Al término de la reunión este martes en la Casa de Nariño de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, convocada por el presidente Gustavo Petro ante la crisis diplomática con los Estados Unidos a raíz de lo sucedido en Venezuela el pasado 3 de enero, el Gobierno emitió un comunicado en el que reiteró la línea que ha venido sosteniendo en materia de política exterior: “la defensa irrestricta del derecho internacional, el respeto a los principios de la Carta de las Naciones Unidas y la condena a cualquier acción que implique el uso de la fuerza o la invasión militar de un Estado soberano”.
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La Comisión, a la que asistieron solo los expresidentes Juan Manuel Santos, Ernesto Samper y César Gaviria, reafirmó que la posición del país frente a los acontecimientos internacionales se rige “por los principios históricos de la diplomacia colombiana: legalidad internacional, solución pacífica de las controversias y respeto a la soberanía de los pueblos”.
Al mismo tiempo, Petro expuso ante la célula consultiva, de la que también hacen parte las comisiones segundas de Senado y Cámara, que conocen de asuntos de seguridad y diplomáticos, “la importancia de mantener una agenda activa de diálogo, cooperación y construcción de consensos, en particular con los Estados Unidos, basada en el respeto mutuo y en objetivos compartidos para la región”.
Uno de los ejes centrales abordados fue la necesidad de avanzar hacia una nueva cooperación hemisférica para enfrentar de manera estructural el problema de las drogas, el crimen organizado y las economías ilegales, dejando atrás enfoques exclusivamente represivos y priorizando políticas integrales, desarrollo, salud pública y corresponsabilidad internacional, indica el reporte del Ejecutivo.
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“La Comisión también respaldó la visión de América Latina y el Caribe como territorio de paz, vida y cooperación, subrayando que la estabilidad regional solo puede construirse mediante la integración, el fortalecimiento de los mecanismos multilaterales y el respeto al derecho internacional”, expresa el balance.
En conclusión, se lee, se trata de una política exterior que combina firmeza en los principios con apertura al diálogo y la cooperación, orientada a proteger los intereses de Colombia y a contribuir a una región más pacífica, soberana y justa.


