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Más disfraces continúan brotando de este impetuoso desfile. Un traje que no puede faltar en este Carnaval es el de María Moñitos. Especialmente por el homenaje que le hizo el rey Momo de estas fiestas, Adolfo Maury.

Durante el desfile, se han visto varios atuendos de este tipo. Pero detrás de cada uno de ellos hay una persona que lleva consigo un amor desbordado por el Carnaval.

Tal es el caso de Néstor Orellano, un hombre de 56 años que lleva 24 años recreando este atuendo popular.

“Todo empezó porque un compadre me dijo que me parecía y me emocionó para salir en comparsa. Desde entonces, lo llevo para rendir homenaje a la tradición. Principalmente se hace para molestar”, explicó.

Preparar su perfomance también es una parte que disfruta mucho: manda hacer el vestido con antelación y es su hija la que se encarga de maquillarlo con sombras coloridas.

“Es una emoción muy bonita y hermosa. Es una experiencia muy bonita, porque la gente disfruta”, expresó.

La música está presente

Por otra parte, están las letanías. De esquina a esquina regalan al público un espacio de diversión e ingenio con su juego de palabras. Uno de los representantes de estos grupos, Ascamio Barrios —mejor conocido como ‘El Truco’—, hizo para esta casa editorial una letanía exclusiva.

Asimismo, no pueden faltar los disfraces de la música local. Rafael Orozco y Diomedes Díaz fueron aclamados por el público barranquillero.

“Hace 26 años estoy haciéndole homenaje a Rafael Orozco aquí en Barranquilla. Disfruto su música y dice la gente que me parezco”, indicó.

Sin embargo, también llaman la atención aquellos disfraces más elaborados como la de la Reina Bollona, vestido por el señor Evelio Castro.

Su atuendo es la contraposición de las Negritas Puloy, ya que mientras ellas se visten de negro y rojo, la Reina Bollona viste un llamativo vestido amarillo y su cara está pintada de blanco.

“En las negras palenqueras que venden la fruta a la orilla del mar y las que van por las tiendas también y los barrios de Barranquilla. Llevo 40 años haciendo este traje con mis propias manos y por el mismo me gané un Congo de Oro”, contó Castro.