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Una nueva mortandad de peces se registró en el embalse de El Guájaro el pasado miércoles 18 de enero, a la altura del corregimiento La Peña, jurisdicción de Sabanalarga. La situación generó preocupación entre habitantes y pescadores de Luruaco, Repelón, Manatí y de otros municipios que dependen del bienestar de este importante cuerpo de agua del Atlántico.

Fue al amanecer del 29 de enero cuando muchas familias de este corregimiento se toparon con una gran cantidad de peces muertos en las orillas.

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“Al amanecer, la cantidad de peces ya estaba totalmente muerta en la orilla del embalse de El Guájaro, en prácticamente todas las orillas. Esto era una crónica de una muerte anunciada, por la cantidad de situaciones que viene atravesando el embalse”, relató Luis Arjona, habitante y docente de la Institución Educativa Técnica de La Peña.

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Alrededor de 2.000 familias dependen de la pesca de este cuerpo de agua, sumado a personas que llegan de otras partes de la región Caribe.

“En este momento vemos una mortandad considerable de peces como mojarra amarilla, lora y otras especies que están apareciendo en distintos sectores del embalse”, comentó, a su turno, Humberto Currea, presidente de la Fundación de Pescadores y Ambientalistas de Luruaco.

Algunas hipótesis

Tanto Currea como Arjona, así como gran parte de la comunidad, consideran que la mortandad proviene de la contaminación que está llegando a la laguna.

Cabe recordar que, en diciembre del 2025, esta casa editorial reportó que en este corregimiento existe una filtración de aguas residuales desde hace dos años, lo que que pondría en jaque su estabilidad.

“Hay muchos corregimientos que no cuentan con servicio de alcantarillado y cuyas aguas hervidas van en escorrentía hacia el embalse por medio de los arroyos. Otros corregimientos, que están ahí mismo, adyacentes al embalse, también descargan sus aguas hervidas directamente en este cuerpo de agua”, denunció Currea.

Sumado a esto, otra fuente de contaminación, de acuerdo con el representante, serían las empresas de piscicultura que operan en la zona y que al parecer depositan sus aguas de desecho en el embalse.

En ese orden de ideas, la comunidad exige un control sanitario más severo por parte de las autoridades competentes.

Pronunciamiento de la CRA

De acuerdo con Ayari Rojano, subdirectora de Gestión del Riesgo y Cambio Climático de la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA) esta situación sucedió debido a que, luego de llover en una época seca, la lluvia removió el fondo del embalse, lo que liberó mucha materia orgánica y esa materia consumió el oxígeno del agua.

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Esto dio como resultado a que los peces se quedaran sin oxígeno y se murieran.

“Cuando empieza a llover en medio de una época seca, lo que ocurre es que se resuspenden los fondos aumentando la cantidad de materia orgánica en una columna de agua. Esto genera mayor consumo de oxígeno para degradar esa materia orgánica. Al evidenciarse que la mortalidad ocurre en diferentes especies, eso supone una baja en los niveles de oxígeno disuelto en agua”, indicó la encargada.

Es de resaltar que funcionarios de la CRA, una vez se enteraron de lo sucedido, se desplegaron al lugar de los hechos, en donde evalúan la situación.

La entidad indicó que el viernes 30 tendrían una visión más claro de lo que está sucediendo en el embalse y que están revisando los sistemas de tratamiento de aguas residuales que tienen los diferentes corregimientos alrededor del embalse del Guájaro.