Sin la banda colgada que lo identifica como Rey Momo, era casi imposible reconocerlo. Camuflado en medio del talento infantil, Adolfo Maury volvió a robarse las miradas este domingo al aparecer en el Desfile de los Niños disfrazado de enanito.
Lea aquí La corona del Reinado Intermunicipal se queda en casa
Maury decidió hacerse pequeño para engrandecer la fiesta, mezclarse con la espontaneidad del desfile infantil y rendir tributo a ese Carnaval de antes que se armaba con lo que había, con creatividad, picardía y muchas ganas de bailar.
“Hoy me vuelvo a encontrar con el Carnaval de antaño, ese que nació del rebusque, de las manos creativas y del corazón alegre del barrio. Este disfraz me recuerda que cuando no había lujos, sobraba imaginación y ganas de bailar. Porque en el Carnaval verdadero, los enanos sí bailan y la tradición nunca se cansa de vivir”, dijo Maury.
La pieza central es una cabeza cúbica de gran tamaño, cubierta en tela dorada con brillo, donde está pintado un rostro expresivo con ojos grandes y despiertos, nariz marcada y labios definidos, que le dan un semblante entre ingenuo y pícaro.
El cuerpo acompaña una camisa fucsia con destellos, un chaleco plateado que resalta bajo el sol y un pantalón oscuro, acolchado, que exagera las proporciones y refuerza la figura del enanito carnavalero y en los pies, unas botas doradas brillantes completan el atuendo.
Le puede interesar: La Noche de Faroles y Tambores fue una fiesta de colores que iluminó la calle 84
Cruzada sobre el pecho, la banda de Rey Momo 2026 delata al personaje solo para los más atentos, porque el disfraz, en su conjunto, logra camuflar al portador y convertirlo en uno más del desfile.





















