La contienda electoral por el asiento más importante en la Casa de Nariño enfrenta este domingo a varios candidatos, los cuales entre discursos que van más allá de lo político e historias de vida marcadas por acciones controversiales e ideas excéntricas, se disputan la oportunidad de conducir el ritmo del país en los próximos cuatro años.
De las once candidaturas, la atención se centra en tres contendientes principales, que han sumado el mayor respaldo en las encuestas y una maquinaria más extensa por todo el territorio nacional.
En el caso del abogado Abelardo de la Espriella, quien en principio se posiciona como uno de los candidatos más opcionados para una segunda vuelta, es el ‘Outsider’ que mejor ha entendido en su discurso el sentir de algunos colombianos que piden más seguridad e impulso al desarrollo económico.
Sus propuestas se enmarcan dentro de una política de cero tolerancia con la criminalidad, y contienen ideas claves como la construcción de un sistema penitenciario más amplio con 10 mega cárceles y la creación de un grupo para combatir la extorsión. Además, en este plan para “defender la patria”, el candidato afirmó que no hay cabida para las economías ilícitas y grupos al margen de la ley.
Si bien nunca estuvo involucrado en la política, la vida del ‘Tigre’ ha estado marcada por un recorrido empresarial y profesional exitoso, que lo ha llevado incluso a convertirse en millonario y gozar de reconocimiento a nivel internacional.
De esta manera, de la Espriella decidió dar un paso más en su vida a sus 47 años y con gran parte de su propio patrimonio comenzó su propio movimiento de ultraderecha, Defensores de la Patria, con el que busca desligarse de la clase política tradicional tanto de un extremo como del otro.
Lo anterior le ha hecho ganar muchos enemigos, pero también muchos adeptos dentro del mundo empresarial y en la población del Caribe Colombiano, ya que su plan de gobierno contempla incentivos para la contratación de más trabajadores, menos impuestos y cargas, y una conexión directa con territorios como Barranquilla que han sido olvidados tanto en proyectos como en inversiones por el actual gobierno.
Otros aspectos relevantes en la vida de este candidato tienen que ver con su vida excéntrica por fuera de lo profesional. El dinero y la fama han permitido que tenga su propia marca personal en diferentes productos como licores, ropa y hasta pañuelos de seda.
Dentro de su candidatura lo acompaña el respaldo clave de su esposa, Ana Lucía Pineda, administradora de negocios, y su compañero de fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, reconocido economista de la Universidad del Rosario y exministro de Hacienda.
La apuesta de los extremos
La evolución de la izquierda colombiana en el espectro político desde las pasadas elecciones que dieron como ganador a Gustavo Petro ha creado una gran expectativa e ilusión en la campaña del senador Iván Cepeda Castro, a quien todas las encuestas dan como el candidato más votado en esta primera vuelta.
Cepeda, quien nació en Bogotá y creció en el seno de una familia marcada por políticas de izquierda y la violencia en Colombia, se reconoce como el “legado del progresismo” y las políticas sociales que han sido claves para consolidar en las banderas de Petrismo y el Pacto Histórico en varios sectores del territorio nacional.
Su carrera política y vida personal está influenciada por el estilo de vida de los países socialistas como Cuba y la extinta Unión Soviética. Sumado a esto, el papel que desempeñó como congresista al impulsar debates sobre el paramilitarismo y las víctimas del conflicto armado también le representan una oportunidad de tomar votos de zonas marcadas por la violencia.
Por tal motivo, el plan de gobierno del actual congresista propone asegurar la protección de la vida de líderes sociales y defensores de derechos humanos, así como combatir al crimen organizado mediante el desmonte de sus estructuras financieras.
El aspirante a la Casa de Nariño pretende entre otras cosas mantener el rumbo del Gobierno de Gustavo Petro con las negociaciones de paz con los grupos ilegales.
A su vez, plantea revertir la privatización del sistema de salud con la Ley 100, defender el sistema público y reducir el poder de los intermediarios privados.
Es importante resaltar que a su lado estará la líder indígena Aída Quilcué, que ha liderado conversaciones sobre derechos humanos y género en el Congreso los últimos años.
En contraste con esto, la candidata de derecha, Paloma Valencia, representa la ‘última bala’ de aquella camada que hicieron parte de la época de gobernanza del partido Centro Democrático en el país.
Las encuestas de intención de voto para las elecciones de este domingo la ubican en el tercer lugar, por lo que la campaña mantiene una esperanza de que la contienda para clasificar a segunda vuelta sea algo cerrada.
Así las cosas, Valencia, nacida 1978 en Popayán, capital del departamento del Cauca, tiene entre sus propuestas desmantelar la política de ‘paz total’ para instaurar un modelo de ‘seguridad total’ basado en el control territorial.
La preparación académica que la respaldan son una maestría en economía, un título en derecho y una carrera en filosofía. Dicho esto, su agenda política en caso de ser elegida como la primera presidenta mujer de Colombia se basa en la reducción de impuestos a la renta empresarial y al patrimonio, como también reducir el déficit fiscal en $50 millones.
Una propuesta clave en su plan de gobierno se enmarca con la ruta de empleabilidad, dirigida a los jóvenes, con 150.000 bonos educativos para los más vulnerables y 187.000 cupos gratuitos en colegios concesionados
Para estas elecciones la candidata escogió como compañero de fórmula a Juan Daniel Oviedo, un economista destacado y abiertamente homosexual con el que intenta atraer al electorado del centro en una campaña basada en “sumar” a pesar de las diferencias.
Los que miden su fuerza
La primera vuelta presidencial no solo decidirá el próximo jefe de estado en el país, sino que también medirá la fuerza electoral de muchos aspirantes como Sergio Fajardo y Claudia López, quienes han altos cargos en sus ciudades locales como Medellín y Bogotá.
En su tercer intento por la presidencia, Fajardo ha tratado de llenar las expectativas de todos aquellos sectores a los que no logra convencer con propuestas como ajuste gradual en los precios de la gasolina y el diésel para liberar hasta dos puntos del PIB en recursos que hoy se destinan a esos subsidios.
La recuperación del sistema de salud es otro de los ejes transversales de su plan de Gobierno: propone adoptar medidas urgentes para restablecer la liquidez de las EPS intervenidas y realizar auditorías independientes a las mismas.
Mientras tanto, Claudia López busca crear una Fiscalía antimafia, reorganizar y consolidar el Ministerio de Justicia, transformar la Procuraduría.
Asimismo, la apuesta social de su agenda pretende priorizar el cuidado institucionalizado de la primera infancia, personas con discapacidad y adultos mayores, relevando de esta responsabilidad a alas mujeres.





















