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Dairo Antonio Úsuga David, alias Otoniel, y considerado uno de los capos más peligrosos y buscados en el mundo, fue condenado este martes en Nueva York a 45 años de prisión por narcotráfico.

La jueza federal Dora Irizarry impuso así la condena que la Fiscalía había pedido a la magistrada pese a que el líder del violento Clan del Golfo, de 51 años, se declaró culpable el pasado enero en busca de beneficios penitenciarios, dando un giro a su declaración en un primer momento, cuando fue extraditado desde Colombia en mayo de 2022.

En su primera comparecencia a un tribunal en EE. UU., 'Otoniel', a quien las autoridades consideraban 'uno de los capos de la droga más peligrosos y buscados del mundo', se declaró 'no culpable' pero en enero dio un giro y se declaró culpable.

Cabe recordar que en una carta de 11 páginas enviada a Irizarry, la Fiscalía pidió ese castigo, que considera 'es suficiente pero no mayor de lo necesario' a Úsuga David, que se declaró culpable de los cargos de trabajar en una organización criminal, de conspiración marítima para la introducción de narcóticos en Estados Unidos y conspiración para la distribución de narcóticos.

La Fiscalía explicó en la carta las razones para pedir esa sentencia y recuerda que durante casi dos décadas fue el líder 'de una poderosa y violenta organización terrorista, paramilitar y narcotraficante con base en Colombia que participó en innumerables actos de violencia, responsable de la distribución extensa de cargamentos de cocaína hacia Estados Unidos', refiriéndose al Clan del Golfo.

También dice que desde 1997 'Otoniel', de 51 años, fue miembro de la organización paramilitar y de tráfico de drogas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), y que participó en un conflicto armado contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), principal grupo guerrillero de Colombia, entre otras razones.

La jueza también recibió cartas de familiares de víctimas de las actividades del Clan de Golfo, entre ellas de la viuda del policía John Gelber Rojas Colmenares, que murió en febrero del 2017 mientras cumplía con su trabajo.

La viuda pide a la jueza 'justicia para mi hija, para mí, para la familia de John, para sus amigos y en honor a mi esposo, que su muerte no quede impune'.