Barranquilla y su área metropolitana se han convertido en un referente de desarrollo urbano sostenible e inclusivo en el país por medio de proyectos urbanísticos impulsados conjuntamente por el sector público y el privado. Grupo Argos, por ejemplo, ha impulsado el crecimiento del Caribe colombiano durante la última década con inversiones cuyo costo de reemplazo hoy ascenderá a COP 1,4 billones.
A la fecha, la compañía ha habilitado 840 hectáreas de sus terrenos para proyectos urbanísticos residenciales, comerciales, industriales, de espacio público que han permitido la construcción de cerca de 70.000 viviendas, 196 hectáreas de parques, espacio público y equipamientos, además de 7,5 kilómetros de ciclorrutas y 108 kilómetros de nuevas vías para fortalecer el sistema de movilidad del área metropolitana de Barranquilla.
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Siguiendo esa visión de ciudad, se está construyendo Ciudad Mallorquín, un proyecto inclusivo y sostenible desarrollado por el Negocio de Desarrollo Urbano de Grupo Argos en una zona estratégica del municipio de Puerto Colombia, Atlántico. Se trata de un desarrollo único en Colombia porque está dirigido, en su mayoría, a vivienda de interés social, lo que implica que personas de diferentes niveles de ingresos podrán compartir 130 mil metros cuadrados de una red de espacio público de primer nivel y corredores verdes del proyecto.
Transformación de ciudades
Este desarrollo permitirá también la consolidación de un nuevo núcleo urbano con los equipamientos necesarios para que la comunidad que lo habita reduzca sus desplazamientos y, por lo tanto, la emisión de CO2, lo que representa un salto notable en su calidad de vida y en la conservación del medio ambiente en Barranquilla y su área metropolitana. Es la apuesta por la transformación de las ciudades hacia unas más compactas, inteligentes y sostenibles.
Con parte de la inversión que se está haciendo en urbanismo, y que asciende a $165.000 millones, se construirán en Ciudad Mallorquín doce kilómetros de nuevas vías. Para tener un contexto, Grupo Argos ha construido 108 kilómetros de vías en medio siglo, un promedio de dos kilómetros por año. Con Ciudad Mallorquín se está haciendo seis veces ese promedio anual. También se realizó un estudio de movilidad del que se derivan nuevas obras viales, por ejemplo, las entradas y salidas que tendrá el proyecto y que permitirán tener mucha permeabilidad en el sector para mejorar la movilidad en la conurbación entre Barranquilla y Puerto Colombia.
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Además de lo anterior, en 2019, Negocio de Desarrollo Urbano de Grupo Argos, con una inversión de más de COP 16.000 millones, abrió al público la nueva Carrera 65 que conecta la calle 96 con la Avenida Circunvalar. El proyecto vial ha permitido mejorar la movilidad de la zona norte de la ciudad al contar con una solución adicional para el ingreso y salida vehicular desde y hacia Barranquilla y su área metropolitana.
En 2021, y con una inversión cercana a COP 4.000 millones, el Negocio de Desarrollo Urbano de Grupo Argos entregó también, en alianza con la Alcaldía de Puerto Colombia, la prolongación de la calle 2A, que conectó la carrera 20 con la Vía 40, conocida como la Concesión Costera, y mejoró la circulación vehicular y peatonal en uno de los sectores con mayor proyección de desarrollo urbanístico en la ciudad.
Alternativas de movilidad
Sin embargo, como la movilidad sostenible no consiste sólo en nuevas vías para automóviles o motos, la compañía ha construido 7.500 metros lineales de ciclorrutas y se realizarán 4.500 más, es decir, 60 % más de lo hecho durante el último medio siglo.
También se están desarrollando mesas de trabajo con las administraciones de Puerto Colombia y Barranquilla para el desarrollo de alternativas de movilidad de acuerdo con las necesidades de la comunidad, como la entrada en funcionamiento de nuevas rutas de transporte público.
Reducción déficit de vivienda
La política de vivienda es también una política de cambio climático: hoy, en Atlántico, hay un déficit cuantitativo de vivienda que asciende a 29 %, equivalente a unas 24.000 familias. Para reducirlo, necesariamente se deben construir viviendas en zonas definidas para la expansión urbanística, como el área donde se proyecta Ciudad Mallorquín, que se ha transformado en una centralidad.
Si este desarrollo urbanístico sostenible ocurriera en un sitio más alejado, se estaría obligando a las 60 mil personas que habitarán las 16.000 viviendas de Ciudad Mallorquín a desplazarse todos los días, lo que deterioraría notablemente su calidad de vida e incrementaría sustancialmente su huella de carbono, porque aumentaría el número y la distancia de los viajes en la ciudad.
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Este modelo de ciudad compacta también aporta al desarrollo social porque, al ubicar a estas 60.000 personas en un sitio céntrico, se evitan millones de desplazamientos desde la periferia, donde las familias habitantes tendrían un menor ingreso disponible por el gasto en transporte y menores oportunidades laborales y educativas, sin contar el costo que implica llevar hasta allá toda clase de servicios.
Tampoco hay que perder de vista que este será el primer proyecto urbano del Atlántico en implementar Soluciones Basadas en la Naturaleza para la gestión de la biodiversidad urbana, gracias a una alianza con un instituto especializado en investigación en biodiversidad y servicios ecosistémicos, con el cual se avanza en la creación de espacios verdes y soluciones que mejoren la calidad de vida de las personas y la salud del ecosistema, aportando, además, al fortalecimiento de la resiliencia de Puerto Colombia y Barranquilla frente a los retos y oportunidades que representa el cambio climático.
Manual de silvicultura
En esa línea, y para complementar el desarrollo urbanístico con espacios públicos de calidad, Grupo Argos le cedió al Distrito de Barranquilla un lote de más de 31 hectáreas para la construcción del Distrito Familiar del Ecoparque Ciénaga de Mallorquín, como parte de su compromiso con el aporte al uso sostenible de la biodiversidad y el apoyo al mejoramiento de la conectividad ecológica regional.
Para lo anterior, el Negocio de Desarrollo Urbano le entregó también a Barranquilla un Manual de Silvicultura que es utilizado como instrumento para la planificación de la flora urbana de corto, mediano y largo plazo, y como documento guía para el diseño urbano y de paisaje, buscando que los proyectos puedan adaptarse a su entorno y velar por protección de especies de árboles nativos de la zona.
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Los espacios públicos de Ciudad Mallorquín, igual que en otros parques construidos con esta visión de ciudad, como el Parque Realismo Mágico, serán un escenario de integración comunitaria en el que los habitantes de Barranquilla y su área metropolitana tendrán acceso a actividades culturales, recreativas, deportivas, entre otras, como ‘La psicológica’, un grupo de conversación sobre salud mental y desarrollo social, y yoga al parque.



















