La cita estaba pactada para las 4:00 de la tarde de este jueves en la Plaza de la Paz. En redes sociales circuló durante días una invitación titulada: ‘Mega Convivio Therian’, un encuentro para dar inducción y consejos de seguridad a quienes se identifican con este fenómeno que ha ganado terreno entre jóvenes en distintas ciudades.
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El término hace referencia a personas que aseguran identificarse, desde lo espiritual o psicológico, con un animal específico. En plataformas como TikTok e Instagram abundan videos de jóvenes usando máscaras y colas artesanales, realizando movimientos que imitan a lobos, zorros o felinos.
Sus defensores insisten en que no se trata de un juego ni de un disfraz, sino de una forma de identidad. Sus críticos, en cambio, lo ven como una tendencia pasajera amplificada por algoritmos y búsqueda de pertenencia.
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Con ese contexto, EL HERALDO acudió al punto de encuentro. Lo que se encontró fue un grupo disperso de curiosos, algunos creadores de contenido con celulares en mano esperando captar alguna imagen viral y varias personas caracterizadas a modo de parodia.
No hubo, al menos de manera visible, jóvenes que se declararan abiertamente como therian ni una reunión organizada como se había anunciado.
Álvaro Macías, de 22 años y residente en Campeche, llegó por curiosidad con una careta de caballo. “Vine para pasarla bien con la gente de Barranquilla, que es la ciudad donde todo el mundo la pasa bien. Yo quería parchar con la gente que sí se identifica. Yo no me identifico, la verdad, yo vengo aquí por garroteo, como dicen por ahí. Pero no encontré a nadie”.
Cerca de allí, una joven de peluca morada y personificada como una gata, explicó que su presencia obedecía al rechazo del maltrato animal. “Vengo a representar el dolor y el sufrimiento de todos los animales que están en la calle”, afirmó.
Dijo sentirse representada por “la gatita”, por considerarla “salvaje, dulce y amorosa”. “Me defino como animalista, activista y rescatista y hago un llamado a que cualquier manifestación se haga de corazón, más que todo por la protección de la vida animal”.
Otro asistente, Marco Barrios, se presentó como animalista, proteccionista y rescatista. Llevaba una máscara de zorro que decidió ponerse en el lugar para observar la reacción de los presentes. “Escuché frases como ‘te voy a pegar una patada’ o ‘te voy a violentar’”, relató.
Aseguró que el objetivo era medir la empatía y abrir conversación sobre el respeto hacia los jóvenes que buscan espacios de identificación.
Barrios sostuvo que, aunque no aparecieron jóvenes que se reconocieran como therian, el debate dejó al descubierto cómo la ciudad asume estos fenómenos digitales: entre la burla, la curiosidad y la preocupación.
También mencionó la importancia de líneas institucionales de apoyo para jóvenes que atraviesan momentos de soledad o falta de acompañamiento. “Lo más importante es la confianza de los padres con los hijos”.


