'El 26 de octubre celebramos el cumpleaños número 69 de mi papá Luis Fernández Betancourt Ortíz, él era de tan buen comer que decidimos ir a Rodizio y estar juntos celebrando su año más de vida.
El fin de semana siguiente anuncian en el ‘Rancho Currambero’ un show de angelitos, él muy emocionado dijo que quería ir y decidimos asistir. Ese día fue tan bello, almorzamos, vimos a los niños jugar y fuimos tan felices.
De vuelta a casa hablábamos de dar gracias a Dios por permitirnos haber superado esta pandemia juntos y llegar todos vivos a Navidad. Fue un momento de felicidad sublime.
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Todo iba tan bien hasta ese 3 de noviembre donde me despierto con un ligero dolor de garganta, mi esposo por seguridad empezó a usar tapabocas y decidimos esperar para realizarnos la prueba. A las 4:00 de la tarde de ese mismo día empecé a experimentar fiebre.
Los resultados de las pruebas fueron positivos para covid-19. Fue un 3 de noviembre sombrío, el temor invadió mi ser y desde ese día inician todos los síntomas de la enfermedad.
Mi padre decía que él no tenía covid porque ya contaba con las 2 dosis del esquema de vacunación, sin embargo, la Secretaría de Salud insiste en realizarle la prueba que fue tomada el día 9 de noviembre.
Mi papá tenía mucha flema, tos y fiebre que no bajaba con nada, se deprimió mucho, se quedó en el cuarto y no quiso salir más. El día 12 de noviembre la fiebre es muy fuerte y pide ser llevado a urgencias ya que se encontraba muy inestable.
Posteriormente vamos a la Clínica de la Costa donde lo reciben con una saturación inferior a 50, le ponen oxígeno y nos indican que debemos intubar de manera urgente, que era un paciente con un covid de evolución de 10 días y con una neumonía severa por la enfermedad.
Mi mundo se detuvo en ese instante, él decía que no quería ese procedimiento pero pidió llamar a sus nietos de 5 años y 10 meses y en la llamada también le promete volver a mi mamá. Le manifestó que hasta el último aliento que tuviera en la tierra quería que supiera que él la amaba con todo su corazón.
El internista insistió que debía ser intubado porque el procedimiento aumentaba las posibilidades de vida y por ello él accedió. Mi padre dijo que quería salvarse para volver a casa con sus nietos, en ese momento se despidió de mi mama y de mío con una lágrima en su rosto.
La desesperanza nos invadió porque sentíamos que no lo volveríamos a ver. Los diagnósticos nunca fueron buenos, cada día fue un milagro.
Fueron 12 días en UCI luchando por volver a casa, fallaron los pulmones, el corazón, el riñón y lastimosamente un paro cardiorespiratorio apagó su vida un 24 de noviembre a las 10:00 a.m.
Es difícil explicarle a un niño de 5 años que su Papi (abuelo) no volverá a casa, pero que contra todo pronóstico luchó 12 días para volverlos a ver.
El 24 de febrero se cumplen 2 meses de que el covid se llevó a mi querido Lucho, un gran padre, esposo, migo y sobretodo, el mejor abuelo del mundo entero.
Hoy lloro tu ausencia pero sé que en la eternidad nos volveremos a encontrar, me queda el consuelo de poder abrazarte en mis sueños. ¡Te amo papi!'.
Historia de Natalia Betancourt Rebolledo
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