En el municipio de Soledad, Atlántico, Daneida Ortega es artesana, artista plástica, madre cabeza de hogar y docente por vocación y profesión.
En compañía de sus padres, hermanos y un hijo han podido salir adelante. Su historia reúne valentía, creatividad y mucho totumo.
Es de Valledupar y tiene más de 10 años trabajando con esta materia prima. La línea de accesorios y su obra plástica manejan un mismo concepto en el que se destacan fibras naturales como las semillas, el totumo y el fique.
Correas, alcancías, aretes, collares, diademas, bolsos, candelabros, anillos, cortinas, totumas, cucharas, copas, llaveros y atuendos son algunos de los productos que ella elabora.
'El totumo se puede trabajar de múltiples maneras, es un fruto muy agradecido que se puede moldear y trabajar de la forma que uno quiera, pero yo como artesana también me adapto a la forma y el contexto de él', explica.
Vivir sus primeros cuatro años de edad en Valledupar le fue suficiente para enamorarse de la naturaleza que la rodeaba. El tener contacto directo con esta corteza vegetal a tan temprana edad hizo que estos elementos hicieran parte de sus obras.
'En la casa lo utilizábamos para hacer elementos de cocina, para jugar. En este momento lo que he hecho es un proceso de transformación del que obtengo mi línea de accesorios y la obra plástica que desarrollo'.
Comercialización
Para Daneida la labor del artesano no siempre es bien apreciada. En muchos casos cuando ofrece sus productos 'la gente no paga la cantidad de dinero que se pide, la tendencia es a que el cliente le ponga el precio' al 'trabajo y eso no debe ser así'.
Eloisa Ariza realiza con totumo accesorios para dama. Oriunda de Bálsamo, Magdalena, proviene de una familia de artesanos en la que su papá elabora productos con esta materia prima hace más de 40 años.
'Algo que sí tengo que decir sobre la remuneración que recibimos los artesanos por nuestros productos es que muchas veces no nos quieren pagar el precio justo por algo que realmente es trabajado a mano. Es un producto hecho con amor, pero mal remunerado', recalca.
Eloisa destaca que los accesorios en totumo son muy livianos y le permiten a la mujer verse sencilla, auténtica e imponente a la vez. 'Cuando las personas van a comprar un producto siempre piden descuentos sin pensar el trabajo y tiempo invertido por nosotros para que tenga excelentes acabados', reitera.
Coincidiendo con su colega, Daneida afirma que 'dentro del proceso de distribución artesanal' en el que un tercero les compra a un precio y luego vende a otro mucho más elevado, es necesario crear un modelo de negocio en el que gane tanto el fabricante de ese objeto, muchas veces único, como el cliente que se lo lleva a su casa.
Daneida y Eloisa son un ejemplo de que el trabajo artesanal permanece en el tiempo y ayuda a mejorar la calidad de vida de cientos de familias. A pesar de las adversidades ellas siguen trabajando para que estos productos puedan ser apreciados y comercializados de forma justa.




















