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Barranquilla vive nuevamente el pulso vibrante de su fiesta más emblemática, y con ella crece también la visibilidad internacional y el dinamismo económico de la ciudad. Así lo destacó Vicky Osorio, directora ejecutiva de ProBarranquilla, quien resaltó el impacto positivo que genera el Carnaval no solo en términos culturales, sino también como plataforma estratégica de promoción.

“Es supremamente emocionante ver cómo cada año el Carnaval crece: vienen más personas, somos más conocidos internacionalmente, cada vez estamos más organizados y resaltamos más nuestra cultura”, afirmó Osorio, subrayando que el evento reafirma el valor patrimonial de la celebración, reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Según la líder gremial, el movimiento que genera la temporada festiva demuestra la capacidad de la ciudad para planificar y ejecutar eventos de gran magnitud, lo que fortalece su posicionamiento como destino turístico y de negocios.

“Esta fiesta es una herramienta de promoción maravillosa. En ProBarranquilla promovemos la ciudad hacia afuera para que lleguen visitantes y se desarrollen eventos, y el Carnaval es una muestra clara de esa capacidad”, explicó.

En ese sentido, recalcó que la entidad trabaja en la atracción de inversión, turismo y encuentros internacionales, y considera que la vitrina que ofrece el Carnaval permite mostrar la infraestructura, logística y talento humano local, factores clave para consolidar la imagen de Barranquilla como ciudad competitiva y preparada para recibir al mundo.

Por su parte, el presidente de Gases del Caribe, Ramón Dávila, destacó el impacto positivo que han tenido los primeros días del Carnaval en la ciudad, resaltando el ambiente festivo y el dinamismo económico que se refleja en distintos sectores productivos.

“Excelente, cada día mejor, cada año mejor, por esta Barranquilla pujante que tenemos hoy y que disfrutamos con estos buenos gobiernos de gobernador y alcalde”, afirmó el directivo, quien también invitó a la ciudadanía a seguir respaldando esta celebración tradicional.

En materia económica, Dávila señaló que el movimiento generado por la fiesta es evidente y se percibe en indicadores concretos. Explicó que durante estas fechas se incrementa notablemente la actividad en hotelería, turismo y restaurantes, sectores que elevan su demanda energética.

“Se mueve la hotelería, se mueve el turismo, se mueven los restaurantes; nosotros lo vemos en los consumos de gas. Eventos como este son inigualables”, aseguró.

Por último, subrayó que el Carnaval no solo es una expresión cultural, sino también un motor económico que beneficia a empresas, trabajadores y comerciantes, consolidándose como una de las temporadas de mayor actividad en la ciudad.