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El 2018 fue un año metamórfico para Colombia. Fue una época sacudida por multitudinarias marchas estudiantiles, la llegada de las desmovilizadas Farc al Congreso, el arribo de Iván Duque a la Casa de Nariño y el escandaloso declive de la empresa constructora AVI Strategic en Barranquilla.

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Aquel estado de incertidumbre que se incrusta en el pecho e imposibilita respirar lo vivieron las familias que tenían pagos adelantados en apartamentos del proyecto inmobiliario Giocco Kids Club House, luego de que los hermanos Avilés –propietarios de la constructora– les notificaran que las obras se detendrían.

Un comprador, quien prefirió que fuese nombrado en este artículo como Hugo, entró, en ese momento, en un claro estado de desesperación.

“Giocco no va a seguir por ahora, tenemos que solucionar unos problemas técnicos y legales”, fueron las palabras que despertaron su angustia y una energía avasallante que le dio las fuerzas para ir al banco, en este caso Bancolombia, a la constructora que se había declarado en quiebra y a Alianza Fiduciaria para reclamar por información sobre un proyecto que nunca presentó un atisbo de progreso. Pero no hubo respuestas.

No hubo razones de peso. Desde ahí, el afectado quedó en el limbo y atormentado por una abismal sensación de pérdida.

“Eso fue muy frustrante para mí. Fue una sensación de pérdida y de no tener cómo controlarla; fue frustrante porque no tenía control sobre ello”, expresó, con decepción, el hombre tras varios años de dicho suceso.

Terrenos y sueños baldíos

El lote baldío de Giocco se encuentra detrás de una llantería, en la carrera 23 #3A - 52, en el sector de Villa Campestre, Puerto Colombia.

De todos los proyectos inmobiliarios que lideraron los hermanos Alberto y Andrés Avilés en Barranquilla y Puerto Colombia, Giocco Kids Club House podría ser el más alarmante de todos.

Ni un solo muro se levantó en este terreno ubicado en la carrera 23 #3A-52, en el barrio Villa Campestre de Puerto Colombia, desde que empezó en el 2015. Actualmente, lo represa la maleza, la basura y los restos de un proyecto que no se concluyó.

En el terreno hay un abismo que corresponde a los trabajos de las máquinas retroexcavadoras que realizaban los huecos para hacer los cimientos. Hubo bombas que extrajeron agua y un vigilante que cuidaba el lugar. Pero en el 2018, año en el que estimaban terminar los más de 300 apartamentos, se llevaron las máquinas y solo quedó el lote. El panorama no es distinto desde entonces.

Hugo logró invertir $90 millones de pesos, mientras que los apartamentos tenían costos de hasta $300 millones. Sin embargo, hubo quienes vendieron todo para poder adquirir estas viviendas y, a pesar del esfuerzo, quedaron en el aire.

“Sé que hay personas que han invertido todo lo que tienen para vivir allá. En Giocco sí sé que hay gente —los vi llorando en las oficinas— reclamando que habían vendido su vivienda para poder pagar la cuota inicial y que se habían quedado, pues, en el aire”, relató.

Los presagios en Giocco

El lote baldío de Giocco se encuentra detrás de una llantería, en la carrera 23 #3A - 52, en el sector de Villa Campestre, Puerto Colombia.

Los avances en Giocco Kids Club House fueron pocos. Esa fue la primera alarma para los compradores. Posteriormente, en medios de comunicación se conoció que se realizó una huelga en uno de sus proyectos porque no le estaban pagando a los trabajadores.

“Ese fue el primer detonante: mis visitas frecuentes a la obra y las noticias de problemas de pago en otros proyectos”, indicó el afectado.

Luego, lo llamaron para firmar un otrosí del contrato para poder continuar con las obras y que la fiduciaria lograra girar recursos.

“Ahí entendí que la constructora necesitaba dinero y dependía de la plata de nosotros. Si yo no hubiera firmado ese otrosí, la fiduciaria me habría devuelto el dinero. Pero no tenía experiencia y firmé de buena fe”, expresó.

Y añadió: “Se sumó que volvía a la obra y no había avances. Fui otra vez a la constructora y ya habían reducido personal; la asesora que me vendió el apartamento ya no trabajaba allí. Logré hablar con los dueños y me dijeron que todo iba bien, pero yo no veía progreso”.

A todas estas problemáticas se le adicionó la pelea que tuvo Andrés Avilés con habitantes del conjunto residencial OM Club-House (también edificado por ellos), quienes le propinaron una golpiza porque el exsocio de la firma constructora no estaba pagando la administración de los apartamentos que no había podido vender.

EL HERALDO reportó en su momento este conflicto en el lobby de dicho edificio. Andrés Avilés, quien resultó con una contusión en el ojo derecho que lo obligó a trasladarse a la clínica Porto Azul, contó en aquel entonces que fue “objeto de amenazas”.

Y reconoció que sí tenía un saldo pendiente con la administración por cerca de los 30 millones de pesos, pero argumentó que “no puede ser que la actitud sea venir a golpear a un vecino, me pudieron haber matado”.

Esta noticia fue una señal clara para los afectados en Giocco de que los Avilés estaban presentando problemas económicos.

Problemas en la salud

Orlando AmadorEl lote baldío de Giocco se encuentra detrás de una llantería, en la carrera 23 #3A - 52, en el sector de Villa Campestre, Puerto Colombia.

Al ver que las obras en los conjuntos Torres del Cielo, Sankara y Josephina se habían detenido, la salud física y mental de Hugo empezó a deteriorarse.

Durante casi un año, no dormía y tenía una tremenda preocupación sobre el futuro: “Uno tiene en el fondo ese miedo al fracaso y yo decía: ‘Esto es un fracaso, una inversión fallida. ¿Cómo puedo solucionarla?’”.

La ansiedad se somatizó en problemas con la espalda, causándole un lumbago que lo obligó a operarse. El dolor era tan fuerte que no podía, incluso, amarrarse los cordones de los pies.

“Entonces me operé, me hice un bloqueo en la espalda y me tocó ir a más de cien sesiones de terapia. Yo era un muchacho joven en ese momento, o sea, tenía 33 años, y me tocó hacerme todas esas sesiones”, narró. Y fue entonces cuando soltó aquella carga y, simplemente, se lo entregó a Dios.

“Creo que fue inocencia mía. Hoy soy una persona más adulta, he invertido en otras cosas y aprendí a las malas”, puntualizó.

Prolink, el sucesor

La empresa Prolink S.A.S. empezó a darse a conocer luego del 2018. Residentes del conjunto Sankara afirmaron que fue creada para poder terminar ese edificio; asimismo, los afectados de Giocco recibieron llamadas por parte de esta misma compañía para que se pasaran a otros proyectos inmobiliarios.

Sin embargo, EL HERALDO pudo conocer que esta empresa se inscribió en la Cámara de Comercio de Bogotá en 2021 y también se dedica a la construcción de edificios residenciales y no residenciales.

Está activa, sus instalaciones están en Barranquilla y, en principio, su representante legal fue Martha Rebollo; posteriormente fue reemplazada en julio del 2023 por Junior Rafael Castrillón Barraza y en enero del 2024 se designó a Andrés Avilés (quien fue accionista de esta empresa desde sus inicios) como el nuevo representante legal.

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Un lote en riesgo de colapso

Tras la visita en el terreno que realizó esta casa editorial se pudo conocer que el terreno baldío, que está invadido por la maleza y la basura, se estaría convirtiendo en un riesgo para las viviendas aledañas que colindan con el abismo.

Según residentes, en temporada de lluvia suelen presentarse deslizamientos de tierras.

Es decir, el lote, con el pasar del tiempo, se ha ido socavando y está convirtiéndose en un peligro para los habitantes. Asimismo, habitantes del sector contaron que, incluso, funcionarios de la Alcaldía han hecho presencia en el lugar; sin embargo, no se ha podido rellenar.