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La cifra estremece. Son más de 140.000 damnificados y el 80 % del departamento de Córdoba afectado por inundaciones. Las lluvias extremas no dieron tregua. Según el Ideam, en un solo día cayó la cantidad de agua que normalmente se espera para todo un mes. El resultado ha sido viviendas bajo el agua, cultivos perdidos y familias enteras tratando de empezar de nuevo.

Ante esa situación, desde Barranquilla comenzó a organizarse una respuesta. En la tarde de este martes salió el primer camión con más de 15 toneladas de ayuda humanitaria hacia Montería.

El padre Johan Acendra, director del Secretariado de Pastoral Social Cáritas Barranquilla, explicó que el trabajo se viene haciendo de manera articulada. “En este momento trabajamos en red con Abaco, la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia, igual en comunicación con la Pastoral de la región Costa Caribe”, señaló, destacando que la coordinación permite que la ayuda llegue de forma organizada a quienes más lo necesitan.

Sobre lo recolectado, detalló que durante el fin de semana y los primeros días de campaña se reunieron más de quince toneladas entre alimentos no perecederos, implementos de aseo personal y productos básicos. “Como centro de acopio, lo que hemos recibido este fin de semana y estos primeros días, que sumó un total de más de quince toneladas de alimentos, ya fue enviado a Montería. Recibirá la Pastoral Social en su banco de alimentos para poder distribuirlo”.

El traslado fue posible gracias al respaldo del Ejército Nacional. “Gracias a Dios hemos tenido el apoyo logístico también del Ejército Nacional, que presta un servicio de voluntariado en el banco de alimentos, y el transporte nos lo han facilitado para poder hacer llegar esta primera ayuda”.

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Una red que se multiplica

La recolección continúa. El sacerdote precisó que no solo están habilitados el Banco Arquidiocesano de Alimentos y la sede de Pastoral Social. “No solamente tenemos el Banco de Alimentos y la Pastoral Social, sino todas las parroquias del departamento del Atlántico en este momento se convierten en centros de acopio”, indicó. Además, “hoy también se ha sumado el centro comercial Miramar como centro de acopio”.

Detrás de la logística hay decenas de personas trabajando. “En este momento, todo el equipo de la Pastoral Social está dispuesto a esto, y los comités de Pastoral Social de cada una de las parroquias de nuestra Arquidiócesis están brindando su servicio, y los voluntarios que también se van sumando de las empresas y de las personas de buen corazón”, explicó.

En cuanto a los horarios, aseguró que estám recibiendo ayuda todos los días. “Aunque el banco de alimentos opera principalmente hasta los viernes, “igual se dispuso para recibirse los días sábados”, mientras que en las parroquias están “24/7 recibiendo”.

Uno de los primeros gestos solidarios llegó desde el barrio Siete de Abril. “La parroquia San Bernardo fue la primera parroquia que ha enviado al banco de alimentos su ayuda. Estos hermanos se han unido y se han sumado”, contó, resaltando el esfuerzo de una comunidad que también enfrenta dificultades.

“Ninguno puede ser indiferente”

El padre Acendra hizo un llamado directo a la ciudadanía frente a la magnitud de la emergencia. “La madre Teresa de Calcuta decía que lo contrario al amor no es el odio, lo contrario al amor es la indiferencia, y pienso que ninguno puede ser indiferente frente a lo que está sucediendo con estos hermanos nuestros”, expresó.

Recordó además que la situación no se limita a Montería. “No solamente está Montería, Córdoba, sino que también tenemos Tierralta, Montelíbano; ya sabemos que el sur de Bolívar también comenzó a afectarse”.

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Su invitación la resume en una frase que repite constantemente: “Nada es poco, todo es mucho, toda mano es bienvenida”.

Un mensaje para quienes lo han perdido todo

A los damnificados, el sacerdote les envió palabras de fortaleza y unidad. “Momentos como estos nadie los quiere vivir y no estamos preparados para ello”, afirmó. Sin embargo, insistió en que es tiempo de resistir: “Toca afrontarlo con toda la valentía, llorar si toca llorar, pero también secarnos las lágrimas”.

También destacó los testimonios de personas que, aun en medio de la necesidad, ayudan a otros. “En este momento, a la unidad, a darse fuerza y a no desfallecer”, dijo.

Y concluyó con esperanza: “Que el Señor nos dé paciencia para que esto pasará. Siempre vendrán cosas buenas… toca enfrentarlo con toda la valentía y no perder el ánimo”.

El primer camión ya está en camino. La emergencia continúa. Y la solidaridad, aseguran desde Cáritas, también.