Una historia que une a Barranquilla con uno de los hitos más ambiciosos de la ciencia contemporánea comienza a tomar fuerza en medio del renovado interés mundial por la exploración lunar. Se trata de Dominick Schettini Bustamante, un joven ingeniero estadounidense con profundas raíces barranquilleras, que hoy hace parte del equipo técnico de la misión Artemis II de la NASA.
Por estos días los habitantes del planeta Tierra no hablan de otra cosa que no sea Semana Santa y de esta ambiciosa misión que busca llevar al hombre luego de más de 50 años a este satélite, y en la que Dominick ha sido pieza clave.
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Aunque su desarrollo profesional se ha cumplido en Estados Unidos, Dominick ha crecido con una conexión constante con la capital del Atlántico. Su madre, la barranquillera Tania Bustamante Juliao, asegura que su hijo ha pasado gran parte de su vida visitando la ciudad, forjando así “un vínculo cultural y emocional que lo acompaña incluso en su carrera científica”.
Hoy, ese lazo cobra un significado especial. Dominick integra el equipo que trabaja en la misión Artemis II, un proyecto de la NASA que representa un paso crucial en el regreso del ser humano a la órbita de la Luna, más de cinco décadas después de las históricas misiones Apolo.
En este ambicioso programa, Schettini se desempeña como Ground Cooling System Operations Engineer, rol que cumple desde la compañía Aerodyne Industries, vinculada al programa NASA COMET. Su labor consiste en operar sistemas críticos de enfriamiento en tierra, fundamentales para garantizar el correcto funcionamiento de los equipos durante las fases previas al lanzamiento.
El pasado 1° de abril, cuando se llevó a cabo un nuevo avance en el cronograma de Artemis II, Dominick formó parte activa del equipo técnico que impulsa esta misión, considerada una de las más importantes en la nueva era de exploración espacial.
Más allá de los logros técnicos, esta historia se proyecta como una fuente de inspiración. En ella convergen el talento, la disciplina y la perseverancia, valores que —según su familia— han sido determinantes en su camino.
“Los sueños sí son posibles”, es el mensaje que transmite esta experiencia que hoy conecta a Barranquilla con la carrera por volver a la Luna. “Creemos firmemente que esta historia puede inspirar a jóvenes en Colombia, motivándolos a soñar en grande, trabajar con constancia y creer en su potencial para lograr objetivos significativos, ya sea en Colombia o en cualquier parte del mundo”, dijo Tania Bustamante Juliao, la orgullosa madre.
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Hoy en tiempos en los que la ciencia y la tecnología marcan el rumbo del futuro, historias como la de Dominick Schettini Bustamante demuestran que el talento con raíces costeñas también está presente en los escenarios más desafiantes del planeta… y más allá de este.


