El Heraldo
Hansel Vásquez y Orlando Amador
Barranquilla

Por amor al arte y a la tradición: el precio por ser un artista del Carnaval de Barranquilla

Horas de ensayos, pasajes, alimentación, vestuario, maquillaje, entre otros detalles, hacen parte de la inversión que deben hacer los bailarines para participar en el Carnaval de Barranquilla

AfroCaribe, Cumbiamba La Gigantona y Son Calimba guardan en común su amor por el baile, la tradición y por supuesto el Carnaval de Barranquilla.

Estos grupos, como muchos otros que participan de la fiesta más importante de la capital del Atlántico, año tras año se toman muy en serio su participación en la fiesta folclórica y cultural más importante del país y se vuelcan de lleno en la preparación para estar presentes en los diferentes eventos de precarnaval y Carnaval.

Y es que la esencia propia de esta fiesta es la alegría, esa que se refleja en los rostros de los miles de bailarines que a pesar del inclemente sol que se levanta sobre la Vía 40 y que se siente ardiente en la capa asfáltica de todo el trayecto del desfile  buscan dar lo mejor de sí para su público. Su fuente de energía para entregarlo todo en la calle es el aplauso y el reconocimiento de los espectadores.

Los esfuerzos no solo se ven reflejados en el tiempo dedicado, en lo físico o mental, sino también en lo monetario. Cada danzante del Carnaval, sea cual sea el grupo al que pertenezca o el barrio de donde provenga, debe sacar de su bolsillo para montar un buen espectáculo que contribuye con la preservación de este Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Horas de ensayos, pasajes, alimentación, vestuario, maquillaje, entre otros detalles, hacen parte de la inversión que deben hacer los bailarines para participar en el Carnaval de Barranquilla. Asimismo, cada grupo folclórico, comparsa o escuela de danza debe gastar en aspectos como el sonido, el alquiler del tráiler, músicos, el personal para la organización logística y demás.

Afrocaribe

Marlio Cortés, director de Afrocaribe, asegura que la comparsa que nació hace 25 años invierte para su producción operativa alrededor de 7.500.000 pesos por día. Si sumamos esto por los cuatro eventos en los que participan (Carnaval de los Niños, Batalla de Flores, Gran Parada de Fantasía y Carnaval de la 44) su gasto asciende a los $30 millones.

Para el caso de los bailarines, unos 130, Cortés manifiesta que deben invertir $900 mil que se traducen en el valor de la inscripción, ensayos, vestuario, tocado e hidratación.

“Tenemos jóvenes de Barranquilla, Malambo, Soledad y Puerto Colombia. El dinero que ellos cancelan se les difiere en cuotas desde su ingreso (…) fuera de ese monto al bailarín también le cuesta el transportarse a todos los ensayos y el maquillaje (de 15 a 20 mil pesos) para los eventos”, explica el director de Afrocaribe.

De igual manera, sostiene que solo se descansan 15 días posteriores al Carnaval y a partir de allí comienzan nuevamente a preparar lo del año siguiente. Todo ello genera un gasto económico.

“Nosotros tradicionalmente una vez termine el Carnaval, a los 15 días ya programamos la primera reunión de AfroCaribe para nuevos miembros y antiguos. Es decir, que solo descansamos 15 días al año, después arrancamos con las reuniones, programación, y al mes del Carnaval arrancamos los ensayos todos los sábados durante hora y media, y cuando se acerca el mes de octubre o noviembre se intensifican dos días a la semana y luego todos los días”, precisó.

Cumbiamba la Gigantona

En el caso de la Cumbiamba La Gigantona, su director Germán Álvarez cuenta que la parte operativa del grupo durante las carnestolendas asciende a $78 millones anualmente. Aclara que esa suma aumenta cuando hay cambio de vestuario cada tres años, superando los $100 millones.

Esta cumbiamba ha tenido su historia en el Carnaval. Nació en 1952 en el barrio San Roque y después del fallecimiento de sus fundadores tuvo que dar un paso al costado en la fiesta del rey Momo. Luego de varios trámites, en 1999 Álvarez logró rescatarla y en el año 2000 volvió con más fuerza para participar del Carnaval. Actualmente cumple 20 años de su regreso.

Y es precisamente por esa razón que directores y bailarines hacen la inversión necesaria para no dejar morir la tradición.

“Bailar en un grupo folclórico significa una inversión que hay que hacer a nivel personal no solamente en vestuario, sino en transporte y en otras muchas cosas. Desafortunadamente tiene uno que hacer esa inversión para poder bailar porque los recursos que se manejan a nivel de grupo no dan para obsequiar, prestar vestuarios o que la gente baile de una manera subsidiada”, explica el director de La Gigantona sobre el gasto que deben realizar los bailarines.

En este aspecto, los integrantes deben costear sus pasajes que varían dependiendo del número de ensayos que realizan—desde mayo arrancan—, asimismo el pago de los músicos porque ensayan con grupo de millo en vivo, estos cobran entre 150 y 180 mil pesos.

Por otra parte, está el vestuario que utilizan en los eventos en los que participan — Fiesta de Danzas y Cumbias, Noche de Guacherna, Batalla de Flores, Gran Parada y Desfile de la Calle 84—. Según el director del grupo folclórico, la vestimenta de la pareja cuesta alrededor de $1 millón, que incluye tocado, maquillaje, accesorios y zapatos.

“Los vestuarios cada vez son más novedosos y por ende más costosos. Eso año tras año va incrementando los costos de participación a nivel individual”, menciona Germán Álvarez. 

Son Calimba

A su turno, Danilo Méndez, director de Son Calimba —comparsa de fantasía que tiene 10 años de trayectoria en el Carnaval de Barranquilla y ganador de 10 Congos de Oro— manifiesta que los gastos al año ascienden a los $60 millones, exceptuando la parte operativa del grupo durante los eventos.

“El gasto general es de 60 millones de pesos, los cuales incluye el vestuario, maquillaje, transporte de los bailarines y calzado. Este dinero exceptúa el sonido, planta eléctrica, decoración del tráiler  y transporte a los eventos. Allí se gasta de $12 a $15 millones aproximadamente”, explica.

De acuerdo con el director de esta comparsa, que actualmente cuenta con 80 integrantes, muchos de sus bailarines son muchachos de bajos recursos y por ende la consecución de recursos es casi que maratónica. “Es algo en que se debe invertir muchísimo dinero para sacar una comparsa en Carnaval de Barranquilla”.

Emanuel Esmeral Vásquez, bailarín de Son Calimba, sostiene que en la cultura se invierte bastante. Sus gastos incluyen vestuario, transporte, merienda y maquillaje.

“Este año el vestuario costó $650 mil aproximadamente. Lo vamos pagando quincenal o mensual, dependiendo de la solvencia económica de la persona. Nosotros desde octubre ensayamos todos los días y en pasajes son $6 mil diarios, entonces de octubre a enero eso suma $738 mil. Adicional a eso se gasta en meriendas cuando el ensayo se extiende y en el maquillaje; este año pagamos $15 mil”, afirma.

“Este año el vestuario costó $650 mil aproximadamente. Lo vamos pagando quincenal o mensual, dependiendo de la solvencia económica de la persona”

Arte vs. Rentabilidad

Los tres directores de estos grupos coinciden en que es difícil encontrar apoyo de las empresas privadas y de las mismas entidades del Estado, es por eso que se idean varias estrategias para la búsqueda de recursos y lograr participar en el Carnaval. Bingos, rifas, paseos, entre otras actividades, contribuyen a ese fondo del arte.

Ante la pregunta de por qué participar en algo que no es rentable, los directores de Afrocaribe, La Gigantona y Son Calimba respondieron lo siguiente:

Marlio Cortés, de Afrocaribe, considera que Barranquilla es una ciudad donde sus habitantes “no están acostumbrados a consumir cultura, a menos que sea gratuita”.

“El Carnaval de Barranquilla no es solo la parte de que sea rentable o no, para muchos termina siendo un ejercicio importante en ese sentido, pero para el artista no. Se es artista todos los segundos de tu vida, entonces el Carnaval es un espacio para nosotros mostrarnos y hacer visible nuestro trabajo (…) guardamos la esperanza de que alguna vez nos reconozcan como artistas y valoren lo que hacemos”.

Germán Álvarez, de la Cumbiamba La Gigantona, sostiene que las comparsas realizan la inversión a fin de contribuir al bienestar y felicidad de las personas, pero también para continuar con la tradición.

“En realidad nosotros más que tener una actividad que nos lucre también entendemos que la cumbiamba y el arte nos llenan de felicidad (…) nosotros básicamente trabajamos en función de nuestra propia felicidad y bienestar. Asimismo lo hacemos para conservar nuestra tradición, nuestra cultura y preservar lo que año tras año nos han ido enseñando nuestros abuelos para seguir trabajando por la conservación de lo que es nuestra propia identidad”.

Danilo Méndez, de Son Calimba, manifiesta que siguen participando del Carnaval de Barranquilla por amor al arte y a la danza.

“Creo que no desistiré de mi grupo Son Calimba ni tampoco de participar del Carnaval, a pesar del poco apoyo hacia lo que hacemos,  esto es nuestra vida y se lleva en la sangre. El Carnaval es muy importante para nosotros, nos gusta y nos llena de satisfacción cada aplauso y elogio por parte de las personas que ven nuestros shows”.

Un llamado

Los directores de estas comparsas hacen un llamado a las entidades del Estado, empresas privadas y comunidad en general para que apoyen la cultura y el arte y así continuar con esta tradición en el Carnaval de Barranquilla.

“Lo que nosotros hacemos es para generar bienestar y conservación de un patrimonio, pero esto cuesta mucho dinero y hacemos un esfuerzo muy grande. Si nosotros no lo hacemos con nuestro amor, pasión y con nuestro bolsillo, definitivamente esto se acaba aquí”, puntualizó el director de la Cumbiamba La Gigantona.

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