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El próximo 17 de enero se darán por terminadas, de manera oficial, las semanas de monitoreo y control por parte de las autoridades nacionales a lo que es la temporada de Navidad y Año Nuevo, donde las diferentes oficinas y dependencias nacionales se articularon para llevar el control de las personas afectadas por el uso de pólvora en el territorio nacional.

Y sin embargo, desde ahora, se puede asegurar que en la meta de reducir las cifras, al menos en el Atlántico y su capital Barranquilla, se fracasó.

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Según la plataforma del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública –Sivigila–, las cifras tanto en la ciudad como en el resto del territorio se dispararon en casi todos los parámetros, incluyendo niños lesionados por quemaduras manipulando elementos a base de pólvora, comparado con la misma temporada del periodo 2024-2025.

Y es que el uso de la pólvora fue un tema del que mucho se habló. Fue palpable, desde los diferentes sectores de la población, que aumentó el uso de fuegos pirotécnicos y que en casi todas las localidades y municipios se lanzaron durante los días del 24 de diciembre y la madrugada del 31 de diciembre al 1 de enero.

Un aumento que se refleja

Las frías estadísticas arrojan que en Barranquilla en el apartado de casos totales se pasó de 34 en la temporada 2024-2025 a 46 en la 2025-2026, con una variación al alza del 35,3 %.

En cuanto a los niños, niñas y adolescentes, es decir los menores de 18 años, se pasó de 10 casos en el periodo anterior a 17 en la temporada 2025-2026, aumentando en un 70 %.

Para los mayores de 18 años el comportamiento fue de 24 casos en la temporada pasada a 29 en la que recién está por terminar, una variación del 20,8 %.

Las cifras globales del Atlántico también dan cuenta de ello: de 38 se subió a 64 casos, es decir, una variación del 68,4 %; para los menores de edad hubo una ligera reducción del 18,8 % pasando de 16 a 13 casos registrados.

El HeraldoCifras de quemados.

Finalmente, en relación con los mayores de edad, la cifra aumentó dramáticamente: de 22 a 51 casos, lo cual representa un incremento escandaloso del 131,8 %, como se ve, mucho más del doble de casos presentados en 2024. Se identificó además que 31 de los afectados estaban bajo la influencia de bebidas alcohólicas.

Otros datos dentro del seguimiento a la situación por parte del Sivigila dan cuenta de que en las fechas más importantes de dicho espacio de tiempo, es decir las madrugadas del 24 al 25 de diciembre y del 31 de diciembre al primero de enero, la situación de quemados en el departamento se disparó hasta en un 900 % para la Nochebuena y 400 % para la víspera de Año Nuevo.

Respuesta de la Gobernación

EL HERALDO contactó con el secretario del Interior de la Gobernación del Atlántico, José Jacinto Luque, para que compartiera su visión sobre las impresionantes cifras registradas, que son causa de gran preocupación, en especial por la fuerte campaña adelantada para la prevención de estos casos, particularmente en los menores de edad.

La respuesta fue vehemente por parte del funcionario: “Desde la Gobernación del Atlántico fuimos absolutamente claros y contundentes durante la temporada decembrina, la quemadura por pólvora en un menor de edad constituye maltrato por negligencia. No se trató de un accidente menor ni de un descuido sin consecuencias, sino de una vulneración grave de los derechos de nuestros niños y niñas”.

El secretario señaló que las campañas fueron destinadas a prevenir esta situación: “Por eso, durante las semanas previas y durante las celebraciones de fin de año, adelantamos campañas pedagógicas en cada uno de los municipios del departamento, en articulación con la Policía Nacional, la Policía de Infancia y Adolescencia, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), las alcaldías y diversas organizaciones comunitarias”.

Sin embargo, desde la Gobernación reconocen que no fue suficiente: “A pesar de estos esfuerzos, los casos registrados quedaron plenamente identificados y a cada uno se le inició un proceso de seguimiento riguroso, de manera articulada con el ICBF y las demás autoridades competentes. Estos procesos, como lo hemos señalado, pueden derivar en limitaciones a la patria potestad, pérdida de custodia o sanciones económicas cuando se determine negligencia por parte de los adultos responsables”.

Además, reiteró un llamado enérgico: “La protección de los niños no es opcional. Seguiremos reforzando las campañas pedagógicas y haremos seguimiento a cada caso hasta agotar las rutas de restablecimiento de derechos, porque garantizar la integridad de nuestros menores es una prioridad indeclinable para la Gobernación del Atlántico”.

¿Por qué tanta pólvora?

Sin lugar a dudas una de las cosas que más llamó la atención el año pasado fue la cantidad de pólvora en los diferentes barrios populares de Barranquilla, su área metropolitana y los diferentes municipios a lo largo del departamento.

El experto en seguridad Arturo García Medrano recordó que como tal la comercialización de estos implementos no está prohibida en Colombia: “El uso, fabricación y disposición de la pólvora no está prohibido en el país. Al contrario, hay regulaciones como la Ley 662 del 2001, el Código de Seguridad y Convivencia, que es la Ley 1801 del 2016, y la Ley 2224 del 2022. En estas disposiciones están señaladas de manera abierta la regulación para el uso, comercialización y fabricación de dichos productos. Sin embargo, entre la ley y la realidad hay mucho trecho”.

García Medrano insistió en que, por ejemplo, en Barranquilla es muy fácil tener acceso a estos productos: “El ciudadano que no es experto en su manipulación la consigue en todos los sitios clandestinos que operan dentro del área metropolitana, en Barranquilla, en Soledad y Malambo, donde la gente sabe a dónde acudir y dónde encuentra un 7 de diciembre, además de las velitas, camuflada la pólvora. Sectores como la carrera 43 con calle 72 y 73, la calle 84 con carrera 51B, alrededores de la iglesia Torcoroma y qué decir en la zona del mercado, la calle 30. Arriba están los juguetes, los farolitos, y debajo están camuflados todo tipo de elementos de esta naturaleza, por ejemplo, los volcanes, voladores, cohetes, etc.”.

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Lo cierto es que el aumento del fenómeno de la pólvora durante este fin de año que pasó llevará a una profunda reflexión por parte de las autoridades y expertos.

Las cifras fueron alarmantes y se espera que de cara a lo que será este año se redoblen los esfuerzos, pero sobre todo que la población tome conciencia del peligro de estos elementos.

El fenómeno de una estrella hecha de pólvora y bengalas

Dentro de las particularidades que se observan al seguimiento día por día de la temporada de fin de año en el portal Sivigila, además de las tradicionales fechas como el 8 de diciembre o Navidad y Año Nuevo, hubo otro día donde hubo un aumento exponencial de los casos.

Tal fecha es la del 16 de diciembre, coincidente con el partido de vuelta de la final del fútbol profesional colombiano entre el Junior de Barranquilla y el Deportes Tolima, jugado en el estadio Manuel Murillo Toro, de Ibagué.

Para esa noche, en lo que tiene que ver con el Distrito de Barranquilla se reportaron siete casos de quemados, lo cual equivale a un aumento del 700 % con respecto al año anterior.

Igualmente, en todo el departamento del Atlántico hubo 10 casos más, lo cual se refleja en un aumento del 1000 % de los casos registrados con respecto a la misma fecha del año anterior.

Otro dato es que uno de los elementos que causó mayor número de afectaciones reportadas fueron las bengalas con el 24,4 % de los casos reportados en el Distrito, mientras que a nivel departamental estuvo involucrada en el 6,3 % de las situaciones sucedidas. El elemento más peligroso fueron los totes con el 55,6 % de los casos registrados en Barranquilla y el 53,1 % en el departamento.