La decisión fue tomada porque la inflación de enero (5,4 %) y la de febrero (5,3 %) estuvo “por encima del nivel observado al cierre de 2025”, cuando fue del 5,1 %, agrega el comunicado.
“Las expectativas de inflación total continúan elevadas, aunque muestran un descenso marginal”, indica el texto, según el cual los analistas pronostican para finales de este año un IPC del 6,3 %, “mientras que para fin de 2027 se mantienen en 4,8 %”.

















