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Son varias las puertas que abre el Consejo de Estado en su concepto jurídico sobre el teatro Amira de la Rosa, un documento clave para salvar al puerto de óperas, teatro y zarzuelas, que cumple más de un año con su telón cerrado.

En 43 páginas, la Sala de Consultas del Alto Tribunal responde a 16 dudas del Banco de la República –presentadas a través del Ministerio de Hacienda–, sobre los caminos posibles para intervenir el recinto cultural, declarado Bien de Interés Cultural de carácter nacional.

Las preguntas de Banrepública, que opera el teatro desde 1980 mediante un contrato de comodato, surgieron ante la necesidad de invertir una millonaria suma en la restauración del escenario que no es de su propiedad, sino de un privado: la Sociedad de Mejores Públicas (SMP). Esa limitación dentro de sus funciones culturales fue impuesta al banco por la Ley 31 de 1992.

Entonces, si Banrepública se encuentra limitado para aportar grandes cantidades de dinero y la SMP no puede financiar ni sostener el teatro ¿qué sucede con el Amira? El Consejo de Estado es claro al decir que quien debe restaurarlo es el propietario, más no del comodatario.

Sin embargo, expande un abanico de posibilidades para que Banrepública encuentre figuras jurídicas que hagan viable la inversión, que alcanzaría los $100.000 millones. En su concepto también abre la puerta a la vinculación del Distrito de Barranquilla y a un proyecto cofinanciado en pro del teatro.

'Si la SMP no puede llevar a adelante las obras que requiere el inmueble, ¿puede dicha sociedad ceder el Teatro al Distrito? , ¿puede el banco contribuir a la Alcaldía con la reconstrucción y en qué términos?, ¿puede la SMP dar el teatro en donación al banco para que este lo reconstruya y opere?', son algunos de los interrogantes. La respuesta de la Sala de Consultas fue afirmativa.

Lo que no estaría permitido para el banco, de acuerdo con el Consejo de Estado, es hacer aportes al teatro como una mera liberalidad suya. No podría, bajo ninguna circunstancia, colaborar en la obra o entregar recursos a cambio de terminar el contrato y devolver el recinto a la Sociedad de Mejoras Públicas.

En la práctica, el Distrito , Banrepúplica y la SMP tienen pendiente una reunión para conversar sobre el concepto del Alto Tribunal y poder una decisión al respecto. El encuentro estaba programado para el pasado viernes, pero se conoció que fue cancelada como consecuencia del paro de pilotos de Avianca.

En diálogo con EL HERALDO, la decana de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad del Norte, Silvia M. Gloria De Vivo, analizó cada uno de los caminos posibles y lo que implicarían, en caso tal sean tomados.

Estas serían las alternativas para rescatar el Amira.

Donar el teatro o darlo en comodato al Distrito

Ceder el teatro Amira o darlo en comodato al Distrito de Barranquilla es una de las posibilidades. Lo anterior implicaría que la Sociedad de Mejoras Públicas transfiera la propiedad del inmueble a la Alcaldía para que esta asuma y o participe en la restauración del recinto cultural. Luego de eso, el Distrito también podría suscribir un nuevo contrato de comodato u otro diferente con el Banco de la República, con el fin de que este pueda continuar sus labores culturales en ese inmueble. Según explicó Gloria de Vivo, a través de esa figura Banrepública podría aportar en las actividades necesarias para su funcionamiento.

'Lo anterior es posible, siempre que esta participación se vea compensada en la posibilidad de que el banco pueda continuar desarrollando su función cultural en el Teatro y que la actividad constructiva sea desarrollada o contratada por el Distrito', señaló la experta. De acuerdo con el Consejo de Estado, en ese caso, el banco no podría asumir las actividades ni suscribir los contratos para la reconstrucción del Teatro, en la medida en que la ley no lo autoriza a realizar obras para terceros. Además, el aporte implicaría una compensación adecuada y proporcional en el derecho de usar el bien. Por ejemplo, garantizar exclusividad de su uso.

Donar el teatro al Banco de la República

Dar en donación el Amira al Banco de la República es una opción viable. De esta forma, la entidad no tendría ningún inconveniente para invertir los recursos requeridos en la restauración del Teatro y podría continuar desempeñando su función como administrador del escenario en la ciudad, según explicó Gloria de Vivo. De acuerdo con el concepto de la Sala de Consultas, el Banco 'no tendría restricciones' para recibir el inmueble en donación, en la medida en que dicho acto sea un medio para garantizar la continuidad de sus actividades culturales. Sobre este camino, la experta puntualizó que 'no habría contención judicial alguna, pues para su ejecución no se requiere establecer si hubo o no culpa del Banco o de la Sociedad de Mejoras Públicas en el deterioro sufrido por el inmueble'.

Roberto León, presidente de la Sociedad de Mejoras Públicas de Barranquilla, ha manifestado en reiteradas ocasiones a los medios de comunicación la voluntad de la entidad para donar el Teatro al Banco o al Distrito, con el propósito de que el teatro sea abierto y regrese a ser el escenario de la cultura en Barranquilla. 'Nuestro interés siempre ha sido que el teatro esté en funcionamiento', ha dicho León.

Desarrollar un proyecto cofinanciado

El Consejo de Estado da vía libre a que el Banco de la República participe en un nuevo proyecto de recuperación y puesta en funcionamiento del Amira, 'siempre que tal participación tenga carácter conmutativo y proporcional y sirva como medio o instrumento para asegurar la continuidad de su función cultural', como lo sería un convenio de asociación.

'En consecuencia, el Banco deberá evaluar la conveniencia de su participación, y verificar que su contribución o aporte al proyecto tenga una compensación adecuada y proporcional', dice el concepto del Consejo de Estado.

Gloria de Vivo explicó que esto podría dar paso a una alianza público-privada, con el apoyo del Ministerio de Cultura o inclusive una fiducia para recaudar dineros de diferentes fuentes para financiar la restauración del Teatro o su futura administración.

'Si se trata de una alianza público-privada entre la Sociedad de Mejoras Públicas, el Banco de la República y el Distrito de Barranquilla, podría la Sociedad aportar el inmueble, el Distrito y el Banco aportar los recursos necesarios para su restauración y el Banco comprometerse luego a seguir operando el Teatro hacia el futuro', aseguró la experta.

Para llegar a escenario, de acuerdo con lo explicado por el jefe jurídico del Distrito, Jorge Padilla, las partes deberán llegar a distintos acuerdos y determinar su porcentaje de colaboración con las actividades para el funcionamiento del Teatro. Por ejemplo, que Banrepública acuerde a través de un convenio de asociación, aportar recursos para la restauración y el Distrito sea el encargado del mantenimiento.

Otro camino

Existe una opción que no prevé el Consejo de Estado en su concepto, que de acuerdo con la decana de Ciencias Jurídicas y Políticas de Uninorte sería 'la menos conveniente por lo contenciosa y lo nociva para la ciudad'. Esta consistiría en que la SMP vaya a un litigio con el Banco. Eso, con el propósito de llevar ante la jurisdicción la decisión acerca de cuál de las partes firmantes del comodato debe asumir la responsabilidad sobre el desgaste sufrido por el inmueble y por ende los gastos que requiere su restauración.

Si fuere el Banco, esta entidad tendría que financiar enteramente los gastos de la restauración y luego continuar desarrollando su función cultural desde la operación del Teatro. Si fuere la Sociedad de Mejoras Públicas, podría el Banco devolverle el Teatro en el estado en que se encuentra y tendría esta entidad que buscar un inversionista público o privado para la financiación de la restauración.