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La movilidad continúa siendo un tema de preocupación en Barranquilla. Durante las últimas semanas se ha agitado una polémica ante la finalización del convenio entre el Distrito y la Seccional de Tránsito de la Policía Metropolitana.

De acuerdo con lo expresado por varios ciudadanos y líderes políticos, la seguridad vial podría verse afectada en la capital del Atlántico ante la “falta de controles y presencia de las autoridades en las vías”.

La muerte de una adulta mayor a la altura del barrio Santo Domingo de Guzmán encendió las alertas frente a esta situación. Según el reporte conocido del caso, la mujer intentó cruzar la calle y fue arrollada por una motocicleta.

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Tras presentarse el siniestro, la adulta mayor fue llevada a la Clínica La Victoria, donde falleció. Cabe mencionar que, en este tipo de situaciones, la Policía de Tránsito adelantaba la diligencia del levantamiento del cadáver; sin embargo, en este caso no se presentó debido a que se encuentra actualmente sin contrato.

Debate de control político

Ante la creciente preocupación por esta situación, el concejal Rachid Correa anunció que se desarrollará un debate de control político contra la Secretaría de Tránsito y Seguridad Vial. El cabildante de Cambio Radical sostuvo que esta sesión se cumplirá ante la preocupación por la falta de un convenio vigente para el control y regulación del tránsito en la ciudad.

Durante su intervención en el Concejo, el cabildante recordó que desde 2009 el Distrito mantenía un convenio interadministrativo con la Policía Nacional, específicamente con la Seccional de Tránsito, que permitía apoyar las labores de regulación, control y sanción en materia vial. Sin embargo, señaló que el acuerdo culminó el 28 de febrero y no habría sido prorrogado.

Correa advirtió que la situación cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta el panorama de siniestralidad en la ciudad: “En Barranquilla cada 35 o 40 minutos ocurre un accidente de tránsito y en los últimos diez días se han registrado seis personas fallecidas, dos en las vías y cuatro en centros hospitalarios producto de las lesiones sufridas en estos siniestros”.

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El concejal también expresó preocupación por los tiempos de atención en los casos de accidentes fatales, señalando que la ausencia de la Policía de Tránsito ha impactado en los procedimientos que antes se realizaban de manera más ágil. Según explicó, estas labores se desarrollaban de forma conjunta con unidades especializadas que permitían adelantar el levantamiento de los cuerpos en menor tiempo.

Asimismo, indicó que actualmente el Distrito cuenta con poco más de 60 agentes de tránsito, mientras que con el convenio interadministrativo el número de uniformados que apoyaban estas labores superaba los 160, lo que, a su juicio, evidencia una disminución importante en la capacidad operativa para el control vial.

“Tenemos una ausencia de autoridad que no permite resolver estos temas con la inmediatez que la ciudad necesita”, dijo.

El cabildante hizo además un llamado a la ciudadanía a actuar con prudencia en las vías, señalando que la cultura vial es fundamental, especialmente en un contexto donde la capacidad institucional es limitada.

Por su parte, el concejal Andrés Ballesteros señaló que la finalización del convenio con la Policía de Tránsito plantea una etapa de atención especial en las vías de la capital del Atlántico.

“Es comprensible que este cambio genere cierta incertidumbre; una ciudad con nuestro dinamismo requiere una autoridad vial clara y constante para mantener el orden y la seguridad en las calles”, sostuvo el cabildante del Centro Democrático.

Manifestó que el principal desafío será asegurar que este ajuste administrativo no afecte la tranquilidad en las vías, especialmente mientras se consolida el modelo que asumirá el control definitivo del tránsito, como el cuerpo de agentes civiles.

Según explicó, dicho modelo deberá demostrar eficiencia operativa, transparencia y cercanía con la ciudadanía, garantizando que tanto la movilidad como la pedagogía vial se mantengan sin interrupciones durante todo el proceso de transición.

“Cada vez somos más atractivos para visitantes, inversionistas y personas que llegan desde otras ciudades, lo que se refleja en un mayor flujo vehicular y en las congestiones que se hacen más evidentes durante las horas pico”, puntualizó.